Mi vida
Notas
Este capítulo es largo, así que está dividido en 2 partes.
[1] Para echar un vistazo rápido a la vida en sus acontecimientos desnudos, puede el lector acudir a nuestra SINOPSIS CRONOLÓGICA o al cap. IV del libro; en esta PRESENTACIÓN hemos procurado no adelantar acontecimientos y recoger
lo que no está en la biografía. <<
[2] BIBLIOGRAFÍA Ver , 1.3 <<
[3] BIBLIOGRAFÍA Ver , 6. <<
[4] De los años 1543, 1557 y 1562. <<
[5] mit vieler Freude und Ruhrung (carta de 8 de sept. de 1778 a Frau von Stein, citada en GOETHE 1960, t. XIV, p. 308). Por el Diario sabemos que
hacia el mes de julio de 1777 andaba leyendo el De propria vita. <<
[6] Hemos traducido, esperemos que con acierto, de los Materiales para una
historia de la teoría de los colores, GOETHE 1960, t. XIV, p 85. <<
[7] BIBLIOGRAFÍA Ver , 1.2. <<
[8] Es así como se le llama vulgarmente (aunque la voz no está recogida en el Diccionario de la Real Academia). Los libros técnicos hablan de la
‘transmisión’ y ‘suspensión de Cardán’. <<
[9] De libris propriis, ed. 1557 = Opera, I, 61. <<
[10] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 133. <<
[11] La idea puede muy bien desarrollarse a partir de Lucrecio, De rerum nat.,
V, 1029-1040. <<
[12] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 127. <<
[13] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 148. <<
[14] De rerum varietate, VII, 33 = Opera, III, 100. <<
[15] Plura scripsi quam legi, docui quam didici (Liber XII geniturarum =
Opera, V, 517). <<
[16] AUDÉ Cf. G. N, Iudicium, s.p., en su ed. del De propria vita. <<
[17] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 135. <<
[18] Ibíd. <<
[19] Ibíd. <<
[20] De propria vita, XXXI. <<
[21] IERZ Más detalles en F 1983, pp. 38-40. <<
[22] De rerum varietate, VIII, 40 = Opera, III 148. <<
[23] Galeno se lo aplicó a sí mismo y lo tomo por título de una obrita suya. <<
[24] «La genial distinción de Tucídides entre las causas (aitíai) y pretextos, motivos ocasionales (profaséis) de la guerra responde a la distinción hipocrática entre causa y síntoma de la enfermedad» (F. Rodríguez Adrados, «Introducción» a su trad. de Tucídides, Madrid, Bibl. Clás. Hernando, 1967, t.
I, p. 24). <<
[25] De propria vita, X. <<
[26] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 148. <<
[27] En la segunda ed. del De libris propriis (= Opera, I, 82) y en el De
propria vita, XL. <<
[28] INDICE DE NOMBRES PROPIOS Algunas de ellas pueden rastrearse en nuestro .
<<
[29] OYER Hermann Hankel (1839-1873). Tomo la cita de B 1986, p. 685. <<
[30] Ars magna = Arte maggiore = Algebra, desde la Summa de Arithmetica de Lucas del Burgo impresa en 1494 (según MONTUCLA 1968, III, 3.4 = vol. I,
p. 589). <<
[31] OYER B 1986, p. 364. <<
[32] Ibíd., p. 365. <<
[33] Ibíd., pp. 361-363. <<
[34] Un relato más circunstanciado, pero igualmente justo con Cardano, en MONTUCLA 1968, part. III, lib. 3, nros. 3 y 5 (vol. I, pp. 568-51 y 591-593).
<<
[35] IERZ F 1983, pp. 72-87. <<
[36] Hacia el año 1697 llegó a idear una medalla conmemorativa de su hallazgo. Representaba una tabla de correspondencias entre el sistema decimal y el binario orlada con la siguiente leyenda en rimbombante hexámetro:
omnibus ex nilo ducendis sufficit unum.
Y debajo decía:
imago creationis. invenit G.G.L.
Tan encariñado estaba de este maridaje matemático-teológico que escribió a los jesuitas para que en sus misiones de China se valiesen de estos conceptos con miras a la conversión del emperador de allá, que al parecer tenía afición a
las ciencias (cf., BOYER 1986, p. 510). <<
[37] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 143. <<
[38] Ibíd. <<
[39] De rerum varietate, XII, 58 = Opera, III, 216. <<
[40] Estudio y traducción de esta obra en ORE 1953. <<
[41] XLVII Sobre este Sinesio véase nuestra n. 1 al cap. del De propria vita. <<
[42] Naudé en su Iudicium señala los precedentes de Tiberio Russiliano, Pedro
de Ailly, Alberto Magno y el árabe Albumasar. <<
[43] Somniorum Synesiorum libri IV (Basilea 1562). <<
[44] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 144. <<
[45] Cap. CCLXXVIII de la ed. de Ch.-A. Campan, Mémoires de Francisco de
Enzinas…, Bruselas, Ch. Muquardt, 1862. <<
[46] Cap. VII, secc. 8, p. 161 de la ed. de D. Chamorro, Madrid, Cátedra, 1982.
Los corchetes son míos. <<
[47] URCKHARDT Cf. el luminoso cap. de B 1860, VI, 4: ‘Mezcla de antigua y
nueva superstición’. <<
[48] Suenan muy razonables las palabras de un defensor de los horóscopos citadas por G. Naudé en los Testimonia praecipua que añade a la ed. del De propria vita: «¿Llamaremos simplemente loco (amentem) al Cardano del Ars magna y más que loco (amentiorem) al Cardano de la astrología judiciaria?».
<<
[49] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 145. <<
[50] De sanitate tuenda, I, 2 = Opera, VI, 18. <<
[51] La formulación la hace muchas veces en griego según verso célebre de Píndaro. En un pasaje del De consolatione (lib. II = Opera, I, 590) cuenta que cuando oía a los españoles de Milán decir ‘hombre, hombre’, él entendía en
su lengua italiana ‘ombre, ombre’, esto es, ‘sombras, sombras’. <<
[52] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 126. <<
[53] NGEGNO Cf. I 1980, pp. 209-211. <<
[54] De libris propriis, ed. 1557 = Opera, I, 72. <<
[55] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 129. <<
[56] La frase y los conceptos anteriores los recojo de M. de Gondillac, La filosofía del Renacimiento, Madrid, Siglo XXI, 1974 (= Histoire de la Philosophie 2. Encyclopédie de la Pléiade, vol. 36), trad. de M. Pérez
Ledesma, p. 111. <<
[57] IV Citado por J. Dayre en la nota 12 al cap. de su trad. del De propria vita (París 1936, p. 194). Si el lector racionalista siente aquí vacilar su fe en la inexistencia de prodigios, aplique la norma de David Hume: «Ningún testimonio es suficiente para establecer un milagro, a menos que el testimonio sea de tal naturaleza que su falsedad sería más milagrosa que el hecho que trata de establecer». Cf. J. Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, Madrid,
Alianza Ed., 1979, s.v. ‘Milagro’. <<
[58] Es revelador el consejo que, en medio del vendaval luterano, da a sus hijos: «No os planteéis problemas en torno a los sentidos de las Escrituras Sagradas, pues son muchos y el tema tiene sus peligros» (Praecepta ad filios,
I, 8 = Opera, I, 475). <<
[59] ¿Se lo imponía su horóscopo o eran simples precauciones? En su propia genitura, al menos, parece reconocer lo primero: «No podré caerle bien a ningún poderoso, salvo que ocupe éste alguna dignidad eclesiástica»
(Liber XII geniturarum = Opera, V, 525). <<
[60] Compárese en M. de Gondillac, o. c., p. 91, con el caso de Maquiavelo.
<<
[61] Praecepta ad filios, VI 10 = Opera, I, 476. <<
[62] De consolatione, I = Opera, I, 590. <<
[63] Calcidio, el filósofo neoplatónico de tanto influjo en la Edad Media, interpretó los textos de Aristóteles «como si sostuvieran que el mundo sublunar queda abandonado al azar» (M. de Gondillac, o. c., p. 110). BURCKHARDT 1860, VI, 3, señala los precedentes más cercanos en Dante, Inferno, VII, 67-96, y Pulci (el poeta preferido de Cardano), Morgante, XXV,
estr. 150. <<
[64] De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 139-140. <<
[65] En Opera, I, 434. <<
[66] ESSING L 1890 pretende exonerar a nuestro autor del cargo de malevolencia
respecto a la religión positiva. <<
[67] URCKHARDT Cardano no fue el primero que hizo la comparación. B 1860, VI, 3, señala los antecedentes de Federico II de Sicilia con sus famosos «tres impostores» —Moisés, Cristo y Mahoma— y de Boccaccio con el malicioso cuento de los tres anillos (Decamerón, I, 3). La crítica de las religiones por comparación entre ellas será frecuente en la literatura clandestina de los librepensadores del siglo XVII. Así el tratadito anónimo de título revelador: Cymbalum mundi […], hoc est, doctrina solida […] superstitioni Paganae, ludaicae, Christianae et Mahumedanae opposita, Eleutheropoli 1688 (este opúsculo permanece inédito en numerosas copias manuscritas y esperamos sacar pronto una edición crítica). De mayor envergadura es el igualmente anónimo Theophrastus redivivas, extenso y eruditísimo tratado del seiscientos recientemente editado por Guido Canziani y Gianni Paganini (Florencia, La Nuova Italia Ed., 1981-82, 2 vols.). Respecto a la parte de Cardano en esta obra dicen los editores en la Introduzione: «Trozos del De sapientia, del De rerum varietate, del De subtilitate, del De consolatione y del De animorum immortalitate se encadenan a lo largo del manuscrito para testimoniar la singular importancia reconocida aquí a la obra poliédrica del médico mitanes. Se trata, claro es, de una elección que privilegia la imagen propiamente libertina de Cardano y a este fin no faltan acá y allá cortes y reordenaciones de pasajes concebidos justamente con miras a esa relectura tendenciosa de los textos que es típica de la producción de los déniaisés» (vol. I, Intr., p. LXII).
<<
[68] Cardano tenía un miedo cerval a la muerte, que confesaba sin rebozos: «No sé lo que a los demás les pesa [el temor a la muerte]; a mí, desde luego, me atormenta de modo que no hay cosa que me fastidie más. Cuando caigo en la cuenta de que me tengo que morir, nada hay tan alegre o triste que me interese, y hasta pierdo el sentido […]. En las demás adversidades me aprovechan no poco los consejos de la filosofía, sólo en ésta (quiero ser sincero) de nada me valen. Sospecho que la mayoría disimula, como condenados que camino de la horca tapan su miedo con carcajadas […]. No sé si hay alguien que pueda escapar de los terrores de la muerte» (De utilitate
ex adversis capienda II 5 = Opera, II, 53). <<
[69] IERZ Texto en Opera , I, 637-640; traducción y comentario en F 1983,
pp. 158-166. <<
[70] NGEGNO I 1982, p 9. <<
[71] Así piensa E. Rivari. Al final de nuestra trad. damos en los apéndices unas muestras de estas escapadas autobiográficas tan características de su escritura.
<<
[72] De propria vita, XXIII: «siempre que pude no confié nada a mi memoria sino al papel». Y en los Praecepta ad filios, VI, 34 (= Opera, I, 476): «Todos vuestros asuntos, o al menos los de mediana importancia, confiadlos a la escritura; porque la memoria falla y, obrando así, estaréis mas desocupados
para otras cosas». <<
[73] De propria vita, IV: «…porque no las escribo para los otros sino para mí
mismo». <<
[74] De libris propriis, ed. 1557 = Opera, I, 77. <<
[75] Conf., X, 8, 12. <<
[76] Ibíd., XI, 20, 26. <<
[77] Ibíd., X, 17, 26. La frase completa reza: Magna vis est memoriae, nescio
quid horrendum. <<
[78] XXXIII Así los caps. y L. <<
[79] URCKHARDT B 1860, II, 3: ‘El sentido moderno de la gloria’. <<
[80] Cf. ibíd., VI, 1: ‘La moralidad’. <<
[81] XXII En el cap. . Acaba con una aclaración sobre su postura ante el problema de la pervivencia de las almas más allá de la muerte que suena a
excusatio non petita en boca del autor del De animorum immortalitate. <<
[82] Cap. XLV: «la segunda quema fue el año 1572, cuando ya había acabado
la calamidad aquella de mi encarcelamiento». <<
[83] Opera, I, 59. <<
[84] J. Ortega y Gasset, «Pidiendo un Goethe desde dentro», Madrid, Ed. Rev.
de Occ.-El Arquero, 1976, p. 122. Suyo es el subrayado. <<
[85] Véase, por ej., GOETHE 1960. <<
[86] Traducción algo suelta de aliis argumentis rem ipsam obumbrarunt (De
libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 96). <<
[87] Liber XII geniturarum = Opera, V, 517. <<
[1] Las Meditaciones (Τὰ εἰς ἑαυτόν) del emperador Marco Aurelio (121-180 d. C.) no son propiamente una autobiografía, pero se las tomaba a menudo como tal y, así, la ed. príncipe de Xilander (1559) llevaba por título Marci Antonini Imperatoris De se ipso seu Vita sua libri XIII; no es de extrañar,
pues, que Cardano considere esta obra como una Vida. <<
[2] La Vida (Ioσήφoυ βίoς) del célebre autor de las Antigüedades Judías es más una apología en respuesta a las alegaciones de un oponente (Justo de
Tiberíades) que una biografía completa. <<
[3] Cardano había emprendido tiempo atrás la tarea de componer una biografía de Galeno: «He comenzado a hilvanar una Vida de Galeno que ha de ser de no menor extensión que el manual de Celso, a juzgar por los borradores: tengo ya dispuestos su retrato, la lista de sus libros, las referencias
autobiográficas, sus opiniones» (De libris propriis = Opera, I, 59). <<
[1] III Sobre el padre de Cardano, ver n. 1 al cap. . <<
[2] Arzobispo de Milán desde diciembre de 1187 hasta agosto de 1195. <<
[3] Umberto Crivelli, papa con el nombre de Umberto III desde 1185 a 1187.
<<
[4] Hay dos Matteo (I y II) Visconti milaneses; el más célebre y batallador fue
Matteo I apodado il Grande (muerto en 1332). <<
[5] Goffredo Castiglione, papa de breve pontificado: 28 de octubre a 10 de
noviembre de 1241. <<
[1] La edición de Naudé presenta una fecha diferente para el nacimiento: 1 de octubre de 1508. No sabemos de dónde la saca, pero está en contra de la fecha
que unánimemente dan otras obras de Cardano y las copias de la Vida. <<
[2] La primera edición del comentario de Cardano al Quadripartito (Τετραβίβλoς) de Tolomeo (In Cl. Ptolemaei Pelusiensis IIII de Astrorum iudiciis aut ut vulgo vocant Quadripartitae Constructionis libros Commentaria… Praeterea… Geniturarum… XII exempla, Basilea 1554) está dedicada a su ilustre paciente el arzobispo de Edimburgo John Hamilton y presenta como apéndice doce horóscopos modélicos (entre otros el de Eduardo VI rey de Inglaterra, el del papa Pablo III, el de Erasmo, el del mismo Cardano y el de Cristo, tan detallado como escandaloso para muchos).
<<
[3] Esto es, el Sol y la Luna. <<
[4] Los planetas perjudiciales son Marte y Saturno. <<
[5] La indicción (indictio) es un cómputo cíclico de cinco o quince años que se utilizó en la administración imperial tardorromana con fines económico-fiscales. La indicción constantiniana comenzó en efecto el 24 de septiembre del año 313 de nuestra era. Cardano era un buen conocedor de la historia
antigua y leía con fruición a sus cronistas. <<
[6] No he podido saber de ningún viaje importante de exploración o conquista de América cuya fecha de salida sea la indicada por Cardano, buen conocedor de los historiadores de Indias (que manejó en lengua castellana); también consideraba uno de los libros de la biblioteca ideal la recopilación de Ramusio (véase los Praecepta ad filios, XVIII = Opera, I, 479); estaba al tanto, pues, de estas realidades, y parece difícil atribuir esta noticia a un
simple despiste. <<
[1] Fazio Cardano (1445-1524), jurista, no fue tan constante y genial como su hijo, pese a compartir con él su afición al saber y a los misterios. En 1479 figura en las listas de la universidad de Pavía y en 1502 enseña geometría en las llamadas Scuole Piattine (fundadas en 1499 por voluntad testamentaria del noble milanés Tommaso Piatti, fiscale y consigliere del duca Ludovico Sforza; sus programas incluían, además de la aritmética y la geometría, la astronomía, la dialéctica y el griego, y las clases tenían lugar los días feriados en el albergue de S. Ambrogio; cf. caps. IV y X). Los conocimientos de Fazio le granjearon el aprecio de Leonardo da Vinci, que lo nombra en el
monumental Codex Athlanticus (ff. 222a y 293a). <<
[2] La mayoría de las innovaciones técnicas tiene, claro es, un origen artesanal. Es corriente en la época que los hombres de letras presten su atención a los artesanos ingeniosos y difundan sus hallazgos. De este personaje habla Cardano en el De subtilitate, I = Opera, III, 366, y en el De rerum varietate, XV, 84 = Opera, III, 299. Parece que enloqueció de alegría por creerse el primer inventor del tornillo de Arquímedes, un mecanismo que
no dejó nunca de usarse en oriente para sacar agua de pozos y ríos. <<
[3] Clara Micheria (1464-1537) era viuda de Antonio Alberi, del que tuvo tres hijos que murieron a los pocos meses de nacer Cardano. Era diecinueve años más joven que Fazio y le nació Gerolamo cuando contaba 37 años de edad. Un pasaje del De consolatione, II (= Opera, I, 605) nos la presenta como mujer desengañada y amarga: «Ya cuando yo era niño y ella todavía joven, mi madre solía decir: ‘¡Ojalá y Dios hubiera querido que muriera siendo niña!’. Cuando crecí y llegué a mozo le pregunté por qué decía aquello (pues tenía siempre la frase en la boca) y ella me contestó que de todas maneras se tenía que morir y el saberlo ahora le causaba mayor pena, que, si bien se mira, cualquier cosa que la vida pudiera ofrecerle ya, le suponía más pena que
gusto». <<
[1] APÉNDICE Sobre estas peleas matrimoniales, véase I, 1. <<
[2] Más de una vez habla Cardano de las relaciones de su padre con un espíritu o demonio familiar (véase APÉNDICE I, 1), pero la referencia más explícita es la que se hace en el De rerum varietate, XVI, 93 (= Opera, III, 320): «Fazio Cardano se trató durante mucho tiempo con un demonio ‘etéreo’(?), como él lo llamaba. Cuando lo conjuraba, le daba respuestas verdaderas; en cambio, cuando prescindía de conjuros, se le presentaba, sí, pero le daba respuestas falsas. Lo retuvo mediante conjuros veintiocho años, si no me equivoco, y libre unos cinco. Comoquiera que ello sea, mientras lo tuvo comprometido le vino muy bien. Este demonio por sí solo prueba que hay otros muchos, pues, aunque las más de las veces se le aparecía en solitario, a veces venía con una
caterva de campaneros a los que hacía toda clase de preguntas». <<
[3] Se trata de la batalla de Agnadello (14 de mayo de 1509). Luis XII entró
triunfante en Milán el 1 de julio de ese mismo año por la Puerta Romana. <<
[4] La guerra entre Carlos V y Francisco I en el trienio que va de 1521 a 1523.
<<
[5] La laurea equivale a nuestro doctorado. <<
[6] El Rector artistarum era un estudiante elegido por sus compañeros en cada facultad. Cardano entró en posesión de este cargo, de naturaleza
eminentemente administrativa, el 2 de agosto de 1525. <<
[7] Francesco Bonafede, profesor y médico en Padua, ayudó a Cardano a conseguir la laurea en esa ciudad: «Tampoco el acuerdo de los médicos paduanos» —refiere nuestro autor— «fue más benévolo conmigo, pues la laurea que en rigor me correspondía me la negó dos veces injustamente hasta que por fin, gracias al empecinamiento del gobernador, me la concedió Francesco Bonafede, médico, persona tan excelente como sencilla, se opuso con tanto denuedo al desafuero de aquellos médicos (y eso que él era su paisano), que ni un hermano mío pudo defenderme mejor» (De consolatione III = Opera, I, 619). Igualmente fue Bonafede quien llevó a Cardano como
médico rural a la aldea de Sacco (ver APÉNDICE I, 1). <<
[8] Estos dos amos son el rey de Francia Francisco I, que se adueña de Milán el 23 de octubre de 1524, y el emperador Carlos V, en cuyo poder queda
definitivamente la ciudad tras la batalla de Pavía (24 de febrero de 1525). <<
[9] Los Barbiano eran acreedores del padre de Cardano y denegaban el pago de la deuda al hijo, que sostuvo un largo pleito con ellos (véase cap. XXVIII).
<<
[10] XXVI Véase el cap. . <<
[11] Filippo Archinto (1500-1558) era miembro de una célebre familia milanesa que se decía descendiente de los reyes lombardos. A los veinte años se doctora en leyes por Padua y entra al servicio del duca de Milán Francesco II Sforza. Viaja como embajador a Bolonia para la coronación de Carlos V y actúa de mediador en los litigios entre éste y el marqués de Montferrato hasta llegar a convertirse en hombre de confianza del emperador. Lleva a cabo misiones ante el papa Pablo III, que lo nombra gobernador de Roma (1537), obispo de S. Sepolcro (1539) y vicario apostó lico para la diócesis romana, donde, apoyándose en los jesuítas, realiza reformas en el clero. Más tarde es delegado por este mismo pontífice para presidir las sesiones del conidio de Trento en Bolonia (1557). Nuncio en Venecia (1554), acaba su carrera eclesiástica nombrado arzobispo de Milán por Pablo IV a instancias del rey de España Felipe II, si bien no llegó a tomar posesión de su sede por la ruptura entre la Santa Sede y la monarquía hispana y ante la oposición de la curia milanesa. Dejó impresos un De fide et sacramentis, Cracovia 1545, y una Oratio de nova Christiani orbis pace habita, Roma 1544. Cardano le dedica el De malo recentiorum medicorum usu, Venecia
1536, obra que inaugura sus infinitas publicaciones. <<
[12] Cardano se aficiona a las matemáticas, pero considera su enseñanza penosa y perjudicial para sus intereses: «A muchos perjudica la carencia de medios, como me ocurrió a mí cuando por mi pobreza me vi obligado a enseñar matemáticas. No ignoraba, en efecto, cuánto prestigio perdía yo por eso en el terreno de la medicina. Pero ¿qué iba a hacer? No tenía» (De utilitate ex adversis capienda, III, 4 = Opera, II 129). Imparte sus enseñanzas en las llamadas Scuole Piattine, donde antaño lo hiciera su padre (cf. n. 1 al
cap. III). <<
[13] Pablo III (Alejandro Farnesio); papa de 1534 a 1549. <<
[14] Charles de Cossé, conde de Brissac (1505-1563). Militar francés que hizo su carrera en campañas contra ingleses e imperiales. Gracias al favor de Diana de Poitiers gozó de gran ascendiente en la corte de Enrique II. Después de desempeñar algunas misiones diplomáticas, derrotó a los imperiales como mariscal de Francia en el Piamonte (1550). Tras la paz de Cateau-Cambrésis (1559) fue gobernador de Picardía y más tarde de París (1562). En las luchas religiosas tomó partido por los Guisa. La última acción militar en la que interviene fue la toma de el Havre a los ingleses el año mismo de su muerte
(1563). <<
[15] Renato Birago (1506-1583), estadista, diplomático y cardenal perteneciente a la rama de la familia milanesa de los Biraghi que, por enemistad con los Sforza, se estableció en Francia cambiando su nombre en Biraguc. Renato llegó a naturalizarse francés y fue personaje de mucho poder e influencia. Consejero en el parlamento de París, superintendente de justicia, presidente del senado en Turín, virrey del Piamonte y representante del rey de Francia en la fase final del concilio de Trento (1563). Gozó de la protección de Catalina de Médicis y Carlos X. Fue nombrado gobernador del lionesado (1565) y más tarde participa en las luchas religiosas del lado católico, acompañando del duque de Anjou en la jornada de Jarnac contra los hugonotes (1569) y siendo uno de los instigadores de las matanzas de la noche de S. Bartolomé (1572). Llegó a gran canciller del reino (1573) y finalmente Gregorio XIII, a instancias de Enrique III, lo hizo cardenal (1578); convertido en figura decorativa, decía de sí mismo que era «un cardenal sin
título, un cura sin rentas y un canciller sin sello». <<
[16] Francesco Sfondrati (1493-1550), de Cremona, era hijo de un hombre de leyes y a su vez se doctoró (1520) y fue profesor de derecho civil en Padua, Pavía, Bolonia, Roma y Turín. Consejero y senador del duque de Saboya Carlos III, pasó luego al servicio de Francesco Sforza y Carlos V. Gobernador de Siena en momentos críticos, tras enviudar de Ana Visconti (1535), recibió las órdenes sagradas de Pablo III y fue su consejero privado y nuncio en la corte imperial y en Inglaterra. Cardenal en 1544, desempeñó misiones diplomáticas en la corte de Carlos V durante el concilio de Trento. Dejó obras de jurisprudencia y un poema en tres libros: De raptu Helenae, Venecia 1559.
Cardano le dedicó el De sapientia, Nüremberg 1544. <<
[17] Giovanni Morone (1509), hijo de Gerolamo Morone, canciller de Francesco Sforza, abrazó el estado eclesiástico y desempeñó varias misiones diplomáticas en Alemania como nuncio y hombre de confianza del papa Pablo III. Interviene allí en el coloquio de Worms y en las dietas de Ratisbona y Espira, accediendo al cardenalato en un viaje de vuelta a Italia (1542). De nuevo en Alemania participa en la dieta de Augsburgo (1555). Su actitud tolerante en el enfrentamiento con los reformadores lo hace sospechoso ante el papa Pablo IV. Sufre examen de la Inquisición y un encierro en el castillo de Santangelo donde redacta una memoria exculpatoria. A la muerte de Pablo IV, su sucesor Pío IV lo excarcela y rehabilita, nombrándolo nuncio ante el emperador Fernando I. Llegó a presidir las últimas sesiones del concilio tridentino (1562-65). Fue diplomático a la vez conciliador e inflexible y, en una época muy difícil, hombre estimado por gentes de todos los partidos y creencias. Protegió a Cardano en Bolonia y finalmente en Roma (como hizo con muchos artistas y escritores) y es probable que diera su consejo e interviniera en la autocensura y quema de inéditos que nuestro autor llevó a
cabo al final de su vida (cf. cap. XLV). <<
[18] Alfonso de Avalos, marqués del Vasto (1502-1546), era descendiente de una familia noble española, una de cuyas ramas pasó a Italia del Sur a mediados del siglo XV. Militó en el ejército de su primo el marqués de Pescara e intervino con acierto en la jornada de Pavía al lado de los imperiales. Carlos V lo nombró capitán general de toda la infantería de Italia. Con Don Antonio de Leyva obligó a Francesco II Sforza a abandonar Milán y a renunciar a sus veliedades antiimperiales (1526). Carlos V le confió el mando de la gran expedición contra Túnez (1535) y, a la muerte del cardenal Marino Caracciolo, lo nombra gobernador de Milán, cargo que ocupará hasta el final de su vida. Fue generoso mecenas y Cardano se dice su amigo: «A fines de ese año [sc., 1536], durante las vacaciones, me gané la amistad del Ilmo. Gobernador Imperial Don Alfonso de Avalos, y muy oportunamente. Para manifestarle mi agradecimiento empecé el libro De arcarnis aeternitatis» (De
libris propriis = Opera, h 53). <<
[19] Andrea Vesalio (1514-1564), «príncipe de los anatomistas», como lo llama Cardano, es el célebre autor del De humani corporis fabrica, Basilea 1543 y 1555. Estudió en Lovaina y París, fue explicator chirurgiae en Padua y médico de Carlos V y Felipe II. Con sus nuevas concepciones en materia de anatomía se convierte en el centro de la polémica entre partidarios y enemigos de Galeno. Había nacido en Bruselas y vino a morir en la isla griega de Zaquinto a la vuelta de un viaje a Tierra Santa. Gracias al horóscopo que de él
hizo Cardano conocemos la fecha exacta de su nacimiento. <<
[20] Cristián III (1503-1559), rey de Dinamarca y Noruega desde 1534, abrazó y legalizó la reforma protestante en sus dominios desde los primeros años de
su reinado. <<
[21] Carlos V y Enrique II. <<
[22] Guglielmo Gonzaga (1538-1587), cuyo gobierno (1559-1587) señala el
apogeo la casa de los Gonzaga. <<
[23] Ferrante Gonzaga (1507-1557), virrey de Sicilia (1535-1546) y gobernador de Milán a la muerte de Avalos (1546-1554). Sufrió serios descalabros militares frente a las tropas francesas comandadas por Brissac y, tras ser objeto de una investigación, le sucedió en el cargo el duque de Alba (1555). A Don Ferrante dedicó Cardano la primera edición del De subtilitate,
Nüremberg 1551. <<
[24] María de Lorena (1515-1560), reina de Escocia. Era hija de un Guisa y una Borbón. Casó primero con Luis II de Borbón duque de Longuevilie (1534) y, al enviudar, con Jacobo V rey de Escocia (1538), que pronto la deja de nuevo viuda (1542). A partir de entonces rige el país entre las influencias francesas e inglesas y las luchas de católicos y calvinistas. A su muerte, el
Parlamento sancionó la separación de la iglesia romana (1560). <<
[25] La batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571). <<
[26] Gregorio XIII (Ugo Buoncompagni), reinante de 1572 a 1585. <<
[1] Obra en cuatro libros que aparece en Roma tras la muerte de Cardano editada por su discípulo boloñés Rodolfo Silvestri. Lleva una dedicatoria al papa Gregorio XIII compuesta por Silvestri en la que promete sacar a la luz nuevas obras del maestro (alia multa in Medicina, Philosophia,
Mathematicisque scientiis, quae… in lucem ut spero aliquando edam). <<
[2] Agostino Lavizzari, natural de Como, fue secretario del Senado milanés y amigo del padre de Cardano (cf. De libris propriis = Opera, I, 61). Es uno de
los interlocutores del diálogo cardanesco Theonoston. <<
[3] Referencia a un método de curación ideado por el médico Asclepiades de Bitinia (siglo I a. C.), epicúreo y atomista convencido. Según una terapia burdamente mecá nica intentaba reordenar los átomos desordenados del enfermo agitándolo. Así lo cuenta Plinio el Viejo: «Ideó [Asclepiades] otros refinamientos como unas camillas colgantes con cuyo balanceo intentaba aliviar las enfermedades o inducir en los enfermos el sueño» (NH XXVI, 14).
<<
[4] Amore heroico dice el texto latino. Es el enamoramiento desaforado y algo melancólico de los héroes de la poesía épica y la novela coetáneas y del que hablan profusamente los tratados al uso (desde Ficino hasta Bruno). El concepto se ayuda de una falsa etimología que aproxima las palabras griegas eros / heros (‘amor’ / ‘héroe’). Cardano se confiesa sensual y hasta rijoso de condición. Tal parece el decreto inquebrantable de los astros, según nos dice en su horóscopo: «El pensamiento de toda clase de liviandades me atormenta continuamente y los placeres voluptuosos que de hecho no puedo alcanzar o me avergüenza alcanzarlos de cualquier modo, los simulo valiéndome de cierta delectación morosa» (Liber XII genituramm = Opera, V, 524). Este pasaje lo aduce R. Burton en la tercera parte de The Anatomy of Melancholy
admirado de la sinceridad de Cardano (según A. Ingegno, n. ad loc.). <<
[1] No he podido averiguar a qué alude Cardano con esta palabra. En el libro IV del De sanitate tuenda (= Opera, VI, 262) aparece emparejada con el pueblo de los hiperbóreos del que ya desde la antigüedad se contaba que vivía en un país placentero y maravilloso; en el Mnemosynon (Opera, I, 238) se pone como garante de la existencia de este pueblo a un tal Iosephus Racendita, autor que no he localizado por parte alguna. Tal vez se trate de alguna isla paradisíaca de la dudosa geografía anterior a los descubrimientos y el nombre se relacione con la orchilla (‘orciglia’, en italiano), un liquen para fabricar cierta tintura procedente de islas atlánticas (esta suposición la debo a una sugerencia del prof. Juan Gil, el autor de Mitos y utopías del Descubrimiento). Espero que algún día aparezca esta utópica isla en el
horizonte. <<
[2] Aquí corrijo el texto latino y leo ventri («los placeres de la mesa») en lugar de veneri («los placeres del amor») que dan los editores en abierta disonancia
con el contenido general del capítulo y con lo que inmediatamente sigue. <<
[3] También aquí enmiendo un cyprinum («carpa») en caprinum («de cabra»),
más en consonancia con el contexto. <<
[4] Corrijo el quibus de los editores, que no hace sentido, en auibus. <<
[1] XXXIX Véase caps. y XLIII. <<
[2] Curcio es el héroe de una leyenda romana: en los primeros tiempos de la República se abrió en el Foro una sima insondable; un oráculo dijo que para cerrarla debían echar en ella lo más valioso de la ciudad; el joven Curcio se consagró a los dioses infernales y, montado en su caballo, se arrojó al abismo. Eróstrato fue un pastor de Efeso que en el año 356 metió fuego al templo de Diana en su ciudad —una de las maravillas del mundo— para adquirir fama eterna; sus paisanos prohibieron en vano que se pronunciara o escribiera su nombre; a veces se le da el nombre de ‘erostratismo’ a la manía de buscar
celebridad a cualquier precio <<
[3] «Vivirá dueño de sí y dichoso el que pueda decir cada día: ‘He vivido: que mañana el Padre cubra el firmamento de nubes o de sol resplandeciente: no por ello hará que no haya sido lo de ayer ni desbaratará ni dará por no hecho
lo que una vez trajo la hora fugitiva’» (Horacio, Odas, III, 29, 41-48). <<
[4] Horacio, Odas, III, 29, 32-33. <<
[5] El emperador Cómodo (vivió del 161 al 192 y reinó desde el 180 d. C.) es el malhadado hijo de Marco Aurelio. Se decía de él que era hijo adulterino de Faustina, pero no se ve por qué Cardano le achaca el exterminio de la familia
Julia, extinguida cien años atrás con Nerón. <<
[6] Es más probable que se aluda aquí a la posibilidad que tienen animales como las liebres de engendrarse en el limo por efecto del calor solar que no a la virtud de engendrar sin cópula que les atribuye Plinio: «Dicen que cada liebre posee las capacidades de ambos sexos y puede engendrar igualmente
sin macho» (NH VIII, 81). <<
[1] «Brillaron antaño para ti esplendorosos soles» (Catulo, VIII, 3). <<
[2] El tejo, a causa de sus bayas venenosas, era considerado por los antiguos como árbol infausto que hasta con su sombra hacía daño. Sobre esta planta dice el repertorio de Dioscórides: «El Smylace llamado de los Latinos Taxo, es un árbol semejante al Abeto, ansi en la grandeza, como en las hojas. Nace en Italia, y en la Francia Narbonense, vezina de España. Los paxarillos que comen el fructo del que crece en Italia se buelven negros; y á los hombres toma fluxo de vientre. El Taxo Narbonense tiene tanta vehementia, que offende gravemente á los que á su sombra duermen, ó assientan: y aun muchas vezes los mata. Quise aquí recitar su historia, para que se guarde cada uno del» (IV, 71; según la versión de Andrés Laguna (1555); ed. facsim. del
Inst. de España, t. II, p. 427). <<
[3] Gian Battista Cardano fue ejecutado en Milán el día 7 de abril del año 1560 tras haberse declarado culpable del envenenamiento de su esposa (véase APÉNDICE I, 4). Cardano resume aquí el discurso que pronunció en su defensa ante el Senado y publicó luego junto al De utilitate (Basilea 1561) con el título Defensiones pro filio coram praeside provinciae et senatu habita. Las grandes líneas argumentales son las típicas del género: el veneno no fue la causa directa de la muerte de su nuera, la justicia ha sido misericordiosa en otros casos parecidos, prendas y virtudes del acusado, imperativos de la honra masculina ante las liviandades de la mujer, etc. De todos modos, resulta patética la pedantería de un Cardano jugando a ser Cicerón en una coyuntura
semejante. <<
[4] «Se dice que a un reo convicto de parricidio, por evitar que lo metiesen en un saco cosido —suplicio reservado exclusivamente para los que admitían ellos mismos el delito—, le dirigió [Augusto] la siguiente pregunta: ‘¿No será
verdad eso de que mataste a tu padre?’» (Suetonio, Aug., 33). <<
[5] La Perspectiva de Peckham (1240-1292), arzobispo de Canterbury, es un manual de óptica muy editado y comentado. La edición de Fazio Cardano lleva por título Prospectiva communis D. Ioannis Archiepiscopi
Cantauriensis… ad unguem castigata per eximium Artium et Medicinae et Iuris utriusque Doctorem ac Mathematicum in venerabili Collegio Iurisperitomm Mediolam residentem, sin lugar (Milán), ni fecha (hacia 1482).
<<
[6] Es este, en efecto, el último de los siete dísticos que cierran el libro y que viene a decir: «De tal varón la casa de Cardano presume; todo lo sabe uno
solo; no tiene nuestra época otro igual». <<
[1] ‘Discreción’ y ‘sagacidad’. <<
[1] Andrea Camuzio, profesor de medicina en Pavía y médico del emperador Maximiliano II de 1564 a 1578. Seguidor de las doctrinas de Galeno, las defendió en un opúsculo (vid. infra n. 2) contra las correcciones de Cardano. También tuvo afanes éticos y filosóficos y se relacionó con el círculo de Cario Borromeo, a quien dedicó su De humano intellectu (Pavía 1564). Otras dos obras suyas llevan por título De amore et felicitate (Viena 1574), y De
nobilitate (Milán 1650). <<
[2] Se trata de las Disputationes, quibus Hieronymi Cardani XXX conclusiones infirmantur, Galenus ab ejusdem injuriis vindicatur, aparecidas en Pavía el año 1563 con una dedicatoria a Daniele Bárbaro patriarca de Aquileya.
Cardano contestó con su Apologia in Camutium. <<
[3] Branda Porro (1487-1571), profesor de filosofía, adscrito a las doctrinas de Aristóteles y Averroes. Estudió y enseñó en Pavía primeramente y luego fue contratado (1521) como segundo catedrático a Padua. Cardano se refiere a él en numerosas ocasiones llamándolo su maestro; en el De immortalitate animorum (Lión 1545) discutió sus ideas y en el diálogo Theonoston (Roma
1617) lo saca defendiendo posiciones aristotélicas. <<
[4] Angelo Candiano (1484-1560) fue protomédico de Francesco II Sforza y asistió a la reina María de Augsburgo, la hermana de Carlos V, en una grave
enfermedad, por cuya curación obtuvo una espléndida recompensa. <<
[5] Pueblo africano que, con los indios asiáticos, era tenido en la antigüedad por remoto poblador de los confines del mundo. Heródoto (IV, 184) atribuye a los atarantes, que habitaban a diez días de camino de los garamantes, la
costumbre de maldecir al sol en su salida. <<
[6] XV Antonio Fracanziano, nacido en Vicenza a fines del siglo y muerto en Padua en 1569, fue médico famoso que enseñó medicina teórica en Padua (1538), Bolonia (1562) y de nuevo en Padua (1564). Como era corriente en la época, también aborda y enseña materias de naturaleza más bien filosófica. Entre sus obras se cuentan De morbo Gallico (Padua 1564), un comentario al De alimento (Venecia 1566), unas Notae in Avicennam et Rhasim (Ulm 1676), y una colección de dictámenes médicos: Consilia medica (Frankfurt
1598). <<
[7] ‘No’. <<
[1] PROEMIO Cf., n. 1. <<
[2] PROEMIO Cf., n. 2. <<
[3] Alusión al episodio evangélico de Lucas, XVII, 11-19. <<
[4] «Conócete a ti mismo». <<
[5] «Pero la venganza es un bien más grato que la vida misma» (Juvenal, XIII,
180). <<
[6] Semilegendario rey de Asiria que pasaba por un modelo de blandura y sensualidad. Se cree que los griegos formaron el nombre y la leyenda a partir
de la figura de Asurbanipal IV (668-626 a. C.). <<
[7] Aristóteles, Política, I, 2 (1253a). <<
[8] Aimar de Ranconet (1505-1559), jurista interesado por la filosofía, las matemáticas y los estudios clásicos; ocupó diversos cargos y acabó sus días encerrado en la Bastilla bajo la acusación de haber mantenido relaciones
incestuosas con una hija (en realidad, por razones religiosas). <<
[1] Estos rasgos de la conducta de Diógenes el Cínico los recoge Diógenes
Laercio en sus Vidas, VI, 2, 23. <<
[2] Marcantonio Bragadin (1523-1571), miembro de una noble familia veneciana, defendió sin éxito Famagusta contra los turcos; tras la rendición pactada, el pachá Mustafá torturó en su presencia a sus compañeros de armas y luego lo despellejó y despedazó a él, contándose que mandó la piel a varias ciudades de Asia Menor. Un relato de todo esto se halla en N. Martinengo,
Relatione di tutto il successo di Famagosta, Venecia 1572. <<
[3] Una y otra vez le viene a la mente el suceso terrible de la muerte del hijo que fue ajusticiado. Cuenta que recibió gran consuelo de la composición del Theonoston y de razonamientos como el que aquí y en otros pasajes de sus obras (cf. De libris propriis = Opera, I, 98) espontáneamente acuden a su
pluma. Otra fuente de consuelo serán los prodigios (cf. cap. XLIII). <<
[4] La Accademia degli Affidati fue fundada en 1562 por trece gentileshombres y perduró hasta el siglo xvm. Formaron parte de ella
destacados miembros de la nobleza y el clero. <<
[5] «La virtud consiste en evitar el vicio» (Horacio, Epist., I, 1, 41). <<
[6] Matteo Corti (1475-1544), de Pavía, enseñó lógica y medicina en su ciudad natal, en Pisa, Padua y Bolonia. Fue médico del papa Clemente VII al que acompañó en un viaje a Marsella. El litigio Corti-Cardano se resolvió de modo favorable para este último (cf. el comentario a los Aforismos — Opera, VIII, 454). En el Theonoston (= Opera, II, 381) se hace eco Cardano de los rumores que corrían relativos a las responsabilidades de Corti en la muerte de
Clemente VII por haberle impuesto cambios en sus hábitos alimentarios. <<
[1] Ambrogio Varadeo aparece cantando y acompañándose de la lira en el relato que de la muerte de Gerolamo Dugnani se hace en el Theonoston (=
Opera, II, 387-388). <<
[2] Ottaviano Scoto (?-1566), heredero de una célebre familia de impresores venecianos, publicó algunas de las primeras obras de Cardano, que lo llama su amigo y cuenta cómo lo conoció cuando andaba a la busca de un editor para unas obras de medicina: «Por una coincidencia, cuando yo estaba en la universidad, no tenía más amigo que cierto muchacho de tez pálida que por su cuenta se me acercó y al que yo (así lo quería mi destino) le tomé afecto con preferencia a otros más ricos y poderosos; tanto me estimaba, que no hacía más que estar conmigo. Al morir su padre quedó dueño de una empresa tipográfica con innumerables talleres. ¡Bien se ve que una divinidad anda
detrás de todas mis cosas!» (De libris propriis = Opera, I, 102). <<
[3] Ludovico Maggi fue questore del magistrato ordinario, Francesco della Croce vicario di provvisione por el año 1521, G. B. Speciano capitán de la justicia de Avalos, Giovanni Maona secretario de Ferrante Gonzaga y hombre corrompido, Ludovico Taverna, en fin, gran canciller del Estado de Milán (según A. Ingegno, que remite a las monografías de F. Chabod, Storia di Milano nell’epoca di Carlo V, Turín 1971, y Stato e vita religiosa a Milano
nell’epoca di Carlo V, Turín 1971). <<
[4] Cf. cap. IV, n. 16. <<
[5] Andrea Alciato (1492-1550) fue uno de los más célebres juristas de su época y hombre de extensos intereses intelectuales que le llevaron a abordar cuestiones de gramática, metrología, filología e historia. Se le tiene por el introductor de los estudios renovados del derecho en Francia. Entre sus discípulos u oyentes estuvieron Francisco I, Calvino, Amyot y Teodoro Beza. Sin embargo, ninguna de sus muchas obras alcanzó la difusión y fama de los Emblemata, colección de figuras y epigramas latinos de fuerte contenido simbólico-moral que inaugura toda una literatura emblemática de gran porvenir en los tiempos sucesivos. En España hizo una versión poética de estos epigramas Bemardino Deza Pinciano y Baltasar Gracián los cita más de una vez con admiración en su Agudeza y arte de ingenio. El comentario de Cardano al escudo familiar y propio que se leerá en el cap. XXXIII denota parecido interés por lo emblemático. Nuestro autor fue además amigo de Andrea Alciato, del que compuso una sucinta biografía (Opera, IX 569-570).
<<
[6] Francesco Alciato (1522-1580), pariente y discípulo de Andrea, le sucedió como profesor de derecho civil en Pavía (1550). Con Cario Borromeo, que fue su alumno, apoyó a Cardano en su marcha a Bolonia. Abrazó el estado eclesiástico y en Roma, nombrado ya cardenal (1565), participó en las reformas disciplinarias de los papas Pío V y Gregorio XIII. Protegió a los hombres de letras, publicó inéditos de Andrea Alciato (Responsa, Lión 1561; Consilia, Venecia 1566) y dejó algunas obras que no se imprimieron en vida del autor (alegaciones y consultas, un nutrido epistolario con Cario Borromeo
de corresponsal, unas Epularis controversiae y Orationes). <<
[7] Pier Donato Cesi (1521-1586) pertenecía a una noble familia afincada en el castillo de Cesi cerca de Roma y que se hacía llamar también la de los Chitani o Aequitani. Se doctoró en derecho por la universidad de Ferrara con Andrea Alciato (1544). Fue acogido en Roma por el cardenal F. Cesi a quien debió tal vez su nombramiento como obispo de Narni (1546). Ocupó diversos cargos durante el pontificado de Julio III y, con Pablo IV, es presidente de la Romagna (1556), donde realiza importantes obras públicas. Cuando este último pontífice nombra a Cario Borromeo nuncio en Bolonia (1560) todo el peso del gobierno recae sobre Cesi que se revela como político firme y eficiente, llevando a cabo las obras de la nueva sede universitaria, el Archigimnasio (1563). Confirmado como gobernador de Bolonia (1564), fue sustituido al año siguiente por F. Grassi (cf. cap. XLI). Vuelto a Roma, llega a cardenal en 1570, regresando de nuncio a Bolonia en los años 80 a 83. Fue
mecenas generoso y gran aficionado a las antigüedades. <<
[8] Cristoforo Madruzzo (1512-1578), eclesiástico y político, miembro de una noble familia tridentina. Obispo en el 39 y cardenal en el 43, fue figura relevante en el concilio de Trento desde su apertura (1545). Ligado al emperador Carlos V, intervino en la dieta de Augsburgo (1555) y, nombrado por Felipe II, sucedió al duque de Alba como gobernador de Milán por breve espacio de tiempo (de enero del 56 a septiembre del 57). Pío IV lo nombró
nuncio en las Marcas (1561). <<
[9] Carlo Borromeo (1538-1584), hijo de una célebre familia del patriciado milanés. Muy joven todavía fue nombrado secretario de estado por el papa Pablo IV. Después de una etapa entre Roma y Trento, durante la cual recibió las órdenes sagradas (1562), se asienta en Milán como arzobispo. Fue enérgico y diplomático impulsor de la reforma católica y protegió a la vez a sabios y artistas. Se preocupó de que Cardano pudiera enseñar en Bolonia y Cardano le dedicó la obra sobre la interpretación de los sueños que publicó
por aquellos días: Somniorum Synesiorum libri IV, Basilea 1562. <<
[10] Marco Antonio da Mula (1505-1570), embajador de Venecia ante Carlos V, Felipe II y en Roma. Nombrado cardenal por Pío IV (1561), se mostró como una personalidad conciliadora y erudita, interesándose y promoviendo los estudios bíblicos y patrísticos. Cardano le dedicó un opúsculo de previsiones astrológico-climáticas: Liber de providentia ex anni constitutione (Bolonia, 1563) y una obra matemática: Opus Novum de
proportionibus numerorum (Basilea 1570). <<
[11] John Cheke o Cecke (1514-1557), natural de Cambridge, fue profesor y traductor de griego en su ciudad natal durante once años. Preceptor del futuro Eduardo VI (1544), ocupa diversos cargos cuando este es elevado al trono (1547). Protestante acérrimo, a la abdicación de su protector (1553) tomó partido por Juana Grey, lo que le costó ser encarcelado en la Torre de Londres al advenimiento de María la reina católica. Sale de allí y marcha a Estrasburgo, donde defiende la causa anglicana. Atraído con engaño a Bruselas, fue embarcado para Inglaterra y de nuevo encarcelado en la Torre (1554), de donde no salió hasta haber abjurado de sus convicciones religiosas. Su muerte pocos años después fue atribuida en medios reformados al dolor que le causó el heroico martirio de sus correligionarios que él no fue capaz de
afrontar. <<
[12] Eduardo VI (1537-1553), rey de Inglaterra. Durante su minoridad y su reinado el país se vio perturbado por conflictos de orden religioso. Enfermo de tisis, abdicó y murió al poco tiempo, apenas un niño. Todo esto contrasta con el destino particularmente dichoso que le pronosticaba Cardano en el horóscopo del Liber XII geniturarum. Por otra parte, Cardano, en el viaje que
hizo a Escocia, tuvo una entrevista con el monarca (véase cap. XXIX). <<
[13] Francesco Vimercati (?-1570), milanés, fue filósofo aristotélico. Llamado por Francisco I, enseñó en París (1540); regresó luego a Italia y acabó sus días
en la ciudad de Turín. Publicó comentarios a varias obras de Aristóteles. <<
[14] Guillaume du Choul (Caulius), célebre anticuario lionés, autor de obras entre las que se cuenta un Discours sur la religion des anciens Romains (Lión
1556). <<
[15] Gabriele Aratore (1480-?), de Caravaggio, matemático. Aparece en el De libris propriis (= Opera, I, 57) dando a conocer a Cardano una obra de Regiomontano (1436-1476) en la que ya se hallaba gran parte de lo que por entonces recogía nuestro autor en un libro de tema geométrico-astronómico.
El horóscopo de Aratore se halla en Opera, V, 492. <<
[16] Antón María de’Conti (1514-1555), también llamado Marcantonio Majoraggio, alternó los estudios de filosofía, humanidades y jurisprudencia. Tuvo por maestro a Andrea Alciato y ocupó la cátedra de retórica en Milán desde 1540 hasta su muerte. Estudioso y comentarista de Cicerón, reacciona contra su propio Ciceronianismo en los Antiparadoxon libri VI (Lión 1546) y entra en polémica con Mario Lizolio (un eco de esto, en De libris propriis = Opera, I, 135). Dedicó unos versos a Cardano que aparecen en el
Contradicentium medicorum liber (ed. de París 1565, f. 315). <<
[1] Tésalo de Tralles (muerto antes del 79 d. C.), médico griego avecindado en Roma. Plinio el Viejo cita su epitafio. Sus nuevas actitudes doctrinales y prácticas en materia de medicina sufrieron la incompresión y los ataques de Galeno, que se mostró algo dogmático (según L. Edelstein, en The Oxford
Classical Dictionary, s. v. ‘Thessalus’). <<
[1] A Cardano le gusta repetir y parafrasear expresiones como «sombra de un sueño» y «sueño de una sombra» referidas al hombre o a las cosas de este mundo. Fue el poeta griego Píndaro el que acuñó este rótulo del pesimismo:
σκιᾶζ ὄναρ ἄνϑρωπoζ P., VIII, 95). <<
[2] XXX Estas maquinaciones se relatan por menudo más bien en el cap. . <<
[1] La afición de Cardano por estos aparejos es tal, que le dedica un capítulo al tema en el De rerum varietate (XIII, 64: ‘Quae ad scribendi artem pertinent’).
<<
[2] Luigi Pulci (1432-1484) es un poeta de la fabulosa y recargada épica que se estiló en Italia por aquellos tiempos. Su obra maestra es un largo poema
heroico, pero algo irreverente y zumbón, titulado Morgante. <<
[3] En el De utilitate, II, 2 (Opera, II, 47) cuenta Cardano que llegó a poner un letrero en su casa de Roma que decía TEMPVS POSSESSIO MEA, esto es, EL
TIEMPO ES MI HACIENDA, por ver de alejar a los impertinentes y pesados. <<
[1] Alude a su obra De ludis; cf. cap. XLV. <<
[1] «Nada era estable en aquel individuo: a menudo andaba como quien huye a la carrera de un enemigo, a menudo como quien lleva los objetos sagrados de Juno; tenía a veces doscientos, a veces diez criados; ahora ‘que si reyes y tetrarcas’ hablando nada más que de grandezas, ahora ‘tenga yo una mesa de tres pies y una vasija de sal pura y una toga que defenderme del frío, aunque
burda, pueda’» (Horacio, Sat., I, 3, 9-15). <<
[1] Alude al Liber de immortalitate animorum (Lión 1545) en el que debilita los argumentos racionales en favor de la inmoratalidad del alma. En obras sucesivas Cardano fue atenuando el valor de sus primeras posturas. No obstante, siempre fue sospechoso de seguir en este terreno los pasos de Pomponazzi. En el frontispicio del ejemplar del De consolatione (Nüremberg 1544) conservado en la Bibl. Univ. de Sevilla, junto al retrato del Cardano, anota admonitorio el censor: «Caute lege ubi agit de immortalitate animae ne Ecclesiae doctrinam et philosophicas demonstrationes eneruet». La actitud definitiva de Cardano está muy bien expresada en el aforismo del cap. L de la
Vida: «Sé que las almas son inmortales; cómo, no lo sé». <<
[1] VII Pablo de Egina (siglo d. C.) es autor de un compendio médico en siete libros, entre los que destaca el que dedicó a la cirugía. Los árabes tuvieron a este autor por gran autoridad médica y fue pronto traducido y comentado en la Italia renacentista. Parece que la primera versión latina impresa es la de París
de 1532. <<
[2] Dedit antequam auferret dice el texto en un eco de Horacio, Epist., I, 16, 33: qui dedit hoc hodie, cras si volet auferet. El pensamiento de fondo es la
muerte del primogénito. <<
[3] Esta frase tiene un sentido a la vez genérico y particular; cf. cap. XXX. <<
[4] El autor no saca la moraleja de la fabulilla porque la considera un tópico más que evidente: la fortuna brillante (representada en la parte noble pero ruinosa del palacio) embota el alma y nos pone en peligro, la fortuna mediocre y opaca (el ala pobre y segura del edificio) nos lanza a la lucha y es