Cleopatra, una reina de leyenda
Capítulo VII
Berenice IV compartió el trono con su madre hasta la muerte de la Egoísta.
Por entonces, ya nadie se acordaba de Auletes, y la gran preocupación de Alejandría era casar a su reina para asegurar la descendencia.
Los pretendientes afluyeron.
Berenice se desposó con el de más renombre, un príncipe seléucida cuya belleza e insolencia asombraron a la ciudad. Pocas veces se había visto a un hombre tan audaz y decidido.
Al día siguiente de los brillantes esponsales, Berenice, con el pelo revuelto, los ojos extraviados, las mejillas anegadas en lágrimas y las manos ensangrentadas, penetra en el cuarto de su hermana, cierra la puerta y se apoya en ella. Cleopatra se despierta sobresaltada y se incorpora en la cama, atónita a la vista de aquel fantasma.
Berenice, que no deja de temblar y castañetea, al fin logra murmurar con voz entrecortada:
—Han desenmascarado y asesinado a mi esposo entre mis brazos. Afirmaban que no era ni príncipe ni seléucida y que el matrimonio no era válido. Les aseguré que una cohorte de grandes sacerdotes lo había oficiado… y que, durante toda la noche, lo habíamos consumado… No me escuchaban. Rodearon la cama. El cuarto estaba atestado de soldados. Él, al que llamaban un aventurero, dormía entre mis brazos, ardiente aún después de nuestras caricias. Lo arrancaron de mi lecho y lo atravesaron delante de mí…
Berenice tiene el tiempo justo para enjugar sus lágrimas antes de que la casen de nuevo.
Esta vez se desposa con Arquelao de Capadocia, el hijo de un general de Mitrídates que se suicidó después de ser derrotado por Pompeyo.
A veces, la sombra del falso príncipe asesinado o la imagen de la reina con las manos teñidas de rojo flotan ante Cleopatra. Pero ella intenta ahuyentar las sangrientas visiones, unos fúnebres auspicios para el reinado de su hermana.
La joven pareja aún no tiene un heredero cuando estalla una noticia que sacude a Alejandría: a la cabeza de las legiones de Gabinio, gobernador romano de Siria, Tolomeo XII ha desembarcado en suelo egipcio. Viene decidido a recuperar su trono.