Cleopatra, una reina de leyenda

Jacqueline Dauxois · Capítulo 22 de 80

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Cleopatra, una reina de leyenda

segunda parte: El rufián calvo

SEGUNDA PARTE:

 

El rufián calvo

CÉSAR.—César nunca se come a las mujeres

CLEOPATRA.—jCÓMO!

CÉSAR.—Pero se come a las jovencitas. Y a los gatos. Eres una niña ingenua; y desciendes de la gata negra. Eres, a la vez, una jovencita y una gata.

CLEOPATRA.—¿César me devorará?

CÉSAR.—Sí a menos que le demuestres que eres una mujer.

GEORGE BERNARD SHAW,

César y Cleopatra

Yo sé bien lo que soy; yo sé lo que sois vos.

Os dignasteis amarme desde mis años tiernos,

el cetro que yo empuño es un regalo vuestro;

por dos veces me habéis devuelto la corona,

tras lo cual, os confieso que os amo, mi señor,

y que mi corazón no es digno de estos gestos

ni de tantas virtudes, ni de tantas mercedes.

CORNEILLE,

La muerte de Pompeyo