Cleopatra, una reina de leyenda

Jacqueline Dauxois · Capítulo 7 de 80

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Cleopatra, una reina de leyenda

Capítulo VI

 

Auletes ha evitado el destino de su predecesor, pero los alejandrinos, que unos años atrás lo llevaron al trono para después mandarlo al exilio, ahora le ofrecen a la Egoísta que comparta la corona con Berenice, su hija. Arsínoe aplaude una decisión que aparta a Cleopatra del poder. Los hermanos pequeños, de momento, festejan sin entender lo que está en juego.

Cleopatra replica que Egipto ya tiene un faraón.

Pero Auletes, que desde hace meses vive en Roma, aún no ha anunciado su regreso. En cambio, se sabe que ha gastado sumas exorbitantes para cubrir de oro a las familias patricias, al Senado, a los Triunviros, y que Julio César ya se ha embolsado la fabulosa cantidad de seis mil talentos.

Auletes, no contento con dilapidar el oro de Alejandría, se endeuda con los cambistas romanos. Al peor de todos, un tal Rabirio Póstumo, uno de los banqueros más importantes de Roma, le ha prometido, a cambio de un adelanto colosal, el cargo de intendente de Egipto. Si Auletes vuelve algún día, vendrá escoltado por este ministro de Finanzas decidido a cobrarse hasta el último sestercio.

La única noticia reconfortante que llega de Roma es el fracaso del plebiscito con el que Julio César esperaba conseguir el gobierno de Egipto. El país sigue siendo libre, ha escapado a la condición de provincia romana. Auletes se atribuye todo el mérito, sin ningún motivo probablemente, pues César tiene enemigos y el Senado recela del poder que tendría el amo de Egipto.

Para Berenice es una razón más para ocupar el trono, incluso si no está vacante, como afirma Cleopatra.

—¿Acaso puedo oponerme a la voluntad del pueblo? —suspira la heredera—. Y correr el riesgo de provocar un nuevo levantamiento. Este país reclama un soberano. ¡Necesita un mediador entre el universo de los dioses y el nuestro! Los campesinos del Delta han dejado de trabajar; afirman que si no soy coronada a tiempo, la crecida no fertilizará sus tierras.

De todas maneras, ¡la crecida llegará!

¿Sin un monarca en el trono? ¿Estás completamente segura de eso?