Mi vida

Gerolamo Cardano · Apéndice

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Mi vida

Notas

Este capítulo es largo, así que está dividido en 2 partes.

más segura. <<

[1] Cf. caps. IV y XXXVII. <<

[1] J. Dayre (n. ad loc.) menciona un folleto editado en Venecia justamente el año 1534 que lleva por título Pronostico o vero iudicio generale composto por lo eccellente messer Hieronymo Cardano… dal 1534 insino al 1550 con molti capitoli eccellenti. Es una de las pocas obras de nuestro autor en lengua

vulgar. <<

[2] IV Sobre las Scuelo Piattine , v. cap. , n. 12. <<

[3] Son dictámenes médicos que se dan por escrito y se denominan consilia en

la literatura médica. <<

[1] En el De libris propriis (= Opera, I, 97) el relato del sueño es más claro: Cardano está dentro del jardín y cerca de la entrada, sale atraído por la joven de blanco y el portero cierra entonces la puerta; le pide que abra y le deje volver, pero el guardián le responde: «Estabas dentro, ¿por qué saliste?». Sin

saber qué hacer, abraza a la muchacha, que a su vez le acaricia. <<

[2] Una impotencia sexual invencible le atormentaba desde hacía diez años ya;

véase al respecto el APÉNDICE I, 2. <<

[3] Un retrato muy completo y la historia circunstanciada del padre de Lucia Bandareni, suegro de Cardano, se halla en el De utilitate, III, 2 (Opera, II, 120): «… era a sus treinta y cinco años un hombre velludo, pequeño, musculoso, de tez morena y muy simpático y previsor». Tenía por oficio la milicia y organizó su propia hueste, que puso al servicio de Venecia; sufrió incendios y encarcelamiento y murió tal vez envenenado. La esposa de Cardano aparece en el Liber XII geniturarum (= Opera, V, 528) como mujer «emprendedora, tozuda y rebelde» (animosa, pervicax et indomita) y

pasablemente hermosa (mediocriter pulchra). <<

[1] Para todo lo concerniente al crimen y ejecución de Giovan Battista, ver

APÉNDICE I, 4. <<

[2] El hijo menor de Cardano fue un desequilibrado, violento e inestable: «Desde los catorce años jamás estuvo quieto y anduvo siempre de acá para allá por Italia» (Liber XII geniturarum = Opera, V, 532). Su padre recurrió, parece ser, a medios de una excesiva brutalidad para corregirlo: «Dice que en un banquete le rajé la oreja al otro hijo, pero eso es prueba de que estaba borracho más de que sea cruel» (Responsio ad criminationem D. Evangelista Seroni, apénd. al De utilitate, Basilea 1561, pp. 1144-1153). Hubo un momento en que las cosas parecieron cambiar: «Los cuatro meses que siguieron a la muerte de su hermano mudó un tanto de carácter» (ibíd.). Pero volvió a las andadas y el padre no atendió ya sino a protegerse de sus ataques, sus gastos continuos y los robos domésticos: lo despachó de su casa y lo hizo

desterrar y encarcelar (cf. RIVARI 1908). <<

[3] Se trata de su nieto Fazio, nacido el 21 de enero de 1560. Cardano lo educó y sustrajo a las influencias de la familia de su nuera y a las de su hijo Aldo, tío del niño. Parece que lo lleva consigo a Roma y en el cap. LII de la Vida alude a la ligereza de su carácter («las frivolidades de mi nieto»); trazó su

horóscopo en el Liber XII geniturarum = Opera, V, 531. <<

[4] Crantor de Sicilia (334-275 a. C.), filósofo de la llamada Academia Antigua. Fue el primer comentarista del Timeo platónico y autor de un tratado sobre el dolor por la pérdida de seres queridos que sirvió de modelo a Cicerón para la Consolatio que compuso a la muerte de su hija Tulia. Debió su fama más a la fuerza de su estilo que a la originalidad de sus ideas (según

J. Fordyce en The Oxford Classical Dictionary, s. v. ‘Crantor’). <<

[5] Plinio, Epist., III, 21, 1. <<

[6] Guillaume Philandrier (que helenizó su apellido en la forma Philander) es autor de unas difundidas Annotationes in Vitruvium (Roma 1552). Murió en

Tolosa en 1565. <<

[1] Los trámites y negocios de este viaje aparecen narrados en el De libris propriis (= Opera, I, 89-93); el De rerum varietate recoge numerosas observaciones de carácter, por así decirlo, científico. Un buen resumen de todo el viaje, con acopio de datos dispersos, puede verse en FIERZ 1983, pp. 8-

27. <<

[2] John Hamilton (1512-1571) era hermano de James Hamilton, el regente durante la minoridad de María Estuardo. Como arzobispo de S. Andrés y primado de Escocia (1546) intentó restablecer la disciplina eclesiástica y frenar los avances del protestantismo. Cardano le dedicó su comentario al Quadripartito de Tolomeo (v. n. 2 al cap. II) e hizo su horóscopo (en Opera, V, 508-510) sin prever el desastroso final de su ilustre paciente, que murió ahorcado a manos de sus adversarios bajo la acusación de complicidad en el

asesinato de Lord Darnley, esposo de la Estuardo. <<

[3] Guillaume Casanate, médico del arzobispo Hamilton. En el horóscopo que le hizo Cardano lo considera nacido en Besangon el año 1519. En el De libris propriis (= Opera, I, 89-92) se recoge una carta erudita y elegante de

Casanate solicitando los servicios de Cardano para su señor. <<

[4] Es precisamente en este tramo de su viaje a Escocia cuando, para distraer sus obligados ocios, redacta el comentario a Tolomeo (según De libris

propriis — Opera, l, 110). <<

[5] Oronce Finé (1494-1555), matemático, autor de una compilación sabia aunque no original titulada Protomathesis (1532) y de un tratado De rebus mathematicis hactenus desideratis (París 1536). Reinventó los espejos ustorios de Arquímedes (cf. De libris propriis, loe. cit.) y creyó haber hallado la cuadratura del círculo y la solución de otros problemas clásicos (según

MONTUCLA 1799, III, 3). <<

[6] Magny fue monje del monasterio de Saint Denis. Se interesó por la medicina y las matemáticas (cf. De rerum varietate, XVII, 97 (= Opera, III,

341). <<

[7] El unicornio se describe en el De subtilitate inmediatamente después del rinoceronte, con el que guarda muy poco parecido: «Tiene cabeza de ciervo en la que hay un solo cuerno de tres palmos de largo en medio de la frente, recto, ancho en su arranque y acabado en punta […]; se cree que su cuerno es un antídoto maravilloso contra los envenenamientos» (sobre la trad. francesa

de R. Le Blanc [París 1556] y citado por J. Dayre, n. ad loc.). <<

[8] El encuentro y discusiones de Cardano con los médicos parisinos aparecen narrados con detalle en el De libris propriis, ed. 1554 (= Opera, I, 93). J. Dayre anota el pasaje diciendo: «Tal vez este hecho está en el origen de la anécdota contada por Noël du Fail en las Baliverneries et les contes d’Eutrapel (París, ed. Courbet, 1894, I, pp. 194ss.): llamado a consulta con Fernel, Charpentier y otros ilustres médicos, Cardano remató una sabia y profunda disertación con estas sencillas palabras: Ha bisogno d’un clistero (esto es, ‘Necesita una lavativa’), dejando a la asamblea médica —cuenta

Noël du Fail— mécontente au possible». <<

[9] Jean François Fernel (1497-1558) fue, como Cardano, matemático, astrólogo y médico famoso: lo llamaron el Galeno moderno y llegó a ser médico del rey Enrique II (desde 1556). A partir de cierta época de su vida desconfió de la magia y la astrología, El neurólogo Sir Charles Sherington imaginó en el cap. 2 de su obra Man on his Nature (Cambridge 1940) un

diálogo entre Cardano y Fernel bastante verosímil. <<

[10] Era este el nombre latinizado de Jacques Dubois (1478-1555), profesor de anatomía en París desde 1536. Tuvo entre sus discípulos a Andrea Vesalio y tras la publicación del De humani corporis fabrica polemizó con él defendiendo las descripciones de Galeno. Dejó una obra de gramática: In linguam Gallicam Isagoge una cum eiusdem Grammatica latino-gallica (París 1531); hay una recopilación de su obra médica editada con un prólogo biográfico de R. Moreau: J. Silvii Opera medica in sex partes digesta

(Ginebra 1630). <<

[11] Eduardo VI; cf. cap. XV, n. 12. <<

[12] Guglielmo Grataroli (1516-1578), médico nacido en Bérgamo que sufrió destierro por razones religiosas. Fue el editor del De incantationibus y el De fato de Pomponazzi y de obras alquímicas de Giovanni de Rupescissa, Arnaldo de Vilanova y Lulio. Dejó además como libros propios uno sobre los baños medicinales; De balneis (Venecia 1553); otro sobre la salud de los estudiosos; De literatorum… conservanda valetudine (Basilea 1555); y un manual para viajeros como esos a los que se refiere Cardano al final del cap.,

aunque escrito en latín: De regimine iter agentium (Basilea 1561). <<

[1] 8 de septiembre de 1526. <<

[2] El dominico milanés Gaspare Bugati en su Historia Universale… nella quale… si racconta… tutto quel ch’é successo dal principio del mondo fino all’anno 1569, Venecia, 1570, lib. VII, f. 1896, concuerda con el relato cardanesco: «dietro […] seguiva Cesare sotto el baldachino di broccato graue,

portato da otto dottori co’loro coadiutori a vicenda». <<

[3] 16 de abril. <<

[4] Leonardo Fioravanti (1518-1588), nacido en Bolonia, fue profesor de medicina en Pavía e hizo incursiones en los campos de la cirugía, la física y la alquimia; viajó a España y con una flota española hasta el norte de África; era hombre ingenioso y algo charlatán; descubrió un célebre antídoto contra el envenenamiento por arsénico. Toda su producción escrita la hizo en lengua italiana y se editó en Venecia: Lo spechio di scienza universale (1564), Il tesoro della vita umana (1570), Il compendio dei secreti razionali intorno alla medicina, chirurgia e alchimia (1571), La fisica divisa in quattro libri

(1582), etc. <<

[5] Giulio Delfino, médico mantuano, fue el sucesor de Cardano en la cátedra de medicina teórica de Pavía cuando este la abandonó para marchar a Bolonia el año 1562; Delfino ocupó el puesto hasta el 64, fecha probable de su muerte. Dejó una In III Galeni artis medicinalis librum explanatio (Venecia 1557) y

unas Quaestiones medicinales (Venecia 1559). <<

[6] A tenor del relato parece que ‘el lobo’ es Delfino, ‘la zorra’ Zaffiro y ‘la

mala bestia’ Fioravanti. <<

[7] Pietro Marco Trono, prof. de cirugía en Pavía. Es autor de un tratado De

ulceribus et vulneribus capitis (Pavía 1584). <<

[8] El envenenamiento está a la orden del día y nuestro autor, como un emperador de la antigua Roma, se vale de los servicios de estos catadores

(praegustadores) para prevenir en cabeza ajena cualquier eventualidad. <<

[9] Filippo Zaffiro (1529-1564), noble de Novara, se doctoró en Pavía, donde comenzó a enseñar en 1553. Fue miembro de la Accademia degli Affidati y

traductor y comentarista de Aristóteles. <<

[10] Fioravanti vive aún cuando Cardano redacta su autobiografía y le

sobrevivió unos doce años (vid. supra n. 4). <<

[11] Cardano se cree protegido por una virtud que ocasiona a sus enemigos males instantáneos en cuanto lo lesionan u ofenden a él o a sus cosas: «Por una suerte parecida jamás entre tantos rivales y envidiosos pudo ninguno dañarme […] y los que lo intentaron no escaparon impunes» (Liber XII geniturarum = Opera, V, 517). Reveladora de esta delirante exaltación del yo puede ser, entre infinitos pasajes que se podrían alegar, esta historieta recogida en el Proxeneta, CXXXI (= Opera, I, 472): «Por estos días, principios de junio del año 1570, un joven alguacil (adulescens lictor) se metía con mi cochero, espantando en la puerta a las mulas que tiran del carruaje que utilizo para mis desplazamientos, y lanzaba burlas porque se veían algo más flacas de la cuenta (chanzas que también hacían mis prestamistas). El cochero se enfadaba conmigo porque yo permitía aquello. Dos días después, sin embargo, este mismo cochero vino a contarme que

habían matado al alguacil. Así que date cuenta, etc.». <<

[1] Marco Emilio Escauro fue patricio riquísimo que imitó la proverbial magnificencia de P. Léntulo, según cuenta Cicerón en el De officiis, II, 16, 57.

<<

[2] Manio Acilio Glabrión, conquistó Tesalia para Roma tras vencer a

Antíoco III en las Termopilas. Fue cónsul el año 191 a. C. <<

[3] Nuestro autor está pensando en la alusión de Juvenal, X, 16: et magnos

Senecae praedivitis hortos. <<

[4] El dictador Lucio Cornelio Sila (137-78 a. C.) se otorgó el título de felix, que tenía un contenido político-religioso como otros títulos parecidos de

monarcas orientales y de los epígonos de Alejandro Magno. <<

[1] Con la alusión a los Brutos Cardano ha cometido un desliz evidente, pues son los Decios (un padre, un hijo y un nieto llamados todos tres Publio Decio Mus) los que por turno se consagraron a los dioses subterráneos y se lanzaron a la desesperada contra las filas enemigas en las guerras con los latinos, los samnitas y los griegos de Pirro (siglos IV-III a. C.). G. Mucio Escévola se quemó la diestra ante el etrusco Porsena por no haber acertado a matarle en los primeros tiempos de la Roma libre. G. Fabricio Luscino es un héroe de la guerra con Pirro que alcanzó notoriedad por incorruptible (no se dejó sobornar por el enemigo) y por honrado hasta la exageración (no quiso pagar

a traidores). <<

[2] Cicerón, Tusc., I, 2, 4: honos alit artes. <<

[3] Aquí Cardano remeda descaradamente a Cicerón, que también tenía, ya en la escuela, un séquito de muchachos barruntando su posterior magisterio

(Plutarco, Cic., II, 2). <<

[4] Pío IV (Giovan Angelo Medici), tío de Carlo Borromeo, fue papa de 1559-

1564. <<

[5] Cf. caps. IV y XXXVII. <<

[6] En las Scuole Piattine. <<

[7] En guerra abierta con Francia (años 1552-53). <<

[8] Carlo Affaitati (1500-1555), rico hombre de negocios, que tras haber tomado experiencia en Venecia y Lisboa dirigió la sucursal de Amberes de la compañía familiar, prosperando grandemente en el negocio de las especias;

fue también gran mecenas. <<

[9] El regente, cardenal Ercole Gonzaga, hermano de Ferrante. <<

[10] No sé que se cuente de Platón otro suceso notable que le ocurriera en Olimpia que el haber ganado un certamen gimnástico (Biogr. Graeci Minores, VII, 1). Tal vez hay aquí un nuevo lapsus de la anciana pluma de Cardano (como supra n. 1). Entre dudas conjeturo que bien pudo querer aludir el pasaje de Cicerón (De oratore, III, 127) en el que pondera las hazañas intelectuales de Hipias, un personaje estrechamente asociado a Platón, en Olimpia: «Cuando Hipias marchó a Olimpia […] presumió […] de que nada había en ciencia ninguna que él desconociera: que él no sólo conocía aquellas disciplinas que comprenden las artes liberales y nobles, como la geometría, la música, la literatura y la poesía, todo lo que se ha dicho en ciencias naturales, en moral y en política, sino que además se fabricaba con sus propias manos el anillo que llevaba, la túnica que vestía y los zapatos que calzaba». Esta parece la lista de los conocimientos de un Cardano que se enorgullecía de

confeccionarse él mismo tinta, pluma y papel. <<

[11] Realmente no ha contado ni contará el suceso. <<

[12] Probable referencia a la obtención de la laurea in artibus en territorio

veneciano (cf. cap. IV). <<

[13] XLIV, De este genio o espíritu protector se hablará con detalle en los caps.

XLVII y LIV. <<

[14] Sobre el impreciso pero eficaz don del ‘esplendor’ o ‘iluminación’ puede

leerse más en el cap. XXXVIII. <<

[15] Por la decisión del Consejo de los Cuarenta con fecha de 26 de mayo de

1563. <<

[16] Alude al mote de ‘El hombre de los inventos’ (vir inventionum) que le

puso Andrea Alciato; cf. cap. XLIV. <<

[1] «Soportando el anterior ultraje, invitas a otro nuevo». Es un verso sentencioso del autor de mimos Publio (o Publilio) Siro (siglo I a. C.), citado

por Aulo Gelio, XVII, 14. <<

[2] El ms. de la Bibl. Ambrosiana manejado en su ed. por J. Dayre añade una salvedad: «aunque no sólo todos los teólogos sino también muchos filósofos

han opinado lo contrario». <<

[3] «El en persona como el más incorruptible guardián me acompañaba de un

maestro a otro» (Horacio, Sat., I, 6, 80-81). <<

[4] Cardano siente la fascinación de muchos contemporáneos suyos por espectros y demonios (vid. supra cap. IV, n. 2), pero se muestra sabiamente escéptico sobre el particular; así en el siguiente pasaje del De secretis (= Opera, II, 548): «No se han dado pruebas de que haya realmente demonios ni de que podamos ponerlos a nuestro servicio mediante un pacto con ellos si es que los hay. Aun admitiendo que los demonios existan, probablemente se mueven en un plano invisible superior al del hombre y difícilmente podrán compartir nuestras vanas ambiciones e insignificantes logros. Después de todo, los humanos tampoco entienden los acuerdos, normas y discordias de la vida de las hormigas». El lector curioso puede ver más en el De subtilitate, XVIII y XIX, en el De aeternitatis arcanis, II, 15, y en el De rerum varietate,

XVI, 93. <<

[5] Camilo Borromeo (?-1549). <<

[6] Sin embargo ya se habían publicado años atrás los escritos de Galeno sobre el particular en traducción latina de H. Cruserius: Galeni opera de pulsibus,

París 1532. (apud A. Ingenio, n. ad loc.). <<

[7] El diarob es el jarope o substancia azucarada que sirve de excipiente y tapa el amargor del turbit, medicamento que se extrae de la planta del mismo nombre, acerca del cual se puede leer en Dioscórides IV, 180 el pasaje que en la versión del Doctor Laguna suena: «De suerte que podemos resolvernos en esto, que el perfectissimo Turbith, y el más celebrado de Mesue [= médico árabe], quiero dezir el blanco, y gomoso, es la raiz del Alypo, la qual tiene grande efficacia en purgar los humores flemáticos, fríos, y glutinosos, que están arraygados en cualquier parte del cuerpo, y principalmente los embervidos [= ensseruidos?] en las juncturas, y en los miembros remotos. De mas desde, mundifica el pecho, el estomago y la cabera; y extirpa las fiebres diuturnas. Danse del Turbith dos o tres dramas según las fuerzas de cada uno,

con aguamiel, con algún caldo de gallo viejo» (ed. cit., t. II, p. 491). <<

[8] Cf. cap. XL. <<

[9] Adaptación de Horacio, Sat., II, 8, 94-95: velut illis I Canidia adflasset

peior serpentibus Afris. <<

[10] En el De rerum varietate, VII, 36 (= Opera, III, 111) se lee: «Si a los polluelos de la golondrina se les atraviesa los ojos con una aguja de modo que se derrame el humor vítreo, dice Aristóteles que regeneran el ojo y recobran la visión, y esto es verdad porque yo lo he experimentado con tres polluelos. Creen algunos que sucede así porque los padres le dan de comer hojas de golondrinera […]. En sus estómagos se halla a veces cierta piedrecilla». Se creía que esta piedra (el lapis chelidonius) poseía un poder maravilloso, sobre todo si la golondrina era cazada al vuelo y no llegaba a tocar tierra (cf. Plinio,

N. H., XI, 37). <<

[11] Hipócrates, Aforismos, IV, 57: «Si sobreviene fiebre al que padece espasmo o tétanos, le resuelve la enfermedad» (trad. de J. A. López Férez).

<<

[12] Nadie conoce manuscrito o impreso de este diálogo. J. Dayre, para dar una idea de las pullas que se lanzaban contra Cardano, cita (n. ad loc.) unos versos de un pasquín boloñés:

«Guardad, inferno, non darti alle sue mani,

se del’altri no sei prima abandonato,

che saresti per Dio tosto spaciato». <<

[13] Cesare Rincio (?-1580), médico milanés, miembro del Colegio. Un Consilium de peste de su pluma apareció con obras análogas de Donzellino,

Ingrassia y Camerarius en Nüremberg el año 1583. <<

[14] Gian Pietro Albuzzi (1508-1583), médico y filósofo, enseñó lógica en Pavía y curó con notoriedad en Italia y Alemania. Es uno de los interlocutores del diálogo De morte editado juntamente con los Somniorum Synesiorum libri

(Basilea 1562). <<

[1] XIII De Matteo Corti y Branda Porro ya se habló en n. 6 al cap. y n. 3 al cap. XII respectivamente. Francesco Taggi, nacido en Ogonia sul Verbano, se doctoró en filosofía y medicina y enseñó estas materias en la universidad de Pavía, siendo autor de una Quaetio de vero totius Dialecticae subiecto (Pavía 1511). El llamado ‘Memoria’ es Francesco Vettori, catedrático de medicina teórica en Padua desde 1523; asesoró a Cardano en la primera redacción de los Contradicentium medicorum libri, según refiere éste en el De libris propriis, ed. 1554 (= Opera, I, 61); muere en 1528. Gerolamo Accoramboni fue catedrático de medicina práctica en Padua. Tosetto Momo (Lorenzo Carensio) era paduano y en su ciudad natal enseñó medicina desde 1517. Juan Montes de Oca, apodado ‘lo Spagnolo’, había nacido en Sevilla y fue profesor de filosofía célebre y disputado por diversas universidades: Bolonia (1489 y 1507), Roma (1514), Padua (1520), Pisa (1525); de todos los maestros de

Cardano es sin duda la figura intelectual más importante; murió en 1532. <<

[1] Ludovico Ferrari (1522-1566), de Bolonia, entra como amanuense en la casa de Cardano a los catorce años, sin apenas cultura, y a los dieciocho ya imparte lecciones de matemáticas en Milán. Colaboró con su maestro en el estudio de las ecuaciones cúbicas y por su cuenta dio la solución de las de cuarto grado, logros que se recogen y publican con abierto reconocimiento en el Ars Magna (Nüremberg 1545). Terció en la polémica con Tartaglia que se cerró el año 1548 con un debate en la iglesia milanesa de Sta. María del Giardino (v. cap. XLVIII). Tras estos acontecimientos, Ferrari deja la enseñanza por el puesto de prefecto del catastro de Milán que ocupa durante ocho años; luego pasa a Bolonia, donde de nuevo imparte lecciones de matemáticas por los años 64 y 65; muere, tal vez envenenado, al año siguiente. Cardano habla del mejor de sus discípulos en el Liber XII geniturarum (= Opera, V, 500-501) y en una sucinta biografía que de él

compuso: Vita Ludovici Ferrarii (= Opera, IX, 568-569). <<

[2] Giovan Battista Boscán: a este Boscán se le llama en el texto a lebellis

Senatus Caroli V. ¿Es el amigo del poeta Garcilaso de la Vega? <<

[3] Eufomia fue cómplice de Aldo, el hijo menor de Cardano, cuando el día 22 de julio de 1569 en Bolonia forzó un cofre de su padre y se llevó trescientas libras de plata y piedras preciosas por valor de treinta y dos coronas de oro; ambos fueron arrestados: a Eufomia se le condenó a galeras y Aldo sufrió destierro (cf. RIVARI 1908 y aquí los caps. XLI y XLII y nuestra n. 2 al cap.

XXVII). <<

[4] Rodolfo Silvestri acompañó a Cardano en su marcha a Roma y, al mes de la muerte del maestro, le sucedió en el Colegio de médicos de allí, el día 24

de noviembre de 1576. Sobre su labor editorial, cf. cap. VI, n. 1. <<

[5] «Corta es la vida del hombre egregio y pocas veces alcanza la vejez. Cualquier cosa que aprecies procura que no te agrade en demasía» (Marcial,

VI, 29, 7-8). <<

[1] En la ed. de Naudé aparece la fecha como del mes de octubre, mientras que la copia de la Bibl. Ambrosiana deja en blanco el espacio correspondiente al mes. Cardano muere el 21 de septiembre (cf. APÉNDICE II) y su último testamento conocido lleva la fecha 21 de agosto de 1576. La datación de Naudé parece por consiguiente inadmisible. En cuanto a esta afición o manía por testar hay que conectarla con la inseguridad de la vida de entonces, con las pocas esperanzas de vida que Cardano se concede (no esperaba sobrepasar en mucho los cuarenta) y con su concepto de la previsión como eje de la sabiduría moral. El primer testamento es ya de 8 de abril de 1531, es decir, cuando nuestro autor cuenta treinta años. Para el resto, véase BERTOLOTTI

1882, SORIGA 1915 y RIVARI 1916. <<

[1] La primera ed. de los Problemata es la de Opera, II, 621-667. <<

[2] Del año 1543 (Liber XII geniturarum, en Opera, V, 533). <<

[3] Los resultados fueron malos para Cardano: «La cosa salió mal, me vi fuera de la universidad, sin discípulos, sin experiencia» (Liber XII geniturarum =

Opera, V, 523). <<

[4] Esto es, la ejecución del hijo. El episodio se narra con algunas diferencias de detalle en el De libris propriis, ed. 1562 (= Opera, I, 98), donde concluye: «Desde aquel día yo (no sé lo que pensarían los otros) tuve por cosa cierta que mi hijo tendría una vida corta, que sería hablador y moriría de muerte repentina. Sin embargo, no llegué tan lejos como para imaginar un final tan

desastroso». Cf. etiam APÉNDICE I, 4. <<

[5] Este informador debe ser algún empleado de la cárcel o del tribunal

comprometido por, Cardano, que, naturalmente, calla su nombre. <<

[6] La teoría cardánica en torno a los ensueños y su interpretación se encuentra ante todo en los Somniorum Synesiorum omnis generis insomnio, explicantes libri IIII (Basilea 1562), cuya cuarta parte recoge ejemplos comentados de sueños ajenos y propios. Es una teoría ante todo adivinatoria, pero no deja de encerrar elementos de interpretación psicológica o simbólica interesantísimos.

Cf. APÉNDICE I, 3. <<

[7] Este sueño impresionante lo habían relatado ya en la segunda y tercera ed.

del De libris propriis (= Opera, I, 64 y 100-101). <<

[8] La muerte violenta del primogénito. <<

[9] Cardano llama al Dios que vive más allá de la octava esfera princeps tal como luce Cicerón en un conocido pasaje del «Sueño de Escipión» (De rep., VI, 24). La correspondencia de astros y saberes es típicamente medieval (cf. Dante, Conv., II, 13) y muestra al soñador no tanto el esquema septenario de los Problemata como la organización toda de su tarea intelectual. Obsérvese también cómo el conocimiento es un camino de perfección y tiene un carácter

salvífico. <<

[10] En los Somniorum Synesiorum libri IIII, IV, 4 (Opera, V, 727) es este el último sueño narrado e interpretado, del que se da una versión distinta (ver

APÉNDICE I, 3). <<

[11] «Pues también nosotros pusimos la mano bajo la palmeta» (Juvenal, I,

15). <<

[12] En el mencionado libro de los sueños (Opera, V, 721) se relata este

mismo sueño con parecida perplejidad del intérprete. <<

[13] XXVII Aldo, el hijo menor (v. n. 2 al cap. ). <<

[14] Aquí hay un desacuerdo en la redacción o la organización del texto, pues la intrascendente y aleccionadora historia del clavo se contará en el cap. XLIX.

<<

[1] Es creencia popular muy extendida que cuando se siente un zumbido en la oreja es porque en alguna parte están hablando de uno. Cardano lo mismo tiene un genio como Sócrates porque lo ha leído en Platón, como oye rumores

lejanos porque así lo cree el vulgo. <<

[2] XLIV, XLVII Sobre la ‘iluminación’ ( splendor ) se habitará en los caps. y LIV.

<<

[1] Sin embargo la Metoposcopia, que apareció póstumamente (París 1658) y no está incluida en la ed. de Spon, es propiamente un tratado de esta materia.

<<

[2] «La atención puesta en muchas cosas no ahonda en ninguna». Adagio

latino. <<

[3] «Virtudes del ámbar: […] sabemos que el ámbar es muy vivificante […], pues elimina impurezas del corazón y del cerebro reforzándolos […]; posee un color apagado […]; repurga la humedad innata y alarga increíblemente la

vida» (De sanitate tuenda, IV, 3 = Opera, VI, 246). <<

[4] De conformidad con lo que él mismo explica, traduzco como ‘visión de

conjunto’ lo que el autor llama en latín repraesentatio. <<

[5] «Más se recuerda a Persio por su único libro que al superficial Marso con

su Amazónida entera» (Marcial, IV, 29, 7-8). <<

[6] «Mientras suba al Capitolio el pontífice con la callada doncella, vivirá en sus papeles sin que le corte el paso la corriente de la Estige» (Contaminación

de dos pasajes de las Odas de Horacio: III, 30, 8-9 y II, 20, 8). <<

[1] Un catálogo casi idéntico de curaciones aparece en De libris propriis, ed.

1557 (= Opera, I, 82-87). <<

[2] Ambrogio Cavenago (?-1558), de Milán, miembro del Colegio de médicos desde 1517 y protomédico imperial del Milanesado. Cardano le dedicó una de

sus primeras obras: De simpliciorum medicinarum noxa (Venecia 1536). <<

[3] ‘Contracción hacia atrás’ de los nervios de la nuca. <<

[4] «La fiebre que sigue a unas convulsiones es mejor que la fiebre seguida de convulsiones» (Hipócrates, Aforismos, II, 26; comentario de Cardano en

Opera, VIII, 284). <<

[5] Alfonso de Avalos, marqués del Vasto. <<

[6] Asma, probablemente. <<

[7] XXIX Véase n. 3 al cap. . <<

[8] Gonzalo Fernández de Córdoba (?-1578), duque de Sessa, fue gobernador de Milán desde julio de 1558 a febrero de 1560 y luego de marzo del 63 a abril del 64. Intervino sin éxito cerca de Felipe II para apoyar la petición de los milaneses para que no se estableciera la Inquisición española en su estado.

Fue generoso hasta la prodigalidad y tuvo aficiones literarias. <<

[9] 1565 (vid. Opera, VIII, 803). <<

[10] Alude a su comentario a los Prognostica de Hipócrates (publicados en

Opera, VIII). <<

[11] VI Cardano confunde un Aecio escritor griego de medicina (siglo d. C.) con otro Aecio que fue heresiarca y obispo de Antioquía por la época del

emperador Juliano (siglo IV d. C.). [Según INGEGNO 1982, n. ad loc.]. <<

[12] Oribasio (Pérgamo 325-Bizancio 403), fue médico de cabecera del emperador Juliano al que acompañó a las Galias (355); intervino en su proclamación como emperador (361) y lo asistía en el momento de su muerte (363). Se mantuvo al parecer en la religión pagana y sufrió destierro entre los godos. Sus escritos de medicina son poco originales pero han salvado obras perdidas de la ciencia griega. La Edad Media los conoció en versiones latinas.

<<

[13] XXIII Cf. n. 1 al cap. . <<

[14] Hay una referencia a este hombre en el De libris propriis, ed. 1557 (= Opera, I, 84): «Fue el único mercader francés que se quedó en nuestra

ciudad». <<

[15] El total de las batallas libradas por César aparece en Plinio (N. H., VIII, 25), pero Plutarco (Caes. LVIII, 2) dice lo contrario que Cardano, que la

buena suerte pasada no frenó nunca al general romano. <<

[1] Cardano estaba vivamente interesado en los descubrimientos geográficos de la época y fue lector voraz de libros de viajes, sobre todo españoles. Estos nombres de regiones americanas aparecen en la cambiante cartografía que

siguió al conocimiento de las nuevas tierras. <<

[2] La fuente principal aquí es Olao Magno, Historia de gentibus septentrionalibus (Roma 1555). Los antiscios son los ἁντίσκιoι de los textos griegos, esto es, los que proyectan su sombra en sentido contrario a nosotros, y sólo por una falsa etimología se les emparenta con los escitas (cf. Amiano Marcelino, XXII, 15). Sobre la isla de los demonios puede leerse en la obra del español Antonio de Torquemada, Jardín de flores curiosas (Salamanca, 1570), trat. VI (= p. 449 en la ed. de Giovanni Allegra, Madrid, Castalia,

1982). <<

[3] APÉNDICE Para todo este suceso ver I, 4. <<

[4] «De ahí las lágrimas, de ahí la pena» (Terencio, Andr., 99). <<

[5] XXX Sobre este pasaje véase n. 2 al cap. . <<

[6] Francesco Sansovino (1521-1583) es el hijo del famoso arquitecto; nacido en Roma, tras el saqueo de la ciudad por los imperiales lo llevan a Venecia, de la que hizo su segunda patria; escritor fecundo y polifacético, tradujo y editó a los clásicos; sus obras históricas todavía se consultan con provecho: Venetia, città nobilissima et singolare, descritta in XIIII libri (Venecia 1581) y Sopplimento delle Croniche universali del Mondo di F. Giacopo Filippo da

Bergamo; tradotto nuovamente da F. Sansovino (Venecia 1581). <<

[7] Maximiliano Sforza (1493-1530), primogénito de Ludovico María Sforza llamado il Moro, fue gobernador de Milán tras las derrotas de Francia y sus aliados en el norte de Italia (julio de 1512), pero acabó viéndose obligado a renunciar a favor del rey Francisco I tras el regreso de los franceses (octubre

de 1515). <<

[8] Suetonio, Tib., 68: «Sus ojos […] podían ver de noche en medio de la oscuridad, pero ello sólo por breve espacio de tiempo, al abrirlos luego de

despertar, ya que después de nuevo perdían su virtud». <<

[9] XXXV Cf. n. 1 al cap. . <<

[10] Cf. cap. XXX. <<

[11] Entre el arresto de su hijo (17 de febrero) y la ejecución (7 de abril) transcurren cincuenta días. Tal vez Cardano añade a este período los dos meses que Gian Battista estuvo meditando el crimen (cf. APÉNDICE I, 4) y lo

que tardó en entrar en la cárcel. <<

[12] El senador Falcuzzi y el presidente Rigoni fueron en otro tiempo elogiados por Cardano en el prólogo del Contradicentium medicorum

(Venecia 1545) (= Opera, VI, 295-298). <<

[13] Cf. supra n. 12. <<

[14] No se refiere al rey Felipe II, sino a Gonzalo Fernández de Córdoba (cf. n. 8 al cap. XL), a quien Cardano dedicó entre halagos la tercera ed. del De subtilitate (Basilea 1560). En el De utilitate, III, 9 (= Opera, II, 148) cuenta con remordimiento cómo insistió en mala hora ante este personaje poderoso para que le indemnizara por la pérdida de un valioso ejemplar de los Elementos que le había prestado. Fueron cien coronas de oro las que le pagaron. Después de los desgraciados acontecimientos, Cardano se justifica: «Dios sabe con cuánta desgana acepté aquella indemnización, pero los gastos que ya me habían acarreado las gestiones para recuperar el libro me movieron

a aceptarla» (loc. cit.). <<

[15] Alusión al desastre de la flota española en los Gelves cuando, el año 1560, se intentaba la reconquista de Trípoli. Según la Historia de Bugati allí dejaron

sus vidas 18.000 cristianos. <<

[1] XXIX Cf. la n. 11 al cap. . <<

[2] ¿Los inquisidores? La Endecha en las dos versiones casi idénticas que conocemos (cap. L y APÉNDICE I, 4) no incluye versos profetices ni versos

oscuros que parezcan contener algún mensaje cifrado. <<

[3] Reconquistada por los turcos en 1571. <<

[4] Se refiere a la caída de la plaza de la Goleta en poder del turco el año 1574.

<<

[5] Doctrina crassa. Probablemente es un concepto extraído de la Dialéctica o

la Retórica escolástica, pero no he podido documentarlo. <<

[6] τρóπoς en el texto. <<

[7] Splendor singularis en el texto; para la cabal comprensión del término,

véanse los caps. XXXVIII, XLIV y LIV. <<

[8] Alessandro Sforza di S. Fiora (1534-1581), participó en las sesiones del concilio de Trento y en la aplicación de sus decretos. Nombrado cardenal en 1565, debió relacionarse con Cardano en la etapa en que fue nuncio en

Bolonia (1570). <<

[1] III Cf. n. 2 al cap. . <<

[2] Cardano bromea con el título de la famosa novela de Apuleyo El asno de

oro. <<

[3] Estas palabras se hallan en el Génesis, XV, 6, y las cita S. Pablo en ad Rom. IV, 3, pero Cardano les ha intercalado otro lema favorito suyo: in spem, preaeter spem. En el siglo XVII y posteriormente, el uso profano de frases

sagradas será habitual dentro de los textos de la comente libertina. <<

[4] El encarcelamiento por la Inquisición. <<

[5] Pío V (Michele Ghislieri), papa de 1566-1571. <<

[6] XLII ¿Los inquisidores o los guardias? Cf. la n. 2 del cap. y el pasaje

correspondiente. <<

[7] Cardano confiesa siempre sentir un miedo invencible ante la idea de la muerte. Es instructiva la lectura del cap. del De utilitate (II, 4 = Opera, II, 53-

71) titulado ‘De morte’. <<

[8] Polibio, II, 37 ss. <<

[9] Plinio el Viejo, en el libro II de su Naturalis Historia expone una visión del cosmos de raíz estoica con ideas muy parecidas a las de Cardano, pero hay allí bastante desorden (por la heterogeneidad de las fuentes), el tono es bastante racionalista y en algún momento descarta la influencia de los astros

en la vida terrestre. <<

[10] Estos pueden ser los Comentarios a Tolomeo (Basilea 1554) donde se enumeran algunos prodigios o bien el mismo De propria vita liber

considerados como ‘apuntes’ históricos (en latín commentarii). <<

[1] XLII Cf. notas 5, 6 y 7 al cap. . <<

[2] En el libro XVI del De subtilitate Cardano presenta como descubierta por él la proportio reflexa. El teorema reza como sigue: si en un triángulo ABC el ángulo en el vértice B es el doble que el ángulo en el vértice A, se tiene que

AB + BC : AC = AC : BC (según FIERZ 1983, p. 107). <<

[3] IV Aristóxeno de Tarento (siglo a. C.) fue discípulo del pitagórico Jenófilo y de Aristóteles; dejó unos Elementos de armonía conservados parcialmente y traducidos al latín en vida de nuestro autor por Gogavinus (Venecia 1542). La obra musical del matemático y astrónomo Tolomeo (siglo II de C.) es un tratado sistemático en tres libros sobre los fundamentos numéricos de la

armonía. <<

[4] Andrea Alciato. <<

[1] Cf. cap. IX. <<

[2] En Venecia el año 1536, pero según el De libris propriis, ed. 1544 (Opera,

I, 57) ya había compuesto antes una veintena de libros. <<

[3] Supplementum Almanach (Milán 1538); de esta primera ed. costeada por el autor y dedicada a Alfonso de Avalos no se conocen ejemplares; sí en cambio

de la segunda y tercera hechas en Nüremberg. <<

[4] Esta colección de anécdotas nunca publicada lleva por título Delle burle calde; es una de las pocas obras que Cardano escribió en su lengua materna; parece ser que la dictó a su discípulo Rodolfo Silvestri mientras comía y para

distraerse. <<

[5] En Paralipomena, XV = Opera, X, 550-561. <<

[6] «Cambié armas de oro por armas de bronce, las que valían cien bueyes por

las de nueve» (Ilíada, VI, 235). <<

[7] Cf. De libris propriis, ed. 1562 = Opera, I, 108. <<

[8] Las tres ediciones a las que alude son las de Nüremberg (1550) y Basilea

(1554 y 1560). <<

[9] Publicada en Nüremberg el año 1545 con una dedicatoria al promotor de la

ed. Andreas Osiander. <<

[10] Llamado también Giovanni Colla y Zuan Tonini da Coi, una especie de aventurero de las matemáticas que disfrutaba poniendo en apuros a sus colegas con problemas capciosos (MONTUCLA 1799, III, 3, t. I, p. 596); propuso uno a Cardano que fue el punto de partida para el hallazgo de la solución de las ecuaciones de cuarto grado por parte de su discípulo Ludovico

Ferrari. <<

[11] Había sido hecho, en efecto, treinta años antes por Scipione del Ferro (1465-1526), profesor de matemáticas en Bolonia, que no publicó la solución, si bien antes de morir la reveló a su discípulo Antonio María Fior (Floridus).

<<

[12] En su viaje a Escocia. <<

[13] El Opus novum de proportionibus, el Ars magna y el De regula aliza se editaron formando un solo libro en Basilea (ex officina Henricpetrina) el mes

de marzo de 1570. <<

[14] Se conservan dos obras de Cardano con este título, una que aparece en Opera, X, y otra inédita (Biblioteca Vaticana Lat., ms. 5850), que es la segunda versión del año 1574. Ambas se han publicado en versión inglesa con una selección de pasajes relativos al tema entresacados de otras obras en H. Cardanus, Writings on Music. Transl, and ed. with an Intr. by Clement A. Miller, American Institute of Musicology, 1973 (tomado de A. Ingegno, n. ad

loc.). <<

[15] La primera ed. del De consolatione es la de Venecia (1542). La segunda incluía además el De sapientia y la primera redacción del De libris propriis (que aquí lleva el título alternativo de Ephemerus) y se publicó en Nüremberg

(1544). <<

[16] Todas éstas son obras de Hipócrates a cuyo comentario consagró ante todo Cardano su actividad de teórico de la medicina. Comprenden los tomos

VII, VIII y IX de los Opera. <<

[17] En Opera, IX. <<

[18] En Opera, X. <<

[19] Se trata de los Somniorum Synesiorum libri IIII (Basilea 1562). <<

[20] Editada en Basilea el año 1566. Sobre el sentido de la dialéctica cardánica

puede leerse en el De libris propriis, ed. 1562 (= Opera, I, 113). <<

[21] Editada en Basilea el año 1566 con la Dialectica. <<

[22] La primera ed. del De immortalitate animorum es tal vez la de Lión

(1545). El Theonoston aparece en Opera, II. <<

[23] En la lista de libros que abre el cap. se denominan ‘diálogos’ al De

carcere y al Flosculus. <<

[24] La primera ed. fue póstuma: Proxeneta seu de prudentia civili (Lión 1627). Muy conocida y editada fue también la versión francesa de esta obra:

Science du Monde ou la Sagesse civil (4.ª ed., París 1661). <<

[25] El De urinis se halla en Opera, VII. <<

[26] Tenemos noticia de cuatro ediciones de esta obra: Venecia (1545), Lión

(1548), París (1565) y la de Spon (en Opera, VI). <<

[27] «O hacer bien o deleitar pretenden los poetas» (Horacio, A. P., 333). El texto del verso exhibe et… et donde los editores modernos escriben aut… aut.

<<

[28] En Opera, I. Hay una traducción inglesa del De ludo aleae en O. Ore,

Cardano, the Gambling Scholar, Princeton 1953, a cargo de S. H. Gould. <<

[29] Obra no publicada en vida del autor ni incluida en los Opera; de ella aparecieron dos ediciones en París el año 1658, una en latín y otra en francés,

con grabados; v. BIBLIOGRAFÍA, 5. <<

[30] En Opera, X. <<

[31] El Hymnus seu Canticum ad Deum se halla en Opera, I, 695-701, las

Vidas son las de la Virgen María y la de S. Martín. <<

[32] Se trata de unas dispunctiones que acompañan a la Vida de S. Martín. <<

[33] En Opera, I. <<

[34] Hay en el texto latino un juego de palabras intraducible y algo desabrido:

rosarum calamistra… calamitates. <<

[35] Es una antigua creencia que figura en muchas enciclopedias y bestiarios

medievales; así Brunetto Latini, Tesoro, I, 5, 174. <<

[36] Aristóteles, Política, V, 12 (1315b). <<

[37] «El acordarse de los bienes pasados es muy importante para la vida feliz»

(Epicuro, fr. 436 Usener; trad. C. García Gual). <<

[38] Primera ed. en Lión el año 1638. <<

[39] De Hipócrates; en Opera, X. <<

[40] Titulado a veces De morbo Gallico y Pro lue Gallica; la primera ed.

conocida es la de París del año 1565. <<

[41] «Augusto, para que una obra tan importante no se perdiera, ordenó que Tuca y Vario la corrigieran ateniéndose a la siguiente condición: que eliminaran lo superfluo pero que no añadieran nada» (Servio, Vita Verg., lin.

29 ss., ed. C. Hardie en OCT). <<

[1] Alusión al pasaje bíblico de 4 Reyes, XX, 6. <<

[1] Sinesio de Cirene (ca. 370-413), filósofo neoplatónico cristiano aunque discípulo de la mártir pagana Hipada de Alejandría. Es más un retórico que un pensador original. Compartía el interés de la secta neoplatónica por lo oculto y escribió acerca de la adivinación mediante los sueños (H. Chadwick, en The

Oxford Classical Dictionary, s. v. ‘Synesius’). <<

[2] Casio Dión Coceyano, noble romano de lengua griega, nacido en Nicea (Bitinia). Escribió una notable historia de Roma que abarcaba desde los orígenes hasta el año 229 de C., que fue el año de su segundo consulado bajo el emperador Septimio Severo. La obra constaba de ochenta libros que en parte se han perdido y en parte se han conservado sea íntegros o en resúmenes. Tardó diez años en los preparativos y doce en la redacción, habiendo emprendido la tarea para seguir las advertencias de un espíritu que

se le aparición en sueños (A. H. McDonald, ibíd., s. v. ‘Dio Cassius’). <<

[3] Todos estos lances se cuentan en la Autobiografía y en la Guerra de los judíos de Josefo; para los relativos a los avisos en sueño son especialmente interesantes los pasajes de Vita, XLII, 208-209 y De bello iud., III, 351-354.

<<

[4] Cf. cap. XLI. <<

[5] XLIII Sobre este portento y los que siguen véase el cap. . <<

[6] Esta división tripartita del conocimiento es de sabor averroístico (según

A. Ingegno en n. ad loc.). <<

[1] Cf. cap. XIV. <<

[2] Giovanni Battista de Montano (1498-1551), nacido en Verona, fue profesor de medicina en Nápoles, Ferrara y Padua. Había sido discípulo de Pomponazzi y se interesó por la literatura y la numismática. Tradujo a Hipócrates y Galeno y comentó a Rhazes y Avicena. Introdujo los estudios clínicos en Padua un siglo antes que los introdujera Silvio de la Boë en

Leyden. <<

[3] La caza y captura de alumnos por parte de los profesores o sus sicarios en la universidad de entonces dabió ser cosa corriente. J. Dayre (n. ad. loc.) cita una disposición del Senado de Milán, fechada el 4 de enero de 1556, prohibiendo «que nadie coja (prehenset) o solicite a los estudiantes para que

asistan a las clases de quien el apresador (prehensator) quiera». <<

[4] XII Cf. n. 1 al cap. . <<

[5] Vincenzo Maggi (?-1564), profesor de filosofía en Padua, fue uno de los primeros comentaristas de la Poética de Aristóteles. Su marcha de Padua a

Ferrara tuvo lugar en 1543. <<

[6] En el De libris propriis, ed. 1562 (= Opera, I, 121-122) aparecen dos listas de autoridades que citan o hablan de Cardano: la una comprende una treintena de encomiastas y la otra media docena de detractores. En esta lista de la Vida el único autor excluido es Nostradamus, que alaba a nuestro hombre en una Praedictiones annuae. Traduzco la relación de autores y obras tal como está en el texto latino (en la trad. de A. Ingegno puede verse la lista con las referencias bibliográficas completa), el libro señalado como de Vesalio (n.º 3) es en realidad un libro de Gabriel Cuneus contra Vesalio: Apologiae Francisci Putei pro Galeno in anatome examen (Venecia 1564). El español Cristóbal (n.º 16) debe ser Juan Cristóbal Calvete de Estrella, autor de El felidssimo viaje d’el… Principe Don Phelippe… de la España a sus tierras de la baxa Alemana (Amberes 1552). J. de Coliado (n.º 43) está por Luys Collado, C. Galeni… liber de ossibus… enarrationibus illustratus a L. Collado Valentino

(Valencia 1561). <<

[7] Julio César Escalígero (1484-1558), estudió medicina e historia natural en Bolonia y practicó la medicina en Agen, que fue la ciudad donde murió. No obstante, es más conocido por su obra humanística: escribió una violenta sátira contra el Ciceronianus de Erasmo (1531) y publicó la primera tentativa científica de una gramática latina, el De causis linguae Latinae (1540); sus Poetices libri septem (Lión 1561) influyeron grandemente en el clasicismo francés. Como buen conocedor de las obras botánicas de Teofrasto y Aristóteles polemizó contra el De subtilitate de Cardano en unas voluminosas Exotericae exercitationes (París 1557) a las que contestó nuestro autor con la

In calumniatorem librorum de subtilitate actio (Basilea 1559). <<

[1] «Me quedé estupefacto, se me erizaron los cabellos y la voz se me pegó a

la garganta» (Virgilio, Eneida, II, 774). <<

[2] Familia de banqueros romanos. <<

[1] I-II Sorano de Efeso (siglos d. C.), médico célebre, estudió en Alejandría pero ejerció en Roma, donde se movió en los círculo palaciegos de los emperadores Trajano y Adriano. Su obra Gynaikeia fue hasta el Renacimiento

el manual de ginecología y obstetricia por excelencia. <<

[2] Elio Donato es un conocidísimo comentarista de Virgilio y autor de unas gramáticas (Ars maior y Ars minor) muy difundidas y estudiadas en todos los

tiempos. Vivió en el siglo IV de C. y fue maestro de S. Jerónimo. <<

[3] Me aparto aquí del texto latino cuya trad. literal sería: «Hay quienes nos deshonran con su marcha, hay quienes nos honran más con su presencia». Lo

que no tiene gracia ninguna. <<

[4] «¿Qué si ese mismo a Febo le roba la palma cantando?» (Virgilio, Buc., V,

9). <<

[5] Esta máxima recuerda aquella de Epicuro (GV 71): «Tenemos que presentar a todos y cada uno de los deseos esta interrogación: ¿Qué me sucederá si se realiza lo que mi deseo trata de conseguir? Y ¿qué sin no se

realiza?» (trad. de C. García Gual). <<

[6] La contraposición de sabiduría (sapientia) y valor (virtus) por un lado y suerte (fortuna) por el otro ya la hicieron muchas veces los autores de la Antigüedad. En el Renacimiento menudean las referencias y disertaciones sobre el tópico, y ello es síntoma de que un conflicto late en las conciencias. Puede leerse un ramillete de textos de autores como Alberti, Cortese, Maquiavelo, Guicciardini y otros en E. Garin, Il Rinascimento Italiano (pp.

78-82 de la trad. esp., Barcelona, Ariel, 1986). <<

[7] «La sabiduría se impone a la fortuna, pero nosotros decimos: «Dichoso los que han aprendido a soportar las dificultades de la vida y a no sacudirse el

yugo» (Juvenal, XIII, 20-22). <<

[8] Estos son los dos últimos versos del emblema CXIX de Aiciato, que Bernardino Daza Pinciano (cf. n. 5 al cap. XV) puso entero en lengua castellana como sigue:

«Siendo de Cesar Bruto ya vencido

De ansí ver la Farsalia ensangrentada,

Queriendo reclinar su pecho herido

Sobre la punta aguda de su espada,

Con atrevido accento echó un gemido

Diciendo, O Fortaleza desdichada

no más que palabrera, ¿por qué aora

sigues a la Fortuna mandadora?». <<

[9] Plutarco, Brut., XXIX, 5. <<

[10] Cicerón, ad. Att., XV, 12 y XVI, 6. <<

[11] Tácito, XV, 67: «Al preguntarle Nerón [a Subrio Flavo] por qué causa había llegado a olvidar su juramento militar, le dijo: ‘Te odiaba; y ninguno de tus soldados te fue más leal mientras mereciste que te quisieran; empecé a odiarte cuando te convertiste en asesino de tu madre y de tu esposa, en auriga y en histrión y en incendiario’. He reproducido sus mismas palabras porque no habían sido divulgadas como las de Séneca, y no eran menos dignos de conocerse los sentimientos rudos pero valerosos de aquel militar profesional. Se sabe que fueron las palabras más duras que con motivo de aquella conjura hubo de escuchar Nerón, quien tenía tanta facilidad para cometer crímenes como escasa costumbre de oír contar los que había hecho» (según la trad. de

J. L. Moralejo). <<

[12] «Deleitando al lector y a la par instruyéndolo» (Horacio, A. P., 344). <<

[13] «A los griegos otorgó la Musa expresarse con verbo rotundo» (Horacio,

A. P., 323-324). <<

[14] En su Poética. <<

[15] Comienza ahora un diálogo cuyos interlocutores aparecen indicados únicamente con las iniciales H y S. Con toda probabilidad se trata de

H(ieronymus) y S(piritus), esto es, Cardano y su genio familiar. <<

[1] «¡Tarde recapacitan los frigios!». Sentencia antigua que se solía aplicar a la inútil prudencia que nos proporcionan los fracasos. Los frigios son los troyanos. Así, leemos en Cicerón: «Sabes que en el caballo de Troya en una punta está escrito: ‘Tarde recapacitan’» (ad fam. VII, 16). La otra frase que le sigue en la Vida, encabezando el cap., tiene toda la pinta de ser una cita, pero

no he podido localizarla. <<

[2] IX Pasaje de Horacio ya citado por el autor; v. cap. , n. 3. <<

[1] Guerra entre Esparta y Atenas que transcurrió desde el 431 al 404 a. de C.

<<

[2] «Galeno llama en el libro IV del De tuenda sanitate ‘caldo blanco’ al que se compone de sal, aceite, anís y un poco de puerro» (Cardano, De tuenda

sanitate, I, 42 = Opera, VI, 99). <<

[3] ‘Taurea’ (= ‘Vergajo’) es el mote de un noble campano protagonista de un suceso referido por Tito Livio (XXVI, 15) y Valerio Máximo (III, 2, ext. 1): cuando el senado romano dio fin a las represalias contra Capua por haber participado del lado cartaginés en la guerra anibálica, Taurea ofrece arrogantemente su pecho al romano Fulvio para que lo mate; perdonado pese a todo, dio muerte a su mujer y a sus hijos y se suicidó, prefiriendo corroborar la crueldad de Roma a gozar del perdón que le otorgaba. Aparece también retando en vano al romano Claudio Aselo para una carrera suicida a través de

tierra enemiga en Tito Livio (XXIII, 46-47). <<

[1] Niccolò Tartaglia. <<

[2] Psal., LXXXIX, 10. <<

[3] Aristóteles, Retórica, II, 13 (1389b). <<

[4] «De nada vale tu saber, si otro no sabe que tú sabes» (Persio, I, 27). <<

[*] Derivado de una rememoración [N. del T.]. <<