En su nombre
Capítulo 122
Nic se encuentra con tráfico lento nada más seguir los indicadores de la Tangenziale Ovest-Sud/Savona/Piacenza. «Pues vaya con la fiabilidad de las predicciones del navegador». Le lleva más de una hora pasar de la A55 a la A6. Se le pasa por la cabeza llamar a Mitzi y a Amy, hay cosas que tiene que contarles a las dos, diligencias que es necesario llevar a cabo. Pero no tiene intención de utilizar el teléfono móvil que lleva en el bolsillo. Con la excepción de la breve búsqueda que hizo en la red para encontrar la empresa de paquetería, lo tiene apagado desde que se separó de Fabio, y así lo va a dejar. Tarde o temprano encontrará una cabina telefónica. A partir de ahora, el móvil es únicamente para las emergencias.
Al cabo de cincuenta kilómetros y cuarenta minutos, se tropieza con otro embotellamiento en una carretera de peaje que conduce a Savona. Intenta acallar las estridentes bocinas de los coches encendiendo la radio. Cuando por fin vuelve a adquirir velocidad, se da cuenta de que llevaba la atención tan concentrada en detectar los monovolúmenes azul oscuro de los Carabinieri o los otros, blancos y de azul más claro, de la Polizia que apenas se ha percatado de la extraña mezcla de áreas urbanas y agrícolas que van pasando por las ventanillas del monovolumen. Ya está menguando la luz mortecina del invierno cuando el navegador por satélite interrumpe sus pensamientos para anunciar la hora estimada de llegada: aún quedan más de dos horas para llegar al destino elegido.
Es posible que dicho retraso en realidad suponga una ventaja. Con suerte, pillará a Broussard descansando sano y salvo en su casa. No posee ninguna foto del científico, tan solo la descripción que le proporcionó Erica: alto y delgado, elegante, cabellera gris plata y barba gris inmaculadamente recortada. Fácil de localizar. También existe una señora Broussard, Ursula.
Es menuda y redonda. Cabello moreno y manos pequeñas, de ratoncillo. Le resultó gracioso que Erica se la describiera así.
Nic obedece fielmente las órdenes del impasible navegador por satélite y toma la salida de peaje que lleva a Savona. Ya debe de estar a mitad de camino. La principal pregunta que le da vueltas en la cabeza es si estará yendo por delante o por detrás del individuo que asesinó a Mario Sacconi y a su amante, el mismo que, está convencido, también mató a Tamara Jacobs.
Y si está yendo por detrás, ¿qué ventaja le sacará el otro? Ve los siguientes indicadores, iluminados por el haz de luz de los faros. Justo está entrando en Francia. Ya no va a tardar mucho en hallar las respuestas a esas preguntas.
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