En su nombre
Capítulo 25
Anteronus Films, Culver City
Sarah Kenny toma la decisión más sensata de todo el día: llevarse a Mitzi a un rincón tranquilo de Plunge, una franquicia de cafeterías que hay dentro de los estudios, y empezar a revelarle todo lo relacionado con El Sudario.
—Tamara era muy reservada respecto del guion. Ni siquiera el señor Svenson sabía cuál iba a ser el final.
—Pero ¿cómo puede ser eso? —Mitzi pone cara de no entender—. Los actores tienen que saberlo, ¿no? ¿Cómo van a representar su papel si no tienen el texto que deben aprenderse?
—A todos se les entregó un resumen…
—Del cual todavía tienen que pasarme un ejemplar a mí, por cierto.
Sarah no hace caso de dicha observación.
—A todo el reparto se le advirtió de que el final iba a cambiarse. Se le dijo que era tan secreto que no se iba a hacer circular ninguna copia hasta el día anterior al rodaje, y que incluso entonces solo la recibirían los actores que fueran a participar.
—¿Por qué? ¿A qué venía tanto lío?
Sarah recorre la cafetería con mirada nerviosa.
—Tamara tenía un contacto en Turín, un tal R. Craxi, que le había proporcionado información acerca de la Sábana Santa que nunca se ha dado
a conocer al público.
—¿Y esta película sí la da a conocer?
—El departamento de marketing de los estudios espera que toda la publicidad final de la película provenga del hecho de divulgar eso.
—¿Y qué es lo que se va a divulgar? ¿Qué información es esa que dice?
—En realidad, yo no lo sé. No he visto nada que sea científico. Supongo que tiene que ver con la autenticidad de la Sábana Santa.
—Y el final que se distribuyó, ¿qué decía de la Sábana Santa?
—Nada comprometedor. Toda la parte de la película que está ambientada en la actualidad, el desenlace, si se quiere, faltaba del guion. Yo oí a Tamara decir al señor Svenson que para algunas escenas iba a necesitar un plató científico, una especie de laboratorio forense.
—¿Para realizar las pruebas del carbono-14 o del ADN?
—No lo sé. Quizá para ambas.
—Pero ¿en el guion no aparecía ningún resultado?
—En la versión que yo he visto, no.
Mitzi reflexiona unos instantes. Para la guionista, el desenlace mejor sería el más sorprendente. De manera que el final nuevo que tenía preparado Jacobs tendría que ser explosivo, algo que removiera los cimientos de la Iglesia o del país. Lo cual está bien… siempre que sea solo ficción. Pero ¿y si estuviera basado en los hechos? Eso sería distinto. Completamente distinto.
De repente, la muerte de Tamara Jacobs comienza a tener cierta lógica.
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