En su nombre

Sam Christer · Capítulo 84 de 186

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En su nombre

Capítulo 84

Turín

Los dos hombres bajan corriendo hasta el pie del terraplén. Nic se queda rezagado mientras Goria se saca del cinturón la culata negra de una pistola.

Delante de ellos, entre la blanda tierra y la hojarasca, aparece el cuerpo de un hombre. Inmóvil.

Después comienza a moverse lentamente. Está vivo, no muerto, pero desde luego se encuentra herido. Goria se agacha rodilla en tierra junto a la figura tendida en el suelo boca abajo. Apunta con la pistola hacia la media luz que sale de la casa, que se alza a veinte metros de él, y alumbra con una linterna la cara del herido.

—¿Se encuentra bien?

—Me han golpeado. —Se lleva los dedos a la parte posterior de la cabeza

—. Lo siento —se excusa al tiempo que se incorpora trabajosamente y con una expresión de aturdimiento.

El detective privado le sujeta, le da tiempo antes de presionarlo para que le proporcione más información respecto de la agresión que ha sufrido. Nic avanza hacia la cabaña de troncos. Oye un ruido súbito. Un murmullo al aire libre, a un costado de la cabaña. Como si hubiera un animal atrapado en los arbustos que estuviera intentando escapar. Se aproxima un poco más, hasta unos cinco metros.

—Fabio —susurra.

El italiano mira en derredor y se aparta de su colega herido.

Nic señala hacia la densa vegetación y dice:

—Ahí dentro.

Goria respira hondo y orienta hacia dicho lugar la linterna y la pistola. El haz de luz ilumina un rostro arañado y ensangrentado. Un rostro humano.

Un rostro de mujer.

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