En su nombre
Capítulo 65
Carson, Los Ángeles
JJ enrosca los dedos de los pies en torno a la cadena de metal y tira del tapón. Acto seguido permanece tumbado, paladeando esos últimos momentos, mientras el agua jabonosa los va abandonando a él y a su reina.
El ruido que hace la bañera al vaciarse resulta irritante. Fuera de lugar.
Se queda inmóvil. Se hace el muerto. Ni parpadea ni mueve un músculo.
Permanece concentrado en ralentizar los latidos del corazón y la respiración. El agua que ha quedado atrapada entre los dos cuerpos va escapando lentamente y crea la sensación de que Em le está tocando. El cuarto de baño comienza a quedarse frío. El aire helado y el metal de la vieja bañera le enfrían rápidamente el cuerpo. JJ sabe que si se queda tal como está, su temperatura corporal no tardará en igualarse con la de Em. Y
entonces serán un solo ser. Unidos en la muerte. Juntos para siempre.
—Algún día, amor mío. —La besa en la nuca—. Algún día me reuniré contigo.
Se hace difícil mover a Em sin la ingravidez que proporciona el agua. La humedad de ambos cuerpos parece adherir el uno al otro. Por fin, JJ sale de la bañera temblando a la luz de las velas. Dejando huellas de agua en el suelo, toma una toalla de un viejo toallero de madera y comienza a secarse para entrar en calor.
El calor… esa es la diferencia que hay entre su amada y él. Esa es la diferencia que hay entre la vida y la muerte. JJ se inclina sobre la bañera y la seca lo mejor que puede. Sacarla de ahí resulta más difícil de lo que había calculado. Esa anticuada bañera es demasiado honda para que pueda tomar
a Em en brazos sin caerse él dentro. Al final, se sitúa frente a la grifería, la agarra por las axilas y tira de ella. Nota como si la piel se moviese. Como si se aflojase y se desplazase al tocarla él.
La deposita en el suelo y seca las zonas que faltaban. Em huele a limpia. A limpia y fresca. JJ ya está demasiado cansado para moverla más. Se siente demasiado agotado emocionalmente, demasiado estresado por la idea de que se le está acabando el tiempo de estar con ella. Toma un bote de talco perfumado de un estante que hay oculto detrás de la bañera y espolvorea el cuerpo de Em. Luego lo alisa con la mano. Cubre hasta el último centímetro. Hasta que toda ella está blanca como un ángel.
A continuación hace lo propio consigo mismo. Se cerciora de quedar cubierto de talco de la cabeza a los pies. Cubierto por un sudario blanco.
Después se tiende al lado de Em. Dos fantasmas a la luz de las velas.
Extiende toallas sobre los dos cuerpos para conservar el calor. Se acurruca contra Em. Se pega bien a ella para transmitirle su calor.
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