En su nombre

Sam Christer · Capítulo 96 de 186

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En su nombre

Capítulo 96

Oficina del Forense, Los Ángeles

Barney, el informático que tienen para las urgencias, termina de inspeccionar el Mac y mira a Amy con una expresión que indica que ya casi es el final de su turno de trabajo y está cabreado.

—Lo siento, pero no puedo arreglar esto. —El técnico vuelve a echarse detrás de la camisa de tela vaquera azul su melena negra, que le llega hasta el hombro—. Vamos a tener que llevarnos su ordenador, conectarlo y ejecutar un diagnóstico.

A Amy no le gusta nada cómo suena eso. El Departamento de Informática es un cementerio. Pocos ordenadores salen vivos de ahí.

—¿Y mis archivos? Se habrá hecho una copia de seguridad en el servidor,

¿no?

—Debería. Es posible que haya perdido el trabajo que ha hecho hoy. La última copia la hicimos anoche, a eso de las doce.

—Mierda.

—Así son las cosas. No dejo de decirle al jefe que debería proporcionarles a ustedes discos duros portátiles. Es la única manera de que no pase nada.

Amy sacude la cabeza en un gesto negativo.

—Bueno, ¿y cuánto va a tardar? ¿Cuánto tiempo crees tú que se tardará en arreglar lo mío?

El técnico consulta su reloj.

—Debería haberme ido hace ya una hora. Me temo que ya no verán su Mac hasta el lunes.

—¡El lunes! Eso es una eternidad.

—Lo siento. A nuestro departamento también le han recortado las horas extras, igual que a todo el mundo —comenta mirando fijamente el ordenador, como si este acabara de hablarle en susurros—. Un momento.

Déjeme mirar una cosa.

Barney se acomoda en el sillón de Amy, pulsa una serie de teclas y deja al descubierto partes del ordenador que su dueña ni siquiera sabía que existieran. Privilegios del administrador. Algo parecido a un examen médico de las zonas más íntimas y privadas del Mac.

—Uf. Esto sí que es increíble.

—¿Puedes arreglarlo? —pregunta Amy acercándose al monitor.

—Qué va. —Barney se recuesta en el sillón y se cruza de brazos contemplando una masa de códigos con clara admiración—. Es un zombi.

—¿Un qué?

—Algún listo se ha infiltrado a través del firewall, se ha subido todo el contenido de este ordenador y lo está utilizando desde otro lugar. —Alarga el brazo y desenchufa el cable que sale de la parte de atrás—. Lo mejor va a ser que pongamos esta máquina en cuarentena y la limpiemos lo antes posible.

Amy se siente violada.

—Nuestro amigo se enterará de que lo hemos descubierto. —Barney está tan emocionado como un niño que jugase a policías y ladrones—. Y

además, también habrá descargado gusanos o troyanos en este sistema que habrán destruido la mayoría de los programas, y es posible que hayan transmitido infecciones a otros. —Levanta el Mac del escritorio—. Es

mejor que se vaya a casa, doctora Chang. No va a volver a ver esta máquina, ni el lunes ni nunca. Solicitaremos otro ordenador para usted.

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