Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 169 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Capítulo 14

¡Sal de tu oscuro confinamiento! ¡Sal de donde te ocultas!

Es inútil protestar: lo sé todo, y lo expongo.

Mira en tu interior, tan malo como el de los demás,

en las risas, el baile, el almuerzo y la cena de la gente,

dentro de la ropa y los adornos, dentro de esos rostros aseados, acicalados,

y verás un odio y una desesperación silenciosos, secretos.

En ningún marido, en ninguna esposa, en ningún amigo, confiamos para que oiga nuestra confesión.

Otro yo, nuestro doble, se esconde, acecha sin ser visto,

informe y mudo en las calles de las ciudades, educado y galante en los salones,

en los vagones de tren, en los barcos de vapor, en las asambleas públicas,

en los hogares de los hombres y mujeres, a la mesa, en el dormitorio, en todas partes,

elegante y sonriente, muy tieso, con la muerte debajo del esternón y el infierno en el cráneo,

bajo el velarte y los guantes, bajo las cintas y las flores artificiales,

respetando las costumbres, sin hablar en absoluto de sí mismo, hablando de todo, menos de sí mismo.

14

Allons! ¡Por refriegas y guerras!

El objetivo designado no puede ser revocado.

¿Han tenido éxito las luchas del pasado?

¿Qué ha tenido éxito? ¿Tú? ¿Tu país? ¿La Naturaleza?

Pero entiéndeme bien: está en la esencia de las cosas que de la consecución del éxito, sea cual sea, surja siempre algo que