Hojas de hierba & Selección de prosas
Capítulo 14
¡Sal de tu oscuro confinamiento! ¡Sal de donde te ocultas!
Es inútil protestar: lo sé todo, y lo expongo.
Mira en tu interior, tan malo como el de los demás,
en las risas, el baile, el almuerzo y la cena de la gente,
dentro de la ropa y los adornos, dentro de esos rostros aseados, acicalados,
y verás un odio y una desesperación silenciosos, secretos.
En ningún marido, en ninguna esposa, en ningún amigo, confiamos para que oiga nuestra confesión.
Otro yo, nuestro doble, se esconde, acecha sin ser visto,
informe y mudo en las calles de las ciudades, educado y galante en los salones,
en los vagones de tren, en los barcos de vapor, en las asambleas públicas,
en los hogares de los hombres y mujeres, a la mesa, en el dormitorio, en todas partes,
elegante y sonriente, muy tieso, con la muerte debajo del esternón y el infierno en el cráneo,
bajo el velarte y los guantes, bajo las cintas y las flores artificiales,
respetando las costumbres, sin hablar en absoluto de sí mismo, hablando de todo, menos de sí mismo.
14
Allons! ¡Por refriegas y guerras!
El objetivo designado no puede ser revocado.
¿Han tenido éxito las luchas del pasado?
¿Qué ha tenido éxito? ¿Tú? ¿Tu país? ¿La Naturaleza?
Pero entiéndeme bien: está en la esencia de las cosas que de la consecución del éxito, sea cual sea, surja siempre algo que