Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 55 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Capítulo 14

En esas largas caminatas de todo el día, mis pasos asustan al

pato joyuyo macho y al pato joyuyo hembra[172]: alzan el vuelo a la vez, y describen lentos círculos por encima de mi cabeza.

Creo en sus alados propósitos

y reconozco el rojo, el amarillo y el blanco dentro de mí,

y considero que el verde, el violeta y las crestas que lucen no carecen de razón,

y no llamo indigna a la tortuga porque no sea otra cosa,

y, aunque el arrendajo nunca haya estudiado la escala musical, sus trinos me parecen bastante bien,

y la mirada de la yegua baya hace que me avergüence de mi simpleza.

14

El ganso silvestre guía de noche a la bandada;

grazna ya-honk, y el graznido se me ofrece, desde lo alto, como una invitación.

El petulante quizá lo juzgue sin sentido, pero yo, escuchándolo con atención,

descubro su propósito y su lugar allí arriba, en el cielo invernal.

El alce del norte, con sus afiladas pezuñas, el gato que descansa en el umbral, el paro carbonero, la marmota,

los lechones aferrados a las ubres de la marrana que gruñe,

los polluelos de la pava, y la pava con las alas

semidesplegadas:

en ellos y en mí reconozco una misma y antigua ley.

La presión de mi pie contra el suelo desata centenares de afectos,