Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 478 de 587

Páginas del PDF

Hojas de hierba & Selección de prosas

Pensativa, contemplando a sus muertos

desesperada ante los cuerpos mutilados, ante los cadáveres que cubrían los campos de batalla

(el último cañón había enmudecido, pero el olor de la pólvora no se había disipado aún),

oí a la Madre de Todo invocar a la tierra con voz doliente y paso majestuoso:

Absórbelos, oh, tierra mía, gritaba: te confío a mis hijos; no los pierdas, no pierdas ni uno sólo de sus átomos.

Y vosotros, arroyos, absorbedlos bien, y recibid su sangre amada;

y vosotros, parajes familiares, y vosotros, aires fugitivos, leves e impalpables;

y vosotras, esencias de la tierra y de cuanto crece en ella; y vosotras, profundidades de mis ríos;

y vosotras, laderas montañosas, y los bosques teñidos por la sangre derramada de mis queridos hijos;

y vosotros, árboles, con vuestras raíces, para legarlos a los árboles futuros,

absorbed a mis muertos, del Norte o del Sur, absorbed los cuerpos de estos jóvenes míos, y su muy preciosa sangre;

guardadlos, como fieles depositarios, y devolvédmelos, dentro de muchos años,

en la esencia invisible y el aroma de la tierra y la hierba, dentro de siglos,

devolvedme a mis hijos en el aire que llega de los campos, dadme a mis héroes inmortales,

exhaladlos para mí, dentro de siglos, insufladme su aliento, que no se pierda ni un solo átomo,

¡oh, años y tumbas!, ¡oh, aire y tierra!, ¡oh, muertos míos, dulce aroma!

Exhálalos, perenne y dulce muerte, dentro de años, de siglos.

OceanofPDF.com