Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 292 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Capítulo 2

a las que me tienes encadenado algún tiempo, y de las que te niegas a soltarme,

aunque me das para que me harte, para enriquecerme el alma:

me das eternamente caras

(oh, ya veo lo que quería evitar: se me enfrenta, subvierte mis gritos;

veo a mi alma pisotear lo que pedía).

2

Guarda tu sol, silencioso y espléndido;

guarda tus bosques, oh, Naturaleza, y los apacibles parajes que los rodean;

guarda tus campos de trébol y alfalfa, tus maizales y huertos; guarda tus campos de alforfón en flor, en los que zumban las abejas del Noveno mes;

dame caras y calles, ¡dame esos fantasmas incesantes, interminables, que andan por las trottoirs[358]!;

dame ojos sin fin, dame mujeres, ¡dame camaradas y amantes a millares!:

que cada día vea nuevos, y que cada día les dé la mano;

dame espectáculos así, ¡dame las calles de Manhattan!;

dame Broadway, y desfiles de soldados, ¡dame el sonido de trompetas y tambores!

(compañías o regimientos de soldados: algunos bisoños, exaltados y temerarios;

otros, cumplido ya el plazo, vuelven en filas diezmadas, jóvenes pero muy envejecidos, exhaustos, y marchan sin reparar en nada);

¡dame las costas y los muelles espesamente orlados por la oscuridad de los barcos!

¡Oh, que sea para mí! ¡Oh, una vida intensa, llena hasta reventar, y variada!

¡La vida del teatro, de la taberna, del gran hotel, para mí!

¡La cantina del barco de vapor! ¡La excursión multitudinaria!

¡El desfile a la luz de las antorchas!

Las prietas filas de la brigada que marcha a la guerra, seguida por los carros del ejército, cargados hasta los topes;

gente, interminable, que pasa dando grandes voces, pasiones, festivales,

las calles de Manhattan con su latir poderoso, con redoble de tambores, como ahora,

el coro bullicioso e interminable, el entrechocar de los mosquetes (incluso el espectáculo de los heridos),

¡las multitudes de Manhattan, con su turbulento coro musical!, los ojos y las caras de Manhattan, para mí, siempre.

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