Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 268 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

El niño

las bahías y los canales y los barcos que arriban y zarpan son nuestros, y nosotros, por sobre todo,

por sobre el área que se extiende a nuestros pies, los tres o cuatro millones de millas cuadradas, las capitales,

los cuarenta millones de personas, ¡oh, bardo!, nosotros, sí, nosotros, supremos en la vida y la muerte,

nos exhibimos, imperiosos, alzados,

no sólo ahora: mil años entonaremos este canto,

por tu mediación, para el alma de un pobre niño.

EL NIÑO

Oh, padre mío, no me gustan las casas:

nunca significarán nada para mí; ni me gusta el dinero.

Pero sí me gustaría subir ahí, oh, querido padre, me gusta ese estandarte:

quiero ser ese pendón; tengo que serlo.

EL PADRE

Hijo mío, me llenas de angustia:

ser ese pendón sería terrible.

No sabes lo que significa hoy, y después de hoy, y siempre:

significa no ganar nada, sino desafiarlo y arriesgarlo todo, significa encabezar guerras —¡y, oh, qué guerras!—: ¿qué tienes tú que ver con ellas?

¿Qué tienes que ver con esas pasiones demoníacas, con la masacre, con la muerte prematura?

EL ESTANDARTE

Yo canto, pues, a los demonios y a la muerte,