Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 206 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Capítulo 2

No son sus semblantes los que miran, sino los de quienes están con ellas,

los semblantes de las mujeres o los niños, o los semblantes masculinos,

los francos semblantes de los animales o los seres inanimados, el paisaje o las aguas o la exquisita aparición del cielo,

nuestros semblantes, el mío y el tuyo, cuya imagen devuelven fielmente.

Cada día, sin falta, aparecen en público, pero nunca dos veces con el mismo acompañante.

Abrazando al hombre, abrazándolo todo, proceden los

trescientos sesenta y cinco, irresistiblemente, alrededor del sol;

abrazándolo todo, con su alivio, con su sostén, les siguen, muy de cerca, trescientos sesenta y cinco descendientes de los primeros, tan seguros y necesarios como ellos.

Dando tumbos, pero avanzando con firmeza, sin miedo a nada,

soportando, atravesando, transportando eternamente la luz del sol, la tormenta, el frío y el calor,

heredando la comprensión y la determinación del alma,

penetrando y dividiendo el fluido vacío que lo rodea y hacia el que se dirige,

sin que lo retrase impedimento alguno, sin anclar ningún ancla, sin estrellarse contra arrecife alguno,

veloz, alegre, satisfecho, sin privación ni pérdida,

capaz de todo y listo para rendir cuentas en cualquier momento,

el divino barco surca el mar divino.

2

¡Quienquiera que seas! El movimiento y la reflexión te están destinados.