Hojas de hierba & Selección de prosas
Capítulo 3
ni en el censo o las declaraciones de renta, los precios vigentes o los recuentos de existencias.
3
El sol y las estrellas que flotan en el aire,
la Tierra, con forma de manzana, y nosotros en ella: su deriva es grandiosa, sin duda.
No sabría calificarla, salvo de grandiosa, y que es la felicidad, y que el designio oculto que explica que estemos aquí no es una elucubración, ni un chiste, ni una probatura,
ni algo que, si nos acompaña la suerte, quizá salga bien o, sin ella, sea un fracaso,
o que, ante cierta contingencia, pueda retirarse.
La luz y la sombra, la extraña sensación del cuerpo y la identidad, la codicia que, con perfecta complacencia, todo lo devora,
el orgullo y la expansión infinitos del hombre, sus indecibles alegrías y pesares,
la maravilla que advertimos en todos los que vemos, y las maravillas que ocupan, para siempre, cada instante,
¿en cuánto los has estimado, camerado?
¿Los has estimado en lo mismo que tu oficio o tu trabajo en la granja? ¿O que los beneficios de tu establecimiento?
¿O para procurarte una posición? ¿O para entretener el ocio de un caballero, o el de una dama?
¿Se te ha ocurrido acaso que el paisaje haya cobrado sustancia y forma para ser pintado en un cuadro?
¿O los hombres y mujeres, para que escriban sobre ellos, o para que les compongan canciones?
¿O la fuerza de la gravedad, y las grandes leyes y las armoniosas combinaciones y los fluidos del aire, para ser asuntos de sabios?