Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 43 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Canto de mí mismo

1

Yo me celebro y me canto,

y cuanto hago mío será tuyo también,

porque no hay átomo en mí que no te pertenezca.

Holgazaneo, e invito a mi alma.

Holgazaneo, a mi antojo, y me paro a observar una brizna de

hierba estival.

Mi lengua, y hasta el último átomo de mi sangre, están formados por esta tierra, por este aire;

nacido aquí, de padres nacidos aquí, lo mismo que sus padres, y lo mismo que los padres de éstos,

yo, de treinta y siete años de edad, en perfecto estado de salud, empiezo ahora,

y espero no acabar hasta la muerte.

Dejo en suspenso credos y doctrinas;

me aparto un trecho: los conozco bien, y no los olvidaré.

Acojo el bien y el mal, y me permito hablar, sin preocuparme por los riesgos,

naturaleza sin freno, con su energía primigenia.

2

Las casas y las habitaciones están llenas de aromas; los estantes están atestados de aromas.

Yo aspiro la fragancia, y la reconozco, y me gusta.

Su esencia me embriagaría, pero no lo permitiré.

La atmósfera no es un aroma, no sabe a la esencia, no huele a nada.

Mi boca ha sido siempre su destino: estoy enamorado de ella.

Me iré a la ribera del bosque, y me quitaré el disfraz, y me quedaré desnudo:

estoy loco por que entre en contacto conmigo.

El vaho de mi aliento,

ecos, ondulaciones, susurros roncos, amaranto, hilo de seda, horca y vid,

mi respiración e inspiración, el latido de mi corazón, el paso de la sangre y el aire por los pulmones,

el olor de las hojas verdes y las hojas secas, y el de la costa y las rocas oscuras del mar, y el del heno en el granero,

el pedregoso sonido de las palabras que la boca arroja a los remolinos de viento,

algunos besos fugaces, unos pocos abrazos, o brazos que se extienden para darlos,

el juego de luces y sombras al menearse, flexibles, las ramas de los árboles,

el placer de estar solo o en el tráfago de las calles, o en los campos, o en las laderas de las colinas,

la sensación de bienestar, el canto del mediodía, y el mío al levantarme de la cama y encontrarme con el sol.

¿Creías que mil acres eran muchos? ¿Creías que la tierra era mucha?

¿Tanto te ha costado aprender a leer?

¿Tan orgulloso te has sentido de captar el significado de los poemas?

Quédate conmigo este día y esta noche, y te harás con el origen de todos los poemas,