Hojas de hierba & Selección de prosas

Walt Whitman · Capítulo 192 de 587

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Hojas de hierba & Selección de prosas

Capítulo 4

Afirmo que veo, amigos míos, ya que vosotros no, a la ilustre emigrada (que, ciertamente, en su día, aunque siempre la misma, cambió, viajó mucho)

acudir con presteza a esta cita, abrirse paso resueltamente, avanzar entre la confusión,

sin que la descorazonen ni el estrépito de las máquinas ni los agudos pitidos de los silbatos de vapor,

sin que la cohíban ni un ápice las tuberías de desagüe, los gasómetros, los fertilizantes artificiales,

sonriente y feliz, con la palmaria intención de quedarse,

¡aquí está, instalada entre los trastos de cocina!

4

Pero espera. ¿No estoy siendo maleducado?

Te presento, Columbia[311], a la extranjera; ¿para qué vivo sino para cantarla?

En nombre de la libertad, ¡sé bienvenida, inmortal! Daos las manos

y sed ya hermanas para siempre.

¡No tengas miedo, oh, Musa! En verdad, nuevas costumbres, nuevos días, te acogen, te rodean.

Te seré franco: es una raza rarísima, de nuevo cuño,

pero, a la vez, la misma raza humana de siempre, la misma por dentro y por fuera,

con las mismas caras y los mismos corazones, con los mismos

sentimientos y anhelos,

con el mismo amor, con la misma belleza y las mismas costumbres.

5

No te censuramos, viejo Mundo, ni nos separamos, en realidad, de ti

(¿se separaría un hijo de su padre?).

Te recordamos, te vemos aplicado a la construcción de tus deberes, de tu esplendor, a lo largo de los siglos.

Hoy construimos nosotros los nuestros.

Más formidable que las tumbas de Egipto,

más hermosa que los templos griegos y romanos,

más orgullosa que la catedral de Milán, con sus agujas y sus estatuas,

más pintoresca que los torreones del Rin,

planeamos construir ya, para que los supere a todos,

tu gran catedral, la sagrada industria, que no será una tumba, sino una reserva, para siempre, de los inventos prácticos.

Como en una visión,

ahora, al cantarla, la veo alzarse, observo y profetizo, por fuera y por dentro,

su heterogénea arquitectura.

Alrededor del palacio, más alto, más hermoso y más amplio que ninguno que haya habido hasta ahora,

la maravilla moderna de la Tierra, que supera a las siete de la historia

y se eleva, grada tras grada, con fachadas de hierro y cristal, alegrando al sol y al cielo, matizada con los colores más vivos, bronce, lila, huevo de petirrojo, azul marino y carmesí,

sobre cuya dorada cúpula ondearán, tras tu bandera, Libertad, las banderas de los Estados y de todos los países,

y se arracimará una estirpe de palacios altos y hermosos, pero menores[312].

Entre sus muros se iniciará cuanto promueva una vida humana

perfecta:

se probará, se enseñará, se perfeccionará, se exhibirá visiblemente.

No sólo las obras y productos del mundo, todo con lo que se

comercia,

se representará aquí: también a todos los trabajadores del mundo.

Allí podréis seguir el curso, en plena actividad,

en los cambiantes estados que determinan sus muchos

movimientos prácticos, de los arroyos de la civilización,

la materia mudará de forma, ante vuestros ojos, como por arte de magia,

en casi todos los campos se recogerá algodón,

que se secará, limpiará, desmotará, embalará, hilará y convertirá en tela delante de vosotros,

veréis manos ocupadas en los procesos antiguos y en los procesos nuevos,

veréis los distintos granos, y hacer la harina, y a los panaderos hornear el pan,

veréis los minerales sin refinar de California y Nevada pasar por diferentes procesos hasta transformarse en lingotes,

veréis al impresor disponer los tipos y aprenderéis qué es un componedor,

observaréis, asombrados, cómo giran los cilindros de la

rotativa[313] y cómo escupen, rápida y uniformemente, las hojas impresas,

la fotografía, el modelo, el reloj, el alfiler, el clavo, serán creados ante vosotros.

En grandes y tranquilas salas, un museo imponente os dará infinitas lecciones sobre los minerales;

otro ilustrará los bosques, las plantas, la vegetación; otro, los animales, la vida animal y su evolución.

Un edificio majestuoso será el auditorio de música;