Hojas de hierba & Selección de prosas
Capítulo 4
el poder de la personalidad, justo o injusto.
4
¡Fuerza y valor, siempre!
Lo que vigoriza la vida, vigoriza la muerte,
y los muertos avanzan tanto como los vivos,
y el futuro no es más incierto que el presente,
puesto que la aspereza de la tierra y del hombre contiene tanto como la delicatesse[294] de la tierra y del hombre, y nada perdura sino las cualidades personales.
¿Qué crees tú que perdura?
¿Crees que una gran ciudad perdura?
¿O un floreciente estado industrial? ¿O una constitución bien concebida? ¿O los barcos de vapor mejor construidos?
¿O los hoteles de granito y hierro? ¿O las obras maestras de la ingeniería, los fuertes, los armamentos?
¡No! Nada de eso tiene valor por sí mismo.
Ocupan su tiempo, los bailarines bailan, los músicos tocan para ellos,
tiene lugar el espectáculo, todo marcha bien, desde luego,
todo marcha estupendamente, hasta el fogonazo de un desafío.
Una gran ciudad es la que alberga a los mejores hombres y mujeres.
Aunque sólo se componga de unas cuantas chabolas
destartaladas, será la mayor ciudad del mundo.
5
El emplazamiento de una gran ciudad no es sólo el lugar en el que se extiendan los muelles, las dársenas, las fábricas y los almacenes,
ni el lugar en el que los recién llegados saluden sin cesar o se leven las anclas de los que se van,
ni el lugar de los edificios más altos y suntuosos o de las tiendas en las que se vendan productos de todo el mundo,
ni el lugar de las mejores bibliotecas y escuelas, ni el lugar en el que más abunde el dinero,
ni el lugar más poblado.
Donde se alce la ciudad con la más recia estirpe de oradores y bardos,
donde se alce la ciudad a la que amen, y que corresponda a su amor y los entienda,
donde no haya otros monumentos a héroes que las palabras y
los actos cotidianos,
donde la frugalidad esté en su sitio, y la prudencia en el suyo, donde los hombres y las mujeres no tengan en mucho a las leyes,
donde deje de haber esclavos y dueños de esclavos,
donde el pueblo se rebele al instante contra el inacabable atrevimiento de aquéllos a quienes haya elegido,
donde hombres y mujeres violentos se vuelquen como vuelca
el mar, al reclamo de la muerte, sus olas desatadas y devastadoras,
donde la autoridad externa siga siempre a la autoridad interna, donde el ciudadano sea siempre la cabeza y el ideal, y el Presidente, el Alcalde, el Gobernador y los demás sean sólo
empleados,
donde se enseñe a los niños a gobernarse por sí mismos, y a depender de sí mismos,
donde la ecuanimidad se acredite con los hechos,
donde se fomente especular sobre el alma,
donde las mujeres desfilen por las calles con los hombres,
donde se incorporen a la asamblea pública y ocupen su lugar como los hombres,
donde se alce la ciudad de los más fieles amigos,
donde se alce la ciudad de la pureza de los sexos,