Hojas de hierba & Selección de prosas
Elegía para dos veteranos
Cae suavemente
el último rayo de sol del Sábat que termina,
aquí, en la calle, y más allá mira
a una tumba doble, recién hecha.
Mira cómo sube la luna,
la luna redonda, de plata, por el este.
Qué hermosa la luna cadavérica, espectral, en los tejados,
la luna inmensa y silenciosa.
Veo una triste procesión,
y oigo el sonido de los clarines que se acercan
e inundan los canales que son las calles de la ciudad
como si fueran voces y lágrimas.
Oigo el retumbar de los tambores
y el redoble, sin pausa, de los tamborcillos,
y cada golpe, cada convulsión de los parches,
me atraviesa de parte a parte.
Traen al hijo y al padre
(ambos cayeron a la cabeza del encarnizado asalto:
dos veteranos, el padre y el hijo, cayeron juntos,
y la tumba doble les espera).
Ya se acercan los clarines,
y los tambores redoblan más convulsos,
y ya casi no queda luz en las calles;
la marcha fúnebre me envuelve.
En el cielo, al este, flota
y se mueve, luminoso, un vasto y doliente fantasma
(es el gran rostro transparente de una madre,
que brilla cada vez más en el cielo).
¡Oh, poderosa marcha fúnebre, me gustas!
¡Oh, luna inmensa, me consuela tu semblante de plata!
¡Oh, mis dos soldados! ¡Oh, veteranos que vais a ser enterrados!
Lo que tengo también os doy.
La luna os da luz,
y los clarines y tambores os dan música,
y mi corazón, oh, soldados míos, veteranos,
mi corazón os da amor.
OceanofPDF.com