Deja que suene nuestra cancion

Ester Isel · Capítulo 34 de 100

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Deja que suene nuestra cancion

Capítulo 31

Atena

Los exámenes de Literatura e Inglés habían salido decentes y, con intención de desconectar una hora antes de volver a la reclusión para estudiar los conceptos de Platón, Aristóteles y Descartes, me había llevado el violín al instituto.

Entré en el aula de música, que solía estar abierta y libre, y destapé el estuche. Me percaté de que había un papelito doblado entre la vara y las cerdas del arco.

¿Cómo había llegado hasta allí una nota de Joel si no había tenido Fundamentos del Arte ese día? Entonces caí en la cuenta de que aquella mañana no le había visto salir a tomar café, quizá se había colado en mi clase a hurtadillas para esconder su estrofa. Quizá había pasado la noche anterior escuchando canciones hasta seleccionar la más adecuada para poner letra a sus sentimientos. Imaginarle haciéndolo me arrancó una risa aguda, cursi, impropia de mí.

Desplegué el papel para canturrear la melodía de Siempre esperándote, de Carlos Sadness e Iván Ferreiro. Busqué la partitura en internet y fue lo único que reproduje durante esos sesenta minutos en los que la música me dibujó alas para sortear las barreras que nos separaban.

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