Pqueño, grande

John Crowley · Capítulo 73 de 210

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Pqueño, grande

Un puro azar

La puerta principal se cerró tras ellos con un fuerte golpe de los herrajes de bronce y la trepidación del cristal ovalado. George Ratón se quitó el sombrero solemnemente, un ademán que a Lily le causó risa, y paralizó a Tacey en mitad del corredor cuando acudía en loca carrera a ver quién era el visitante. Tras ella, vestida con un cárdigan largo, los abultados puños en los bolsillos, llegó Llana Alice. Corrió a besar a George, y él, al abrazarla, sintió una vertiginosa e importuna oleada de lascivia química que lo hizo reír.

Camino a la salita, donde brillaba ya la luz amarilla de la lámpara, se vieron en el alto espejo de pared del vestíbulo. George, con una mano en el hombro de cada uno, los hizo detenerse, y estudió las imágenes: él, su prima, Fumo... y Lily, que en ese momento asomó por entre las piernas de su madre. ¿Cambiados? Bueno, Fumo se había dejado crecer nuevamente la barba que empezara a cultivar y después se amputó en la época en que George lo había conocido. Su rostro parecía más enjuto, más ese algo que George sólo pudo definir (pues la palabra le fue dictada de repente por algún mensajero importuno) como más espiritual, ESPIRITUAL. ¡Atención! Se puso en guardia. Alice: dos veces madre ya, ¡asombroso! Se le antojó que ver al hijo de una mujer es como ver a la mujer desnuda, en la medida en que cambia la forma en que uno la mira, cómo su rostro parece no ser ya toda la historia. ¿Y él mismo? Se vio el bigote entrecano, la escuálida flacura del encorvado torso, pero eso no tenía importancia: era la misma cara, la que siempre lo miraba desde los espejos desde la primera vez que se había mirado en uno.

—El tiempo vuela —dijo.

 

Un puro azar

Estaban todos en la salita, preparando una larga lista de compras.

—Pasta de cacahuetes —dijo Mamá—, sellos de correo, tintura de yodo, gaseosa... montones, pastillas de jabón, pasas de uva, polvo dentífrico, chutney, goma de mascar, velas... ¡George! —lo besó y lo abrazó; el doctor Bebeagua alzó los ojos de la lista que estaba confeccionando.

—Hola, George —dijo Nube desde su rincón frente a la chimenea—. No os olvidéis de los cigarrillos.

—Pañales de papel, de los baratos —dijo Llana Alice—. Cerillas... Tampax... Aceite 3-en-Uno.

—Avena arrollada —dijo Mamá—. ¿Cómo anda tu gente, George?

—Avena no —dijo Tacey.