La batalla de Corrin

Brian Herbert · Capítulo 1 de 119

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La batalla de Corrin

Agradecimientos

 

Para los autores de este libro, saber ver de antemano la senda que media entre la idea

y el manuscrito acabado es como ser dos navegantes de la Cofradía al timón del

mismo crucero buscando un camino seguro para plegar el espacio. Evidentemente, el

primero en navegar en el universo de Dune fue Frank Herbert. Pero no estaba solo,

porque Beverly Herbert dedicó casi cuatro décadas de su vida a apoyarle y quererle.

Tenemos una gran deuda con ambos. También estamos agradecidos a la familia

Herbert, incluyendo Penny, Ron, David, Byron, Julie, Robert, Kimberly, Margaux y

Theresa, que nos encomendaron el cuidado de la extraordinaria visión de Frank

Herbert.

A nuestras esposas, Jan Herbert y Rebecca Moesta Anderson, cuya ayuda va

mucho más allá de lo que ninguna de las dos imaginaba cuando tomó los votos

matrimoniales. Las dos son artistas por derecho propio —Jan es pintora y Rebecca

escritora— y han contribuido con una cantidad enorme de tiempo y talento a la

historia que están a punto de leer.

También estamos en deuda con muchas otras personas que nos han ayudado en

este nuevo viaje épico por el universo de Dune. Entre ellos se incluyen nuestros

entregados agentes y colaboradores, Robert Gottlieb, John Silbersack, Kim Whalen,

Matt Bialer y Kate Scherler. Nuestros editores en Estados Unidos y Gran Bretaña han

compartido nuestra visión y nos han ayudado sobre la marcha en todo lo relacionado

con la producción y promoción; gracias especialmente a Tom Doherty, Carolyn

Caughey, Linda Quinton y Paul Stevens. Nuestro extraordinario editor, Pat LoBrutto,

se ha ocupado de nuestras historias como un buen chef, condimentándolas allí donde

lo necesitaban. Rachel Steinberger, Christian Gossett, el doctor Attila Torkos y Diane

E. Jones nos han ofrecido valiosos consejos, mientras Catherine Sidor ha trabajado

incansablemente transcribiendo docenas de microcasetes e introduciendo

correcciones en el manuscrito.

Aunque millones de humanos han sido aniquilados por las máquinas

pensantes, no debemos verlos como víctimas. No debemos

considerarlos simples bajas. Ni siquiera sé si llamarlos mártires.

Cada una de las personas que ha muerto en esta gran revolución

debería ser tenida por un héroe. Llevaremos un registro permanente

que lo refleje.

 

SERENA BUTLER, procesos privados del Consejo de la Yihad

 

No me importa cuántos documentos, cuántos registros, entrevistas,

cuántas malditas pruebas me enseñéis. Soy quizá la única persona

aún viva que conoce la verdad sobre Xavier Harkonnen y los

motivos que le empujaron a actuar como lo hizo. Durante todos

estos años he guardado silencio porque Xavier me lo pidió, porque

es lo que Serena Butler habría querido y porque las necesidades de

la Yihad así lo exigían. Pero no pretendáis que acepte vuestra

propaganda, por muchos ciudadanos que la crean. Recordad que yo

viví esos hechos. En cambio, ninguno de vosotros estaba allí.

 

VORIAN ATREIDES, audiencia privada ante la Liga de Nobles

 

El peor error que puede cometer una persona es tomar una

determinada versión de la historia como una verdad absoluta. La

historia queda registrada por una serie de observadores, y ninguno

de ellos puede ser imparcial. Los hechos quedan distorsionados por

el simple paso del tiempo y, sobre todo en el caso de la Yihad

Butleriana, por los miles de años de eras oscuras, la deformación

deliberada de ciertos hechos por parte de las sectas religiosas y la

inevitable corrupción que se produce por la acumulación de errores

involuntarios. Así pues, la persona sabia contempla la historia como

un conjunto de lecciones que deben aprenderse, de decisiones y

ramificaciones que hay que meditar y debatir y errores que no deben

volver a cometerse.

 

PRINCESA IRULAN, prefacio Historia de la Yihad Butleriana