Liberator Germaniae

Artur Balder · Capítulo 50 de 122

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Liberator Germaniae

Capítulo IV

6 d.C. Carnuntum

Tiberio se dirigió hacia el noroeste. Recorrió metódicamente los territorios de los longobardos vencidos. Planeó una persecución minuciosa y destruyó todos los castros que aparecieron en su radio de acción. Las cuatro legiones trazaron un amplio semicírculo hasta las orillas del Albis y recorrieron de vuelta el camino hacia el este.

Una vez allí, Tiberio recorrió la cuna del Onestrudis, desplegó las cuatro legiones y batió hacia el este en busca de los pueblos que los separaban de los marcómanos. El plan de Tiberio consistía en debilitar el oeste, asestar un golpe mortífero a los longobardos, que se creían intocables, y que quizá por ello habían tomado parte en muchas de las revueltas de los queruscos, con quienes mantenían una alianza, atemorizar a los vecinos de los marcómanos y al fin lanzar un ataque conjunto desde el Rhenus y desde el Danuvius contra el rex Marcomanii.

Los combates se multiplicaron. La campaña se recrudeció.

Mientras retornaba hacia el Rhenus por el este, Tiberio se sentía más seguro. Sabía que la movilidad de las cuatro legiones era difícil de enfrentar siempre y cuando los germanos no reuniesen una de sus pérfidas alianzas, y el norte había sido desmoralizado.

Los hermúnduros fueron castigados por el destino y sufrieron a manos de Tiberio lo que los sugámbrios del implacable Drusus.

Tiberio no estaba dispuesto a dejar que su ambiciosa campaña no se