Liberator Germaniae
Capítulo VII
7 d.C. Roma
Con o sin razones, lo cierto es que una noche Póstumo, el tercer hijo de Julia, fue sorprendido tratando de violar a Livila.
Había deseado a su prima desde hacía tiempo, y Germánico había sido consciente de que su hermana había jugado con el impetuoso Póstumo, divirtiéndose, como era natural en el carácter de ella, a costa de los sufrimientos de aquél.
Germánico recibió la visita de Póstumo antes de ser apresado por la guardia, y le juró por sus hermanos que había sido la propia Livila la que le había pedido que fuese aquella noche a escondidas hasta su alcoba. Sólo cuando estuvo allí, a punto de yacer sobre ella, su hermana gritó como una demente y la guardia, que parecía apostada en el pasillo a la espera de la señal, irrumpió en la alcoba de la joven. Póstumo reconoció haber herido a varios de los soldados antes de huir, pero dijo a Germánico que se entregaría para poder rendir las justas explicaciones ante Augusto.
Aquello sucedió una noche, y al día siguiente Augusto, después de escuchar a Póstumo, recriminó la brutalidad de éste y lo condenó al destierro indefinido en la isla de Planasia, una pequeña extensión rocosa en la que sólo perduraban unas ruinas prehistóricas. Augusto llevaba demasiados años escuchando provocadoras palabras acerca de Póstumo y recelando de entregar las armas a éste, y ese golpe de efecto cayó sobre la cabeza del