Dulce hogar
Capítulo 17
17
Esta vez a Pilu le cuesta más arrancar. Se toma unos segundos y finalmente pregunta:
—¿No sabes lo que ocurrió? —le dice a su amiga.
—Obvio que no lo sabe, no creo que te cuenten eso cuando te van a vender una casa aquí —indica Paula con chulería.
—Un terreno —corrige Pilu.
—Pues un terreno, me da igual —contraataca.
—Es que llevamos una temporadita fina… —dice Sara.
—Hace tiempo ocurrió algo horrible. Hubo un incendio…
—No fue solo un incendio y tampoco sucedió hace tanto —especifica Paula.
—Bueno…, resumiendo, hubo un incendio. —Pilu hace un gesto a Paula para que no insista—. Un verdadero drama…, porque fue provocado y, por desgracia, afectó a algunos vecinos.
—Un pieza que… —sigue Paula.
—Vamos a dejarlo… —la interrumpe Pilu.
—Se organizó una buena, porque también se quemó un gran trozo de monte —sigue Sara.
Julia no es capaz de decir nada. Se ha quedado blanca y no quiere saber más detalles.
—Ya te digo que fue hace bastante… —interviene Pilu de nuevo al rescate.
—Por aquí hay mucho piraómano… Perdón, no he podido evitar el juego
de palabras —se justifica Paula.
—Mira, de verdad te lo digo, aquí puedes estar tranquila. No hay ni un robo ni una pelea ni nada de nada, te lo digo de verdad —afirma Sara para calmarla.
—Pero ¿no te enteraste?, si salió en todos lados —insiste Pilu.
—Pues no, no sé… igual lo vi, pero no me enteré de que era aquí… entre los vuelos, la casa, lo de mi madre y… —Se hace una pausa incómoda—.
He estado bastante ausente, la verdad.
En ese momento llega Eva, la amiga que faltaba. Antes de caer en la cuenta de que está también Julia, comienza a hablar muy acelerada, visiblemente alterada.
—Perdonad, pero vengo infartada. Es que no sabéis lo que me ha pasado… Resulta que después de dejar a los niños en clase, me ha pillado Araceli por banda, dándome el coñazo, para convencerme de que los apunte a la extraescolar de música en la hora del recreo… Ya le he dicho que no, que los niños son niños y tienen que jugar también, que me lo recuerde el año que viene, y que si no, ya habrá tiempo… Bueno, pues como ya venía tarde, he vuelto al coche a toda leche y, al sentarme en el asiento, me ha parecido notar algo detrás de mí… Llamadme loca, pero por un momento he pensado que el puto conejo estaba escondido en el asiento de atrás y que iba a matarme, igual que a la que salió en televisión. La que tenía el coche con los cristales tintaos, que la estaba esperando detrás, escondido, y le dio un golpe en la cabeza para quitarle el coche y llevarse ahí a su hija pequeña.
Lo hizo para poder salir después tan tranquilo por la garita de seguridad de la urbanización de lujo donde vivía sin que nadie sospechara…
Pilu mira a Julia y por la expresión que tiene en la cara, se da cuenta de que todos sus esfuerzos por mantenerla al margen de lo ocurrido en la zona han fracasado.
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