Dulce hogar
Capítulo 15
15
Tres días después
El terrible crimen llena los informativos, los programas de televisión y todos los periódicos del país. Laura está sentada frente a la televisión de la cocina junto a su yerno y su nieto. Los tres siguen con atención cada dato y testimonio nuevo que dan, satisfechos por haber conseguido que Julia pase por lo mismo que su nieto; está siendo sometida a un linchamiento y juicio popular idéntico al que, aún hoy, sufre Aníbal. Ninguno de los dos podría demostrar jamás su inocencia porque ya estaban juzgados y sentenciados de antemano. En la mesa de debate dentro del programa de actualidad que tienen puesto, los invitados ponen de manifiesto sus dudas y conclusiones sobre el suceso.
—Lo que no me cuadra es que si Rubén y Vanesa no estaban liados, por qué ella le manda mensajes para hablar y él le dice que lo tienen preparado… —expone un tertuliano después de media hora desmenuzando cada detalle que desgrana el mediador.
—Igual sí estaban liados, vete a saber —responde otro—. Esto puede ser un bucle infinito. Yo creo que, dadas las circunstancias, lo que no podemos pretender es entender exactamente los motivos, porque sería imposible. Una auténtica pérdida de tiempo…
—Otra cosa no, pero motivos y pruebas… —responde el mediador—.
Por supuesto que no podemos meternos en su cabeza, pero está claro que
todos los condicionantes de los que hemos hablado por sí solos son fuertes y juntos fueron una bomba de relojería difícil de gestionar en un momento así.
—A veces las circunstancias te pueden y tu cabeza hace un clic que te impide ver con claridad…, y ya no hay vuelta atrás —añade otra tertuliana.
—Yo me atrevo a decir que muy pronto se va a dar por cerrado el caso, tengo mis fuentes y me aseguran que con todas las pruebas firmes que tienen lo importante es demostrar que Julia es quien está detrás de los hechos, que haya justicia y las familias puedan pasar página y descansar de toda esta exposición mediática lo antes posible. El resto es añadir morbo y teorías que harán que las heridas nunca cierren… Mira los pobres familiares de las niñas de Alcàsser… Tiene que ser espantoso eso de que cada dos por tres el caso vuelva a estar de actualidad, con todos los detalles. Creo que no deberíamos fomentar eso —expone otro tertuliano.
Tanto Laura como su yerno y su nieto se habían esforzado mucho en fabricar las suficientes pruebas e indicios como para que nadie cuestionara lo ocurrido o perdiera tiempo y dinero en investigarlo a fondo. En ese momento, delante del televisor, no pueden estar más satisfechos al comprobar que cuanto más detalles de la investigación se van haciendo públicos, más cerca están de lograr su objetivo.
Nadie sospecharía jamás que una mujer mayor como Laura, que ha pasado por todo lo que ha pasado ella y que aparece en los medios día y noche contando lo ocurrido con lágrimas en los ojos junto a sus muletas, pueda estar ocultando toda la verdad. Ni se imaginaría que en realidad la supuesta caída no era más que otra estrategia para ganar tiempo mientras Tiago, que ya había destrozado los móviles, terminara de colocar las
cuerdas, restos de ropa y pelos, y todo lo que pudiera dejar rastros de sangre y ADN de las víctimas, incluido el chupete de Estrella y el dedo de Javier.
Pero en lo que más se esmeró fue en dejar fuera de la carpeta los documentos que probaban los chanchullos de Javier, Rubén y Jacobo, para que los vieran bien y los relacionaran directamente con el incendio que acabó con la vida de Cristina. Por supuesto, después se encargó de resetear también las imágenes de las cámaras de seguridad, como hizo anteriormente en la casa de Javier y Vanesa, para que no quedara constancia de nada de lo acontecido.
Aunque todo está saliendo bien, ninguno de los tres se despega del televisor, esperando que por fin se desvele la verdad: que Javier y Rubén habían provocado el incendio y que, para quitarse el muerto, se habían llevado por delante a Cristina y a Aníbal. Pepe baja de la planta de arriba de estar con Germán, últimamente no se despega de él, y a Laura le preocupa, consciente de la gran intuición que tienen los animales. Entonces, por fin sucede lo que tanto deseaban: el presentador del programa da paso en directo a una reportera que habla desde la puerta de la casa de Julia y Rubén.
—Y esta tarde, según fuentes judiciales, en la vivienda de Julia Martínez, la presunta autora de los hechos, se han encontrado documentos en los que se prueba que tanto su chalet de diseño como el de sus vecinos habrían sido construidos de manera ilegal.
En la pantalla ahora aparece un agente de la UCO.
—Mientras seguíamos sacando huellas en el trastero de la casa, nos hemos fijado en que había una carpeta con documentos. Al principio no prestamos mucha atención, porque había una cajonera llena con más carpetas y archivadores, pero luego hemos visto que se trataba de documentos y justificantes de pago que acreditan que las dos casas se han
construido ilegalmente. Se ha edificado en un paraje natural cuando es algo que está totalmente prohibido. Solo se podían construir edificios de uso público y no parece que las viviendas cumplan los requisitos exigidos.
—Por tanto —continúa la reportera—, parece que cuando se produjo el incendio provocado por Aníbal Caballero, el parricida pirómano, tanto el exdiputado Javier Carrión como su amigo Rubén de Luque vieron la oportunidad perfecta para construirse de manera ilícita la casa de sus sueños, y no se pensaron dos veces en tirar de sus contactos y artimañas para llevarlo a fin.
Laura, su yerno y su nieto se abrazan y juntos lloran de emoción. Lo que decían en televisión era la muestra de que su plan había merecido la pena y todo había salido bien: habían conseguido darles su merecido y que hubiera justicia para Cristina y Aníbal. Sin embargo, habían tenido que sacrificar la cuestión más difícil: el demostrar públicamente la inocencia de Aníbal. Lo habían discutido mucho, pero al final decidieron resignarse, porque eso podría señalarlos directamente a ellos y al final acabarían siendo los malos.
Por eso se esforzaron tanto en recuperar todos los documentos que tenía Rubén, sobre todo los originales. No podía quedar ninguna copia y mucho menos el original. Nunca debían encontrar los pagos por incendiarlo ni nada que lo demostrara. Corrían el riesgo de que alguien pudiera atar cabos, que registraran el sótano de su casa y, por mucho que lo limpiaron durante estos días, es probable que se les hubiera pasado algún detalle. Sería fácil demostrar que fueron ellos o que, al menos, los retuvieron ahí. El objetivo era que se pudieran probar solo los chanchullos con el ayuntamiento para todas las licencias. Ellos sabían la verdad y con eso les bastaba. Aun así, ya tenían preparado el comunicado de prensa y la estrategia para hacer la presión que hiciera falta y conseguir que de verdad esa parcela fuera utilizada para un servicio público.
Tiago y Laura miran a David que, por primera vez, desde que le contaron lo que le había sucedido a su madre y a su hermano Aníbal, llora delante de ellos sin ocultarse.
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