Dulce hogar

Pablo Rivero · Capítulo 33 de 103

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Dulce hogar

Capítulo 7

7

Frente a la garita de seguridad hay una hilera de contenedores para reciclar y, justo delante, un par de plazas de aparcamiento. Julia tiene suerte y puede dejar el coche en una de ellas. Al llegar, la vigilante le hace un gesto para que abra la puerta.

—Hola, perdone las prisas, pero quiero que esté al tanto de todo.

Nosotros no tenemos acceso a las cámaras que hay en la avenida principal ni en las entradas a la urbanización porque es competencia de la Policía Local, pero tengo algún conocido y le escribí anoche para ver si me echaba un cable. Quería saber si en las horas anteriores y posteriores al suceso que me contó, se había captado a un hombre de esas características: muy alto y vestido de negro. Hemos tenido suerte y a mediodía tenía las imágenes, es lo que tiene que a una le deban favores. —Le guiña un ojo descarada.

—Gracias.

Julia sonríe. La chica le cae bien, no queda rastro de las sospechas que tuvo durante la noche.

—He estado revisando todo a conciencia. Durante la guardia nocturna tengo que estar muy pendiente de los coches que entran y salen, entre otras cosas, y me es más complicado, así que he venido antes. Lo malo es que, por mucho que he mirado, no tenemos nada; ninguna de las cámaras recoge a ningún desconocido que encaje con su descripción. He puesto especial interés en las de acceso a la urbanización, al club, a la zona comercial y paradas de autobús. Y nada. Nadie entra ni sale por las entradas al campo, salvo un par de chavales con sus bicis antes de que se haga de noche. —

Julia está visiblemente decepcionada. No entiende a qué se debe entonces tanta prisa para que fuera a verla—. ¿Sabe lo que quiere decir esto? —Julia niega con la cabeza—. Que la persona que anoche estaba en el porche de su casa volvió al monte, por donde había entrado, y se perdió. Así que solo hay dos opciones: el bosque se lo tragó o se trata de un vecino de esta urbanización, alguien que desde ahí pudo regresar a su casa andando en la oscuridad, sin pasar por ninguna calle ni acceso principal. —Hizo una pequeña pausa continuó—: Probablemente alguien que la conozca. Julia,

¿hay alguien que tenga razones para querer entrar en su casa?

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