Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 8 de 198

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Milenio 3

Encuentros en la carretera

«Fucile credo plures esse Naturas invisibiles in rerum

universitate. Sed horum omnium familiam quis nobis

enarravit? Et gradus et cognationes et discrimina

et singulorum munera? Quid agunt? Quae loca habitant?».

(Creo sin duda que hay muchas naturalezas invisibles

en el mundo de las cosas. Pero… ¿quién nos dirá

a qué universo pertenecen? ¿Quién describirá

sus grados, vínculos, diferencias y características?

¿Qué hacen? ¿Qué lugares habitan?).

T. BURNET. Arch. Phil., II.

 

Caso #1

Testigo: Lorenzo Abad. Empresario

Lugar: Curva de la Pólvora, Deba-Itziar (Guipúzcoa)

Fecha: 1981

Tipo: Mujer joven. Interior

«Ocurrió una noche. Mi mujer y yo íbamos hacia Deba, cuando, pasando por las curvas que hay en la carretera, una chica nos hizo autoestop. Entonces, paramos para recogerla, y al cabo de un par de curvas nos advirtió que tuviéramos cuidado con la carretera, que se encontraba en malas condiciones, puesto que ella había tenido un accidente en aquel sitio. Entonces miramos hacia atrás, para ver el tráfico… y no… nos dimos cuenta de que ya no estaba allí. Nos quedamos muy sorprendidos, porque no habíamos parado el coche ni la puerta se había abierto. Ella no había podido bajar. No sabíamos qué había ocurrido. ¿Una alucinación? No lo sé… La habíamos visto los dos…».

Rogamos al lector que nos permita —por una vez— confesar nuestras impresiones al respecto y, en cierta medida, explicar el entramado de redes en que se desenvuelve Milenio 3.

Somos absolutamente sinceros; y confesamos que asociábamos este tema a la imaginación popular y, concretamente, a las leyendas urbanas. Todo el mundo conoce el fundamento de la historia mil veces repetida: un conductor viaja en su vehículo en plena noche; de pronto, una figura fantasmal aparece en el arcén de la carretera; el viajero se detiene y observa que es una joven; ésta se sube al automóvil y, antes de girar en una curva, advierte al conductor: «Ten cuidado: ahí me maté yo». Acto seguido, la figura desaparece. Es el modelo o el paradigma de una leyenda urbana conocida como «La chica de la curva».

¿Quién no lo ha escuchado alguna vez? ¿Y quién puede dudar de que se trata de un simple mito moderno?

Los oyentes del programa probablemente lamentaron nuestro inicial escepticismo. Sus justificadas quejas podrían expresarse en general así: «Si esas historias son leyendas, ¿por qué no dais voz a las personas que hayan tenido esa experiencia? Si son leyendas, que hablen las leyendas».