Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 180 de 198

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Milenio 3

Buzos o alienígenas

Los episodios de Conil y Voronezh modificaron por completo la idea que se tenía de los avistamientos ovni. Se rompe con el prototipo del ser extraterrestre: hasta entonces, los supuestos alienígenas eran muy distintos a los que describieron los habitantes de Voronezh y los testigos gaditanos.

La explicación más consistente o aparentemente lógica para dar una respuesta lógica a los hechos de Conil sugiere que, en esas fechas, se estaban realizando unas operaciones de cableado submarino. Al parecer, aquella noche se estaban llevando a cabo trabajos cercanos a la playa. Los submarinistas se acercaron en una zodiac a la costa y se metieron en una caseta de la empresa allí situada al efecto. En la caseta esperaban dos técnicos holandeses que, poco después, la abandonaron y regresaron al pueblo.

Ángel Carretero, autor de Humanoides en Conil, tras quince años de investigación, ofrece su versión: «Yo estaba aquella noche allí, en Conil. Yo era el responsable, junto con un compañero, de los trabajos que estaba realizando el buque. Y si soy totalmente sincero, he de decir que nosotros no observamos nada esa noche, absolutamente nada. Nos enteramos de la noticia cuatro o cinco días después, el 4 de octubre, debido a que el Diario de Cádiz le dedica la primera pagina y prácticamente, en su interior, dos hojas completas».

Ángel Carretero, por cuestiones profesionales, estaba haciendo el seguimiento de las labores del buque CS Monarch, que trabajaba en dichas operaciones de cableado. En su opinión, todo fue un carrusel de confusiones. También realizó un análisis comparativo fotográfico del que se deducía que los jóvenes habían visto las luces del barco; también afirmaba que uno de los testigos habría sido el inductor de toda una secuencia de hechos que, en realidad, tenían una explicación racional: «El barco se acercó esa tarde mucho a la playa porque el capitán solicitó la presencia de dos buzos a bordo, para arreglar un problema que tenían… un cable se había enredado en una de sus hélices y necesitaban quitarlo. Entonces, los buzos acudieron al buque y, cuando terminaron su trabajo, desembarcaron con una lancha en la playa. No iban vestidos de buzos, iban vestidos normalmente. Y cuando llegaron a la playa, trasladaron el material a una caseta metálica que había aproximadamente a unos cien metros. Por otro lado, había en la playa una pareja… bueno, la pareja de alemanes que se “transformó”. Bueno, pues no: eran peritos holandeses que controlaban que los trabajos se efectuaran acorde con el proyecto. En ese momento, estos peritos se encontraban en la caseta metálica».

Según Carretero, las luces que ven los testigos son las luces del barco y el resto, una lamentable y triste confusión. A esta opinión pueden añadirse otras teorías similares o líneas de investigación que hablan de sugestión, nerviosismo… y contagio del miedo.