Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 65 de 198

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Milenio 3

Los extraterrestres y los nazis

Los investigadores que seguían la pista de esos misteriosos personajes que enviaban cartas repletas de códigos y de apuntes científicos acceden entonces a la historia de la marquesa y su hija, acontecida veinte años antes, y se quedan perplejos. Así que el caso parecía evidente: los extraterrestres estuvieron en Albacete, en la década de 1950, alojados en la casa de la marquesa. Por descuido o por error, la hija se infectó con un virus peligrosísimo y murió. Para que nada se descubriera, los extraterrestres mutilaron ciertas partes de su cuerpo y huyeron.

 

Los extraterrestres y los nazis

Reconozcámoslo: el lector tiene derecho a sonreír. La historia es tan absurda y tan peregrina que merece explicaciones más serias. Sin embargo, el contexto cultural de aquella España ignorante y supersticiosa era propicio para que se dieran las hipótesis más ridículas. Por ejemplo, parece que mucha gente reparó en unos misteriosos médicos que deambulaban por Albacete. La escena que se comentaba en los cafés es propia de las películas de terror de serie B: por las noches, a altas horas, dos personajes de pelo albino, con batas blancas, sacaban cadáveres del cementerio de Albacete. Se hablaba de ello y fue una auténtica obsesión para la prensa.

Pero esos dos personajes no eran ummitas ni extraterrestres. En realidad eran dos espías del Schutzstaeffel —las SS, tal y como se conocen en España— huidos tras la caída de la Alemania nazi en 1945. En este punto, la política se une de nuevo a las historias más truculentas de aquella sórdida España: tras la derrota de los nazis, el Gobierno de Franco acogió a numerosos altos cargos de la Administración de Adolf Hitler, muchos de ellos acusados del genocidio y del holocausto judío. España fue en ocasiones lugar de paso hacia Argentina, Uruguay, Brasil o Chile, pero en otros casos permanecieron en el país, ocultos y protegidos.

Esos dos personajes altos y rubios que llamaban tanto la atención en Albacete eran dos miembros de las SS nazis. Pero ¿tenían relación con la marquesa Ruiz de Lihory? Por supuesto. Estaban alojados en una casa de la marquesa de Villasante en las afueras de Albacete. Eran dos hombres extraños en La Mancha y en invierno llevaban trajes de chaqueta de color blanco.

Es decir, quien estuviera detrás de la trama de los supuestos extraterrestres de Ummo, quienquiera que fuera el que enviaba cartas para engañar a la gente, a policías, a párrocos, a políticos o a artistas, leyó la extraña historia de la marquesa en Albacete y confeccionó un batiburrillo en el que todo cuadraba… demasiado bien. Los farsantes de Ummo se basaron en la historia de la marquesa satanista u ocultista, supieron de ella, hablaron con la gente y se inventaron la peregrina farsa de los extraterrestres. Pero ¿para confundir a quién y con qué objetivo?

Para estas preguntas todavía no hay una respuesta clara.

Sin embargo, se sabe que algunos miembros de la Administración hitleriana continuaron trabajando e investigando para poder recuperar el poder en Alemania y que, en realidad, jamás desertaron de sus intenciones criminales. Algunos de aquellos nazis eran médicos y científicos que, probablemente, continuaron sus trabajos en otros países. Si los alemanes acogidos por la marquesa Ruiz de Lihory pertenecían a esta clase de individuos, ¿qué hacían allí? ¿Qué ocurría en el sótano de aquella casa? ¿Por qué buscaban cadáveres en el cementerio? ¿Podría ser cierto que manejaran algún tipo de virus o algún tipo de arma biológica? ¿Se contagió la hija de la marquesa? ¿Por qué cortaron los miembros de esa mujer? ¿Estaban realmente infectados y podrían delatar aquellas experiencias clandestinas? ¿O se trataba de una práctica supersticiosa de la marquesa, que creía realmente en la brujería y creía que la mano de su hija podía acercarle su espíritu?

Andrés Gómez Honrubia, que fue criado en aquella casa de la calle Mayor en el año 1954, cuando se estaban investigando las mutilaciones de Margot, decía lo siguiente: «Allí estaba el subterráneo, conocido con el nombre de El Cuarto del Moro, un lugar horrible, al que se descendía por una trampa de hierro que sólo podía levantarse por dos personas. En él la marquesa permanecía muchas horas. No supimos nunca lo que hacía exactamente allí, pero siempre subía con una cara cadavérica».

Naturalmente, ésta era la versión popular. Las últimas investigaciones sugieren que estos alemanes huidos de las SS podrían haber llegado a manipular y controlar ciertos virus peligrosos. Recuérdese: era la época de las primeras investigaciones bacteriológicas con fines bélicos. Eran las primeras investigaciones médicas en este campo y se estudiaba la posibilidad de contagios víricos como una modalidad del armamento de guerra. Estos alemanes quizá tuvieron en sus manos… algo importante.

Pedro Nuño de la Rosa lo investigó a fondo y conoció incluso sus identidades. Éstos eran los extraterrestres de Albacete: «Eran, ni más ni menos, dos espías alemanes. Todo el mundo sabe que había en esa época un desarrollo de la energía nuclear y de la investigación bacteriológica con fines bélicos. Hitler no tuvo tiempo suficiente para desarrollar ambos campos, porque, de lo contrario, hubiera utilizado estos avances en la Segunda Guerra Mundial. Según algunos indicios, parece que estos señores que vivían en Albacete tenían un suero. Quizá aquella sustancia afectara a Margot…».

Nuño de la Rosa confirma que aquellos individuos llamaron la atención porque iban vestidos de una manera estrafalaria, llevaban trajes blancos impolutos algunas veces en pleno invierno y también tenían un Mercedes blanco.

Así fue como los espías alemanes se convirtieron con el tiempo en seres de leyenda y en supuestos extraterrestres infiltrados en la pacífica vida de la capital manchega. La historia conserva su misterio, porque los ciudadanos están dispuestos a admitir que jamás hubo ummitas en Albacete, pero la idea de que nazis huidos de Alemania estuvieran trabajando con virus peligrosos en su ciudad resulta estremecedora… Se sabe que el CESID y el Mossad (servicio secreto judío) estuvieron investigando el asunto, aunque, por supuesto, nada claro se supo al respecto.

Tras la muerte de Margot, los alemanes «alienígenas» desaparecieron. Tras ellos quedó la leyenda de aquel sótano de la calle Mayor, con sus espías, virus, cartas, nazis, mujeres mutiladas, conejos, perros y gatos despellejados, ollas con símbolos, libros de brujería y toda la imaginería de lo secreto y lo macabro.

La marquesa de Villasante y baronesa de Alcahalí, Margarita Ruiz de Lihory, murió en 1968, en la más completa miseria, y yace en un oscuro túmulo del cementerio de Albacete. Su siniestra mansión es en la actualidad la Delegación provincial del Ministerio de Industria, completamente remozada y remodelada, y apenas pueden imaginarse los truculentos episodios que pudieron suceder en sus sótanos. Hay quien dice que en el lugar siguen ocurriendo cosas extrañas… pero eso ya sería parte de otra larga historia.