Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 159 de 198

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Milenio 3

Nanos de Freser

Por desgracia, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, no todos los ciudadanos españoles tenían la personalidad, la sensatez y la cultura del gran ilustrado de nuestra Historia.

 

Nanos de Freser

¿Alguien podría creer que existiera una comunidad extraña, maldita o monstruosa en el corazón de Cataluña? Ninguna zona de nuestro país escapa a la presencia de estas etnias diferenciadas y malditas.

El caso de los nanos de Ribes de Freser es uno de los casos más sangrantes y más terribles, porque a la discriminación, la humillación y la exclusión, se unía una fisionomía particular de los miembros de ese grupo. Al parecer, una deformidad. Para muchos historiadores y cronistas, aquellos restos antropológicos eran una auténtica monstruosidad. Ocurrió hace tan sólo ochenta años: los diccionarios históricos y geográficos describían así las peculiaridades de Ribes de Freser y de un grupo muy especial de seres humanos:

«Habitan en el valle de Ribes, en la parte noroeste de Gerona, nunca exceden de 51 pulgadas de altura. Y tienen piernas cortas, malformadas, grandes vientres, ojos pequeños, narices planas y caras pálidas y malsanas. A menudo están al borde de la idiotez, y muchos están afectados de bocio. Se hallan sin educación y habitan en chozas, en el mejor de los casos. Allí no ven a ninguna criatura normal, excepto a los de su propia clase. También se dice que la unión formal es desconocida para ellos».

¿Es posible que en una comarca tan próspera como esa región de Gerona existiese una comunidad de este tipo?

Las fotografías de algunos reportajes sobre los nanos o goyuts de Ribes de Freser quitan el aliento. Sobre esos seres deformes parecen haber caído todos los condicionantes externos de malditismo y la endogamia practicada durante siglos, por el aislamiento en las montañas, habría generado una etnia o una raza completamente distinta. En este caso parecían confabularse dos circunstancias desgraciadas: las acusaciones de aquellos que observaban espantados cómo unos seres irreconocibles descendían de las montañas y el desdichado aspecto físico de los nanos de Freser.

Sebastiá d’Arbó tuvo contacto con los últimos nanos de Ribes de Freser y nos mostraba una realidad sorprendente: «Hasta bien entrado el siglo XX, en una zona del Pirineo, concretamente en la comarca del Ripollés, había unos seres deformes, unos monstruos, o nanos, que los mostraban en los circos. Pero la característica de esta gente era física, eran goyuts, tenían bocios en el cuello y eran cretinos. Se les deformaba su cuerpo, se les deformaba la cabeza. Eran enanos. Como es natural, dadas las circunstancias, se mezclaban entre ellos y había endogamia. Evidentemente, era la única forma de poder reproducirse. Esta cretinez fue creando una especie de raza de monstruos que huía de la población. A veces se acercaban a las poblaciones, los pobres, para comer algo, para pedir comida… Iban vestidos con sacos. Vivían en cuevas. A veces, los cazadores o los aldeanos les disparaban…».