Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 38 de 198

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Milenio 3

Sacrificios rituales en España

Esta terrible historia, que parece tan lejana, no lo es tanto. En España ha habido personas que, en un estado más o menos delirante, creyéndose imbuidos de poderes divinos o acatando órdenes de supuestos demonios, en grupos sectarios o solos, han practicado el sacrificio ritual.

Un breve listado de casos será suficiente para comprender que esas ceremonias sangrientas también se realizan… aquí.

Alvaro R. Bustos, ex miembro del grupo musical Trébol, fue detenido en Córdoba en enero de 1987 tras confesarse autor de la muerte de su padre, Manuel Bustos. Le clavó una estaca de madera en el corazón cuando estaba durmiendo porque, según declaró, encarnaba el mal. Estaba convencido de que su padre se iba a reencarnar y por ello, después de asesinarlo, le cortó los talones, para que no pudiera caminar.

Y en Elche, Elena S. L. asesinó en el año 2000 a su hija de 30 años durante un ritual. La acusada aseguró que «Dios me dijo que ella y yo éramos el demonio».

Una niña de 6 años, Montserrat Fajardo Cortés, fue asesinada en marzo de 2002 en la barriada de Piedras Redondas, en Almería. Según fuentes policiales, murió a manos de su madre y de su tía, que practicaban rituales de brujería y espiritismo.

Uno de los casos más claros de satanismo se produjo en Carabanchel (Madrid), en septiembre de 1997. En esas fechas se descubrió el cadáver descuartizado de un hombre. En su pecho derecho llevaba marcado el número 666 (el número de la Bestia, según el Apocalipsis) y una estrella de cinco puntas. Apareció sin cabeza, sin manos, sin piernas, metido en una caja de cartón. Los periódicos lo llamaban «el hombre sin rostro de Carabanchel». La policía investigó el caso y todas las pistas conducían a Zaragoza, siguiendo a un grupo sectario de corte satánico, pero allí se acabaron las pistas y se acabaron los indicios.

Este caso se englobó en una categoría que se llama «satanismo ácido». El satanismo ácido estaría relacionado con los grupos de narcotraficantes: una versión española de los narcosatanistas de México. En los ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes, en vez de hacer una corbata colombiana (cortar el cuello y sacar la lengua por la tráquea), los satanistas ácidos se dedican a hacer rituales aprovechando las religiones o la religiosidad o los cultos espirituales afrocubanos.

Finalmente, cabe recordar un caso dramático que afectó a un español, aunque el crimen no se produjo en España. Es el caso del joven torero español José Tomás Reina Rincón. Fue asesinado en Perú, en junio de 2002, y los forenses dijeron que el método era el propio de un ritual. El abogado Marcos García Montes, que condujo el caso, explicaba en qué condiciones había aparecido el cadáver del joven: «El cadáver venía eviscerado, sin vísceras, y no tenía ni cerebro ni cerebelo, y en el tórax y abdomen… nada. Es decir, ni cerebro, ni cerebelo, ni hígado, ni pulmones, ni riñones, ni estómago, etcétera, etcétera. Habían metido papeles, páginas amarillas en la cavidad craneal, y en el cuerpo, en la parte superior del tórax y en la mitad del abdomen… venía relleno de serrín». Aunque se han dictado algunas sentencias y hay algunos individuos en la cárcel, el caso sigue abierto y, de hecho, sin resolver.

Este recorrido por los rituales de sacrificio en México permite descubrir una corriente que, desde los albores de la civilización, llega hasta nuestros días. Hombres sacrificando hombres a sus dioses. Puede que todo se reduzca finalmente a asesinos psicópatas, a ajustes de cuentas o a rituales de sectas enloquecidas. Pero aquellos espíritus que derramaban sangre humana en los teocallis aztecas parecen seguir viviendo en México, en Perú, en España y en otros muchos lugares.