Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 22 de 198

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Milenio 3

"¡Os arrepentiréis…!" Poltergeist en la Diputación de Granada

«¡Os arrepentiréis…!»

Poltergeist en la Diputación de Granada

«¿Qué ha sido de ellos, y dónde están? ¡Polvo y cenizas…! ¡Habitantes de las tumbas…! ¡Fantasmas del

recuerdo…!».

W. IRVING: Cuentos de la Alhambra.

El 15 de abril de 2006 nos sentamos ante el micrófono rodeados por una sensación de inquietud emocionante que se sentía a flor de piel. Tras veinte años de secretos y silencio nuestro equipo podía pasar una noche en el interior del antiguo edificio de la Diputación de Granada. Con el enviado especial de Milenio 3, Juan Jesús Vallejo, vivimos una noche intensa y distinta. Logramos reunir a las personas que en su día fueron testigos de aterradoras experiencias allí dentro. Tanto como para protagonizar sin quererlo la primera investigación oficial efectuada a petición de la propia diputación ante el pánico colectivo que se había apoderado de los trabajadores de aquel inmueble. Era como romper un precinto de dos décadas en busca de nuevas pruebas de un misterio que quedó inconcluso. Quizá sea momento de conocer lo que allí ocurrió en 1986 para que con total libertad calibren si nuestra emoción era exagerada o no.

 

Los muertos sin descanso

La historia de la Diputación de Granada es un verdadero «expediente X» español. Tiene todos los elementos para ser considerada clásica entre las historias de fantasmas, de aparecidos o de fenómenos extraños.

En la actualidad este edificio se halla en pleno proceso de recuperación y rehabilitación. Quizá en estos momentos tenga una apariencia completamente distinta a la que tuvo a mediados de la década de 1980. En aquellos años era casi un bunker, una mole de hormigón cerrada a cal y canto, sin ventanas y sin vanos, más parecido a un «cofre nuclear» que a un verdadero edificio habitable.

En diciembre de 1986 varios empleados y funcionarios de la Diputación de Granada aparecieron en los medios de comunicación y anunciaron que se negaban a seguir trabajando allí. Lo cierto es que esgrimieron una extraña excusa: estaban amedrentados y atemorizados. Ellos decían que algo terrorífico ocurría allí, que los grandes archivadores —según los informes periciales, de más de ciento cincuenta kilos— se movían solos; que varias empleadas de la limpieza fueron arrastradas por el suelo, empujadas por manos invisibles; que había luces, que se escuchaban voces…

Por experiencia sabemos que este tipo de hechos son como larvas que eclosionan tras permanecer dormidas durante mucho tiempo. Por esta razón es necesario acudir a la Historia y quizá ella no aporte datos explicativos concluyentes, pero sugiere que los acontecimientos se encadenan de un modo prodigioso. Es necesario, por tanto, remontarse muchos siglos atrás…

En La guía de Granada (1892) de Manuel Gómez Moreno y en otros textos históricos ortodoxos no se habla de estos fenómenos extraños, pero permiten adentrarse en la Historia de este peculiar lugar y saber qué ocurrió allí en tiempos pretéritos. Gómez Moreno, en 1892, hablaba de ese emplazamiento y decía que se tenía constancia de que allí se levantaron durante el medievo hispánico hasta tres mezquitas funerarias, tres mezquitas en las que se rendía culto a los difuntos. En algunas crónicas antiguas se habla del templo de Zanaqat, que en 1508 fue sustituido por una iglesia cristiana, la iglesia del Corpus Christi, que luego se presentó bajo la advocación de la Magdalena. Las crónicas del siglo XX hablan de un almacén de telas cercano, junto a la iglesia, donde se dan varios suicidios: varias personas se ahorcan por temor a que algo los mate; y se hablaba de algunas imágenes religiosas que habían cambiado de lugar, cuadros que se giraban y toda una fenomenología que hoy consideramos poltergeist.

En 1891 se produce un acontecimiento oscuro en esa calle, un suceso extraño y poco documentado. Juan Enrique Gómez, periodista del diario Ideal de Granada, que siguió de cerca los acontecimientos de la Diputación de Granada y responsable en buena parte de su difusión en toda España, recuerda los datos que se tienen al respecto: «Es posible que ocurriera un accidente con un coche de caballos en aquel lugar. Al parecer, se trataba de un carruaje guiado por un prestigioso político de la época, y que se asustó al ver un entierro que se estaba celebrando en la iglesia con una pompa fúnebre muy exagerada, según las crónicas. El político sufrió alguna herida, el coche de caballos arrolló a algunas personas y, por lo visto, mató a varios niños. Este político fue luego decisivo en esta historia, porque influyó en las autoridades de la ciudad para que se cerrase la iglesia y se cambiase de emplazamiento. De ahí arranca la historia y de ahí parte la tradición popular que habla de espíritus que no llegan a donde deben».

Juan Jesús Haro Vallejo y Lorenzo Fernández Bueno, autores de Operación Al-Andalus (Corona Borealis, Arroyo de la Miel, 2001), donde se trata este y otros asuntos, recuerda que esa zona de Granada, en torno a la antigua iglesia de la Magdalena y la plaza Birrambla, parece estar marcada por lo fúnebre y lo macabro: «Muy cerca del lugar que ocupaba la Diputación de Granada estaba la antigua entrada a la plaza de la Birrambla, el Arco de las Orejas, que era el lugar donde se les cortaban las orejas a los ladrones, y se colgaban allí para atemorizar a los que entraban en la ciudad de Granada: para que no se les ocurriera robar».

Hacia 1973, una empresa multinacional de grandes almacenes que prácticamente se evaporó de España, Woolworth, compra el edificio y lo transforma en un bloque de hormigón. Es a partir de ese momento cuando empiezan a producirse macabros hallazgos: durante las obras de edificación se encontraron restos humanos que parecían corresponder a niños de corta edad.