Milenio 3
El aterrizaje de Aluche
Fernando Sesma seguramente se sintió aterrorizado. No colaboró con la policía y nada pudo saberse de aquella extraña relación. Poco después, reunió el mazo de anónimos y los destruyó. Muchos años después, Fernando Sesma declaró que uno de los peores días de su vida fue cuando paseando por la Casa de Campo encontró los anónimos que había destruido en su propio domicilio y que había arrojado al retrete…
¿Podían relacionarse los anónimos y las llamadas de los extraterrestres de Ummo? En aquellas llamadas, el supuesto alienígena se identificaba como DEI98. Fernando Sesma no sabía a qué atenerse.
Poco después, comenzaron a llegar cartas. Eran cartas mecanografiadas en las que se adjuntaba abundante información. Desde luego, aquellas misivas tan correctas y educadas —y tan científicas— no parecían guardar relación con la escasez sintáctica de los anónimos y su virulenta agresividad. Más adelante se tendría conocimiento de que cartas semejantes estaban siendo enviadas a distintos puntos de la geografía española, como Sevilla, Barcelona, Alicante o Albacete. Y todas llevaban un extraño símbolo que desde entonces identifica a los ummitas. Era una especie de H, con los laterales curvados hacia fuera.
«Somos los ummitas, gravitamos en un planeta que está a 14,6 años luz del suyo».
Y después comunicaban ciertos avances científicos referidos a genética, biología, matemáticas; todo en un lenguaje aparentemente denso. Los miembros de La Ballena Alegre estaban emocionados. Las cartas, a su entender, certificaban la veracidad de las historias de Fernando Sesma: efectivamente, los extraterrestres… ¡ya estaban aquí!
El aterrizaje de Aluche
Y la confirmación de que España había sido el lugar elegido por otras civilizaciones para asentarse y quizá revolucionar el destino de la Humanidad se tuvo el atardecer del día 6 de febrero de 1966.
Ese día las emisoras ofrecen una noticia elaborada a partir de un teletipo emitido en Madrid de la agencia CIFRA: «Noticia urgente. Serían, más o menos, las ocho de la tarde de ayer domingo, cuando en el barrio de Aluche, muy cerca de la Casa de Campo, un objeto sin identificar, pero que por las descripciones de los testigos responde a las características de los traídos y llevados platillos volantes, tomó tierra en terrenos de la finca El Regajal, y segundos más tarde emprendió de nuevo el vuelo para perderse en el cielo. Como vestigio de la presencia del objeto, queda una superficie del suelo, no muy extensa, casi carbonizada, y la afirmación categórica de algunos testigos presenciales del hecho. Uno de los testigos no ha querido facilitar su nombre, para evitar su publicidad. El otro, que observó desde la ventana de su casa la llegada y partida del extraño objeto, es Vicente Ortuño. Las descripciones coinciden al afirmar que un disco anaranjado descendió, se posó en tierra y, seguidamente, emprendió vuelo a gran velocidad».