Milenio 3
Terror en Belchite
Es necesario advertir que las psicofonías que registró Amorós son completamente distintas a las grabaciones de Bogdanich. En principio, porque el equipo de Amorós planteaba preguntas y, al parecer, algo contestaba… «Las psicofonías que grabó Bogdanich nos trasladaban a un momento, a una situación, como un fusilamiento, unos disparos, un avión», admite Amorós. «Pero cuando se expone una inteligencia que se dirige al investigador o que responde a las preguntas que se le hacen, la verdad es que entonces te echas las manos a la cabeza: lo que quiera que sea lo que esté respondiendo sabe dónde estoy, sabe cómo me llamo y sabe qué estoy haciendo».
Bogdanich subrayaba que este método obligaba a entender esas nuevas psicofonías desde una perspectiva más relacionada con lo espiritual. «Las nuestras eran los sonidos de la época».
Una de las psicofonías registradas por Amorós decía: «Vive en pecado este hombre…».
Parece la voz de una anciana, pero las voces psicofónicas son muy difíciles de caracterizar. Sin embargo, según los expertos, aquí se daban algunos aspectos sonoros relevantes que podría hacer pensar en una persona anciana.
«No hay más que una vida…».
Algunos entienden aquí «No hay más que claridad…» y otros ofrecen distintas opciones. «Esta psicofonía también nos puso los pelos de punta», recordaba Pedro Amorós, «porque estábamos haciendo preguntas en torno a la vida y la muerte, en torno a la existencia del alma, sobre si perduraba algo. Y nos respondieron eso. Yo, realmente, me quedé perplejo, en primer lugar por la interacción pregunta-respuesta y, en segundo término, por el contenido de la propia psicofonía».
Una de las psicofonías más impactantes registradas en Belchite dice: «Rendíos».
Esta ha sido motivo de debate, porque en ocasiones se ha dejado caer que parece la voz de Francisco Franco. Desde luego, no se puede asegurar nada al respecto, aunque el tono lánguido de la voz parece sugerirlo.
Los registros sonoros en Belchite, como se ha advertido, son numerosos. David Marín Gadea, utilizando sistemas digitales, grabó en 2002 una psicofonía que decía lo que muchos han sentido en mitad de la noche y las ruinas: «Vámonos de aquí».
Terror en Belchite
Carlos Bogdanich recordaba que aquella noche de octubre le aconteció algo sobre lo que sólo ha meditado años después: «Terminada la grabación, hacia las cuatro y media de la madrugada, el técnico de sonido, Ricardo Martínez, y yo comenzamos a recoger todo el equipo. Aún no sabemos por qué, pero en plena oscuridad, con mucho frío y con niebla, nos empezamos a dirigir los dos como autómatas a la torre del reloj. Llegamos arriba sin saber por qué y volvimos a bajar. La torre del reloj está en situación de ruina total. Y nos metimos como gatos entre las ruinas, los peldaños destrozados, las maderas rotas, y cuando bajamos y cogimos el coche, nos preguntamos por qué habíamos subido. Había sido una locura. Incluso de día se comprende que es una locura subir allí. Quizá fue la carga emocional tras haber pasado toda la noche en aquel lugar. Algo nos llamó para que subiéramos allí. Nos jugamos la vida sin saber por qué».
En torno a la iglesia, donde se han obtenido la mayor parte de las psicofonías, y las mejores en alguna medida, parece concentrarse la energía que propicia esta serie de acontecimientos sobrecogedores. Carlos Gutiérrez Tutor recordaba para Milenio 3 un episodio horroroso que protagonizaron un grupo de aficionados al esoterismo. En efecto, desde que Carlos Bogdanich hizo públicas sus grabaciones, muchas personas acudieron por curiosidad a la localidad de Belchite. «Hubo un grupo de personas que fueron allí y acamparon en un lugar muy especial, aunque ellos no lo sabían. Junto a la iglesia de San Martín. Estaban acampados, dentro de la tienda, y todos vieron cómo una especie de dedo o rama o algo que no supieron identificar desgarraba la tienda de campaña de arriba abajo. De inmediato, varios salieron con linternas… pero no vieron ni escucharon nada».