Milenio 3
Ecm
«Vi un túnel muy largo, y una luz prodigiosa al fondo.
Daba la sensación de que mi vida pasaba
fotograma a fotograma… y al final distinguí a alguien
que me decía que no era mi hora. Entonces regresé
a la mesa de operaciones».
RAYMOND MOODY, Vida después de la vida.
ECM: experiencias cercanas a la muerte. Hace treinta años este término sería un completo absurdo. En la actualidad, prácticamente todo el mundo sabe de qué se habla cuando se invoca ese término. La popularidad de toda la iconografía de esas ECM se debe a un libro de Raymond Moody: Vida después de la vida (Life After Life). Fue un libro que revolucionó el concepto que teníamos de la muerte. Y su formidable éxito tenía una razón de ser: tenemos derecho a intentar saber qué será de nuestra existencia cuando el cuerpo ya no albergue nuestro espíritu o nuestra alma o lo que quiera que sea, si lo hay. Los antiguos decían que la muerte iguala al rey y al mendigo, y en las Danzas de la Muerte medievales, los poetas moralistas recordaban a las gentes que sólo hay una cosa cierta en el mundo de los vivos: que tarde o temprano pasaremos a engrosar el mundo de los muertos. Emperadores, monarcas, nobles, hacendados, artesanos, campesinos y mendigos: ella está ahí, pero quizá no sea más que el preludio de otra historia…
Raymond Moody
Uno de los responsables de la edición española de Vida después de la vida (Edaf) fue Sebastián Vázquez. En España y en el mundo entero fue todo un bestseller, y aún sigue siendo uno de los libros más vendidos. Sebastián Vázquez nos decía que fue un libro que inició un género, y que incluso en las librerías se colocaban carteles donde se anunciaba: «Libros de más allá de la vida» o «Libros de más allá de la muerte». «De verdad se puede decir que existe un antes y un después de la aparición de Vida después de la vida», recordaba Sebastián Vázquez. «Hoy cualquier persona oye hablar de aquellos planteamientos, de la luz, el túnel, la posibilidad de ese encuentro con otras personas fallecidas, etcétera, y no le resulta extraño. Todo el mundo ha oído hablar de ello. Pero en 1977 fue una revolución. Además, el trabajo y la investigación hospitalaria que inició Moody continuó después con otros investigadores. Aquel libro cambió el modo de concebir la muerte y el modo de concebir tantas cosas. En cuanto a la experiencia, bien sea real, bien sea fruto de la imaginación o de los fármacos, como otros opinan, lo que es cierto es que esas personas pierden el miedo a la muerte completamente».
En efecto: el libro tuvo la virtud de divulgar un hecho que, en realidad, debía de estar ocurriendo desde hacía cientos y miles de años, puesto que las experiencias eran increíblemente recurrentes, aunque con variantes, y, desde luego, no es posible imaginar que fuera cosa del azar. El libro de Raymond Moody revolucionó el modo de entender el tránsito hacia la muerte.
¿Quién era Raymond Moody?
Raymond Moody (Georgia, 1944) se doctoró en Filosofía por la Universidad de Virginia en 1965 y se licenció en Medicina y Psiquiatría en el Medical Collage de Georgia en 1976. Tiene una cátedra de Estudios de la Conciencia en la Universidad de Nevada, en Las Vegas.
En 1975 alcanza una gran popularidad, a nivel mundial, por su libro Vida después de la vida. En su obra se recogen numerosísimos testimonios de personas que habían vivido este trance. Según sus declaraciones, decidió escribir ese libro tras conocer el caso de un soldado americano, en diciembre de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial: este joven, que tenía 20 años entonces, moría de una pulmonía. Nueve minutos más tarde, incomprensiblemente, volvió a la vida y contó su asombrosa experiencia cercana a la muerte.
Moody vendió más de diez millones de ejemplares de su obra.
En 1982, una encuesta de Gallup reveló que cerca de ocho millones de adultos norteamericanos aseguraban haber tenido una ECM. En 1988, Moody publicó otro título con la misma temática: Más allá de la luz, y después, Regresiones.
A raíz de estas publicaciones, otros médicos y científicos comenzaron sus investigaciones en este campo, como el doctor Kenneth Ring, de la Universidad de Connecticut, quien pudo reunir una gran cantidad de información sobre estas experiencias y creó en 1977 la Asociación Internacional de Experiencias Cercanas a la Muerte (IANDS, International Association for Near-Death Studies). Pero también hubo críticos y escépticos, que aportaron su opinión y sus investigaciones, y ofrecieron distintas explicaciones psicológicas y neurológicas.
En un informe que realizó Moody en 1982, aseguraba que había registrado más de tres millones de casos de personas que habían vivido esta experiencia en Estados Unidos. Moody acuñó varios términos relacionados con esas experiencias ECM, como el de «inefabilidad», que es la imposibilidad de explicar con palabras conocidas lo visto y sentido durante ese trance, y que curiosamente los filólogos suelen utilizar para las descripciones de las experiencias místicas del Siglo de Oro.
En España se han realizado algunas experiencias y estudios relacionados con las ECM. Por ejemplo, la Universidad Complutense de Madrid desarrolló un experimento en el que durante tres años controlaron la actuación de los miembros de una ambulancia. El campo era el grupo de pacientes que estuvieran a en trance de muerte: en días específicos, los enfermeros tratarían de animar a los pacientes con sus palabras, aunque se encontraran inconscientes, y otros días no dirían absolutamente nada. El resultado fue que los pacientes del grupo al que hablaban tenía un porcentaje mucho mayor de recuperaciones que los del otro grupo.
En la introducción de la edición española de Vida después de la vida se destacaba el valor revolucionario de la investigación de Raymond Moody: «Pocos son los libros que modifican conceptos y creencias arraigados poderosamente en la conciencia colectiva de una sociedad y, a su vez, abren un debate intenso y enriquecedor. Vida después de la vida es uno de ellos. Cuando en el decenio de 1970 un joven médico norteamericano sacó a la luz el resultado de sus investigaciones en torno a personas declaradas clínicamente muertas y que después habían sido reanimadas, pocos sospecharon la repercusión que estos testimonios iban a tener en la sociedad. Desde entonces, no es posible concebir ningún estudio, debate o planteamiento referido a experiencias próximas a la muerte que no tenga en consideración el trabajo del doctor Moody contenido en esta obra. No nos corresponde especular sobre dichas experiencias, hoy son ya del dominio público y han sido narradas por miles de personas que aseguran verse fuera de sus cuerpos, mientras contemplan la escena flotando por encima de personas y objetos sin poder tocarlos. Tampoco son ya extraños ni el túnel, que afirman recorrer, en cuyo final luminoso encuentran, habitualmente, a amigos y parientes ya fallecidos que les dan la bienvenida cariñosamente. Ni mucho menos, el estado de paz y alegría que los envuelve y elimina el miedo a la muerte para el resto de sus vidas. Nada de esto nos es ajeno. Hoy son cientos los libros y artículos publicados sobre el tema desde aquella fecha. Y son numerosas las personas que han continuado esta misma línea de investigación y han recopilado miles de nuevos testimonios. Y es rara la persona que no conozca o no haya oído hablar de alguien que haya vivido esta experiencia».