Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 110 de 198

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Milenio 3

Radiación

Se le abrieron las carnes de las piernas, emergieron las rótulas, los cartílagos fueron desprendiéndose… La agonía debió de ser dolorosísima. En los partes médicos se dice que murió por un ataque cardíaco y por quemaduras de primer y segundo grado.

«El testimonio de estas gentes no fue único», explica Villarrubia, «porque se formó una especie de peregrinación cuando se supo todo esto. El pueblo entero vio morir a este hombre. Mucha gente lo vio morir. Ese enfermero dice que la carne se le desprendía en jirones del cuerpo y que los huesos y tendones aparecían a la vista…».

Los lamentos y quejidos fueron dando paso a una especie de entumecimiento general. Ya no sentía dolor. «Aparentemente, las terminaciones nerviosas ya estaban totalmente destruidas y este hombre no podía sentir absolutamente nada».

La versión del viejo Virgilio y del sobrino de Joao Prestes no es tan truculenta. (El sobrino de Prestes tenía en aquel entonces sólo 9 años y su familia impidió que pudiera ver a su tío en tan horroroso trance). Estas dos personas aseguraron que la carne no se había desprendido del cuerpo, pero que las quemaduras eran intensísimas y gravísimas. Sin embargo, insisten en que el campesino no estaba quemado en aquellos lugares cubiertos por las bermudas ni en aquellas zonas del cuerpo cubiertas de pelo, como el cuero cabelludo.

Prestes murió poco después. «Fue una lenta agonía de casi nueve horas», comenta Villarrubia. «Intentaron llevarlo al hospital de Santana do Parnaiba, la única población cercana que tenía hospital en aquel momento. Y fallece allí. Parece que la policía científica de aquella época intentó estudiar la muerte de este hombre y se abrió una investigación, pero no hemos descubierto esos documentos. Éstos, sin embargo, existieron: sí se hizo algo, porque el hermano de Joao Prestes era subcomisario de policía en aquella época y buscó todos los medios científicos en Sao Paulo para descubrir algo. Pero esos documentos no aparecieron. Por eso no sabemos qué ocurrió en realidad con Joao Prestes. La última noticia es que un grupo de franceses estuvo allí en la década de 1970 y exhumaron el cadáver. Pero no se sabe más».

Esta es, en breve, la terrorífica aventura de Joao Prestes, «el primer mártir del misterio». Desde el punto de vista objetivo, poco más puede decirse. El resto no dejan de ser especulaciones e hipótesis que pretenden arrojar alguna luz a este episodio lleno de sombras. Este caso se ha presentado como ejemplo de la actuación de ciertas energías negativas o demoníacas, y otros hablan de fenómenos físicos inexplicables, pero nada se sabe a ciencia cierta. Lo más cercano a esas quemaduras son los síntomas propios de la exposición a la energía nuclear o atómica.

 

Radiación

El doctor Miquel Bibiloni Brotad fue el máximo responsable del Centro de Estudios de Energía Nuclear y actualmente es jefe de Servicio de la Consellería de Innovación Tecnológica de esta institución. Milenio 3 solicitó su colaboración en esta investigación, dado que sólo contábamos con una referencia conocida a la que se pudieran asimilar las quemaduras de Joao Prestes: la radiación nuclear. Sus palabras fueron muy reveladoras y sorprendentes, porque hablaba de catálogos de casos en los que algunas personas habían sufrido la irradiación de determinadas fuentes energéticas desconocidas. Curiosamente, estos hechos se producían en lugares apartados, donde no hay posibilidad de confusión, ya que ni siquiera cuentan con servicios de luz eléctrica.

Bibiloni Brotad nos hablaba, sin medias tintas, de casos ovni: «Yo me baso en un catálogo que han compilado en la NASA. Es un catálogo muy interesante y versa sobre los efectos fisiológicos o presuntos efectos fisiológicos del fenómeno ovni sobre los seres humanos. Hay una colección de casos impresionantes, pero con frecuencia no están bien documentados. Porque hayan ocurrido en regiones remotas del planeta o porque los científicos, y en especial los médicos, no hayan prestado demasiada atención, el caso es que no están muy documentados. Lo que sí se puede decir es que un pequeño porcentaje de las personas que han estado en contacto o en una relación de proximidad con el fenómeno ovni, en algunos casos, presentan una sintomatología cercana a la que se produce con la exposición radiactiva. Esto es verdad. Pero es un número muy pequeño».

Cuando le comunicamos al doctor Brotad el tipo de quemaduras de Joao Prestes, admitió que podrían corresponderse con algunos grados de radiación. «En el caso de las radiaciones ionizantes, a partir de ciertas dosis, naturalmente, pueden causar la muerte. Los efectos de las radiaciones se pueden medir estadísticamente y la gravedad de la radiación depende de los niveles de exposición».

Joao Prestes murió de un modo horrible, quizá por una extrema radiación, quizá por efectos físicos o meteorológicos desconocidos, quizá por un rayo de luz, quizá por el ancestral Boi tata, quizá por fenómenos maléficos y demoníacos…

No faltará quien diga que estos argumentos son leyendas, pero… ¿las leyendas matan?