Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 82 de 198

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Milenio 3

Los últimos garrotes

Dicen que la agonía de Jarabo duró casi dos horas…

Milenio 3 siguió la pista de ese garrote vil en que acabó sus días Jarabo. Y aún existe. Lo custodia el prestigiosísimo doctor forense Reverte Coma, en su particular museo del horror, en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. «Sí, lo tengo allí, en el museo, el último modelo que había en la cárcel de Carabanchel. Es el que ejecutó al famoso Jarabo. Tiene una cosa realmente estremecedora porque el verdugo no había preparado convenientemente el garrote, con grasa, para que corriese bien… total, que le hizo padecer más de una hora y media. Lo tuvo allí, medio asfixiado, porque no podía acabar de matarlo, y tuvo que apretar de alguna manera hasta que lo estranguló. Por eso, Jarabo pagó con creces todo el mal que había hecho en ese sentido».

Y ése fue el fin de la última víctima en España agarrotada por la justicia ordinaria.

 

Los últimos garrotes

El 11 de noviembre de 2002, la Fundación Camilo José Cela tuvo que retirar el garrote vil que se mostraba en una exposición presentada en Iría Flavia, en A Coruña, y que estaba dedicada a La familia de Pascual Duarte. Se aseguraba que aquel artefacto era el mismo que había servido para ajusticiar al anarquista catalán Salvador Puig Antich, ajusticiado a garrote en 1974. En la exposición sobre la novela inmortal de Camilo José Cela se consideraba que el artilugio era pertinente, porque el personaje de ficción había sido ajusticiado de ese modo.

Las primeras críticas por la exhibición de este artefacto fueron suscitadas por la familia de Salvador Puig Antich y por Joan Saura, diputado de Iniciativa per Catalunya-Verts, que solicitó a través del Congreso de los Diputados la retirada del macabro artefacto por respeto a los familiares.

Según Tomás Cabana, gerente de la institución cultural, no se tenía constancia de que el garrote que se exponía fuera el que mató a Salvador Puig Antich, pero en absoluto, decía él, «queremos ofender la memoria de nadie. La familia de Pascual Duarte es una reflexión contra la pena de muerte».

El garrote que se mostraba en la exposición fue cedido al escritor para este fin en febrero de 1995, como el último de estos artefactos que funcionó en España. Este y otros garrotes fueron hallados en ciertas dependencias de la sede del Tribunal Supremo.