Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 153 de 198

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Milenio 3

Nuevas sociedades y nuevos peligros

Al menos, Julio Verne consiguió hacer realidad el deseo de su epitafio: «Hacia la inmortalidad y la eterna juventud». El autor de La vuelta al mundo en 80 días efectivamente es hoy un autor inmortal y, por otro lado, son los jóvenes quienes aprecian singularmente sus obras. En ellas, el curioso lector podrá encontrar algunas referencias a esa Sociedad de la Niebla. El ejemplo más evidente se encuentra en el nombre del protagonista de la novela citada, Phileas Fogg. Fog es «niebla», en inglés.

Estos métodos referenciales parecían ser importantes en la Sociedad de la Niebla. En su seno sólo se aceptaba a los principales artistas, a los más importantes en la literatura y la pintura, porque entendían que podían ejercer alguna influencia en los ciudadanos a través de mensajes subliminales que les obligaran a actuar en determinado sentido. Los ciudadanos, en teoría, observarían un cuadro o leerían un libro y, sin pretenderlo ni desearlo conscientemente, actuarían de acuerdo con los intereses o las preferencias de esa sociedad. Arte subliminal… hoy es una práctica bien conocida. Y prohibida.

Éste era el sistema escogido por esa Sociedad de la Niebla para influir en la sociedad.

 

Nuevas sociedades y nuevos peligros

En Milenio 3, como saben todos los oyentes, se ha analizado profundamente el caso del Priorato de Sión, con cuya particular historia comenzaba este capítulo. Mi opinión personal es que se trata de un clamoroso fraude: así de claro. La historia fue urdida por gente siniestra y extraña que, a partir de la década de 1950, quiso que prosperara para exigir una serie de reivindicaciones muy próximas a la ultraderecha y la restauración de la monarquía francesa, aunque con variantes poco loables. Inventaron las genealogías o, más precisamente, las líneas sucesorias de los grandes maestrazgos y, por supuesto, no se quedaron cortos a la hora de utilizar nombres: Nicolás Flamel, Leonardo da Vinci, Newton, Botticelli, Debussy o Cocteau fueron algunos elegidos. Para dar verosimilitud a esta gran farsa, se utilizó el nombre del antiguo Priorato de Sión, relacionado con los templarios del medievo. No podemos saber si desde hace siglos hay sociedades secretas o hermandades que vigilan la hipotética descendencia de Jesús de Nazaret y su presumible esposa, María Magdalena. Pero lo que parece cierto es que este Priorato de Sión no es la organización encargada de ello. Hasta la década de 1950 los nombres de los grandes maestres son estelares, importantísimos, decisivos en la Historia de la Humanidad. A partir de ahí son gentes insignificantes, como el famoso Pierre Plantard, a quien nadie conocía —sino la policía, por determinadas estafas— y a quien el mundo ha dado una oportunidad inmerecida.

Tampoco podemos saber —es evidente— si existen sociedades secretas en la actualidad que están moviendo los hilos de la Historia y del mundo. Pero ¿podemos sospechar que existen?

Los últimos candidatos a la presidencia de Estados Unidos fueron John Kerry y George W. Bush. Al parecer es público y notorio que gozan de gran predicamento en los círculos masónicos. Javier Sierra nos contaba que tanto Kerry como Bush, y como el padre de Bush, también presidente de Estados Unidos, pertenecieron a una sociedad secreta universitaria, paramasónica y muy influyente en los grandes magnates e intelectuales americanos. «No deja de ser curioso que ambos pertenecieran a esa sociedad, y que el padre de uno de ellos, así mismo, también hubiera pertenecido a esa hermandad». Así que los hombres más poderosos del mundo parecen proceder de una sociedad secreta. Curiosamente, el padre del actual presidente de Estados Unidos, antes de ocupar la Casa Blanca, fue director de la CIA. ¿Qué sociedad o hermandad puede tener tanto poder y tanta influencia?

Se llama Skulls & Bones. Tibias y calaveras.