Milenio 3

Iker Jimenez · Capítulo 52 de 198

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Milenio 3

Los sacaojos

Tras la publicación de aquel reportaje en la revista Estampa, los médicos de Madrid prohibieron aquellas prácticas que, en el fondo, eran los coletazos de aquella España negra que aún creía en lo mágico y en el poder vivificador y purificador del líquido rojizo.

 

Los sacaojos

Dicen que hoy ya no hay sacamantecas. Aunque quizá podría entenderse que las formas cambian y el sustrato original se mantiene vivo. Parece que la simple maldad, la bestialidad o el móvil económico siguen siendo motivaciones esenciales.

Jesús Callejo ha tratado el tema de los modernos sacamantecas: «Es un folclore en formación y sufre modificaciones con el discurrir del tiempo. De hecho, ahora mismo, también se podría hablar de sacamantecas, de hombres del saco, de hombres del unto, como se les ha ido llamando dependiendo de las zonas y las épocas. Ahora, en determinadas zonas latinoamericanas se les llama “los sacaojos”; y en otros lugares son simplemente los traficantes de órganos. En el fondo, es el mismo mito pavoroso, con nombres semejantes y en las mismas circunstancias. Y consiste en aprovecharse de los niños, muchas veces niños indigentes, para extraerles algunos órganos: antes era la grasa, ahora pueden ser los ojos, o el hígado o el bazo. Pero, en esencia, estamos hablando de asesinos que perpetran sus crímenes siempre con un interés económico».

La memoria negra está ahí, presente hoy como ayer, y la única forma de defendernos del temor y el miedo es conocer los fundamentos en que se basa esta historia. Y es que los sabios antiguos teman toda la razón: conocer a los demonios es la única forma de vencerlos.