Milenio 3
Miedo en la playa de Conil
«Oh, grandes padres que después de haber
sembrado sobre un planeta árido
e inculto, nos habéis abandonado.
[…] Y cada día y cada noche escrutamos atentos
a las nubes esperando veros volver sobre los carros
de fuego, a recoger lo que habéis dejado».
Canción quechua ancestral.
«Mi nombre es Pedro González. El viernes 29 de septiembre de 1989 estábamos allí sentados, en la playa de Conil, en Cádiz. Y a las ocho y veinticuatro minutos vimos pasar una especie de luz… que no tenía forma. Seguimos observándola y, en un momento dado, miramos para la orilla… y vimos a dos seres de unos dos metros de altura, vestidos de blanco, con la piel blanca, calvos, sin pelo en absoluto. Daba la impresión de que tenían forma humana. Digo “humana” porque llevaban una especie de túnica… No puedo decir si tenían brazos o piernas… Supongo que tendrían brazos, porque tenían una especie de manos…
»Entonces, estos seres, al parecer, se percatan de que estamos allí, e intentan acercarse a nosotros… con movimientos muy lentos y muy torpes, pero hacia nosotros. Los vemos venir hacia nosotros y, a unos veinte metros, efectivamente, vemos que eran dos seres de casi dos metros, bueno… de más de dos metros, de unos dos metros diez o dos metros quince. La piel era blanca… blanca respecto a la tela, que era blanca también. No tenían pelo. Y no se les podía distinguir las facciones de la cara.
»Estaban de pie, mirando hacia la costa, hacia la luz que estaba dando destellos, hacia el horizonte. Entonces, se sientan, y empiezan a intercambiarse una especie de cera blanca. No… no era brillante, no era como una bombilla que despide destellos, ni nada de eso. Era muy blanca y brillaba tenuemente. Entonces, aquellos dos seres empiezan a cambiársela de mano a mano, cinco o seis veces… Pedro… Pedro Sánchez cogió los prismáticos y vio un tercer ser, una tercera figura. Esta tercera figura tenía más envergadura, unos tres metros, una cabeza bastante más grande, blanca. Estaba allí. Estaba de pie. Entonces, Pedro echó a correr. Se asustó y salió corriendo. Es una persona… muy nerviosa Lo intenté frenar y le pregunté qué había visto Me dijo lo que había visto: un ser de tres metros, con la cabeza bastante grande y vestido de negro.
»Entonces, estos seres hacen una especie de montículo, como queriendo ocultarse o… bueno, por lógica piensas eso, que están intentando ocultarse para que no veamos lo que está haciendo…
»Cuando estos seres se levantan, pues ya no sé… Ya no eran dos seres con la cabeza blanca y vestidos de blanco, sino dos personas normales y corrientes. El hombre era rubio, también bastante alto, con una camisa y un pantalón al parecer vaquero. La mujer era… tenía el pelo moreno, largo, y una camisa y una falda.