Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 234 de 478

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Un buen partido

11.17

El viento soplaba por las callejas del Viejo Brahmpur y sacudía con violencia las higueras de las pagodas que había en la rampa. Los peregrinos que descendían la pendiente llegaban empapados al pie del Fuerte. La lluvia bajaba por los peldaños de los ghats y desembocaba en la superficie del Ganges, formando canales en las arenas del Pul Mela.

La superficie de la luna estaba casi oculta. En el cielo, las nubes avanzaban veloces. En la tierra, hombres y mujeres corrían en medio de la confusión, intentando proteger sus pertenencias; asegurando en la arena las estacas de sus tiendas de campaña; tambaleándose para bañarse en el Ganges a través de la lluvia que les azotaba y el viento que aullaba, pues ahora se iniciaba el período más propicio para bañarse, un período que duraría quince horas, aproximadamente hasta las tres de la tarde siguiente.

La tormenta era violenta, y se llevó por los aires unas cuantas tiendas de campaña, inundó unas cuantas callejas en la parte antigua de la ciudad, arrancó algunas tejas e incluso desarraigó una pequeña higuera de las pagodas que se hallaba a más de cien metros de la rampa que llevaba a los arenales. Aunque tales sucesos pronto fueron exagerados por la oscuridad y el miedo.

—La gran higuera de las pagodas se ha derrumbado —gritó alguien lleno de consternación. Y aunque no era cierto, el rumor se extendió entre la multitud de medrosos peregrinos. Se miraron el uno al otro y se preguntaron qué podía significar. Pues si había caído la gran higuera que había junto a la rampa, ¿qué habría sido del puente de hojas, del mismísimo Pul Mela, o, ya puestos, del mismísimo orden de las cosas?

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