Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 320 de 478

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Un buen partido

14.6

Cuando su padre regresó a toda prisa a Brahmpur a resultas de las noticias de la dimisión de Nehru de sus cargos en el partido, Maan se quedó en la granja. Desde hacía un ario se venía hablando de crisis en el Congreso, pero no había duda de que ahora les había alcanzado de lleno. El primer ministro del país acababa de dejar bien claro que no confiaba en el líder electo del partido al que representaba en el Parlamento. Y había decidido comunicarlo públicamente pocos días antes del Día de la Independencia —el 15 de agosto—, día en el que él, como primer ministro, hablaría a la nación desde las murallas del Fuerte Rojo de Delhi.

En fecha tan señalada, Sandeep Lahiri dirigió una breve alocución a la población de Rudhia desde un podio erigido al borde del maidan de la localidad. Se encargó de alimentar a los pobres con la ayuda de varias organizaciones femeninas de la ciudad. Distribuyó caramelos a los niños con sus propias manos, una tarea que encontró agradable pero ardua. Y saludó ante el desfile de los boy scouts y de la policía, e izó la bandera nacional, que anteriormente habían llenado de pétalos de caléndulas, parte de los cuales se le derramaron encima mientras levantaba la mirada sorprendido.

Jha no estuvo presente. Él y sus partidarios boicotearon el espectáculo. Al final de las ceremonias, después de que la banda local hubiera interpretado el himno nacional y de que Sandeep Lahiri hubiera gritado «Jai Hind!» ante los vítores de un par de centenares de personas, se distribuyeron más dulces. Maan le echó una mano, y pareció disfrutar mucho más que Sandeep. A los niños les resultaba muy difícil no romper filas, y sus nerviosos profesores tuvieron que refrenarlos.

Mientras todo esto ocurría, apareció un cartero con un telegrama para el delegado comarcal. Iba a metérselo distraídamente en el bolsillo cuando se le ocurrió pensar que podía contener algo importante. Pero tenía la mano pegajosa a causa de los jalebis, y le pidió a Maan, que había conseguido no ensuciarse,que lo abriera y se lo leyera en voz alta.

Maan abrió el sobre y leyó el telegrama. Al principio no causó ningún efecto en Sandeep, pero enseguida frunció el entrecejo, no en una expresión de estupidez, sino de agravio. Al parecer, Jha se había movido con rapidez. El telegrama lo enviaba el secretario del gabinete de Purva Pradesh. Informaba a Shri Sandeep Lahiri, del Servicio Administrativo de la India, de su traslado inmediato. Debía abandonar el cargo de delegado comarcal en Rudhia e incorporarse al Departamento de Minas de Brahmpur en cuanto viniera a relevarle el funcionario sustituto, el 16 de agosto, y presentarse en Brahmpur el mismo día.

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