Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 46 de 478

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Un buen partido

3.7

Normalmente, Lata se hubiera quedado traspuesta oyendo la música de Ustad Majeed Khan. Malati, sentada junto a ella, lo estaba. Pero el encuentro con Kabir hacía que la mente de Lata vagara en direcciones muy distintas —y a menudo simultáneamente—, por lo que apenas prestó atención a la música. De pronto se sintió muy animada y comenzó a sonreír al pensar en la rosa que llevaba en el pelo. Un minuto después, recordando la última parte de su conversación, se reprendió por haber sido tan insensible. Intentó encontrarle un sentido a lo que él había querido dar a entender con —y de una manera tan imperturbable— «Sobre todo para mi padre». ¿Es que su madre había muerto ya? Eso les colocaba a los dos en un plano de igualdad. ¿O era que su madre se relacionaba tan poco con su familia que ignoraba la pérdida de su hijo, o acaso no le había causado demasiada aflicción?

¿Por qué se me ocurren unas ideas tan inverosímiles?, se preguntó Lata.

De hecho, cuando Kabir dijo: «Tuve una hermana pequeña hasta el año pasado», ¿se desprendía de esa frase la conclusión a que Lata había llegado inmediatamente? Pero pobre muchacho, las últimas palabras que habían intercambiado le habían dejado tan tenso y abatido que él mismo había sugerido que regresaran a la sala.

Malati era lo suficientemente amable e inteligente como para no mirarla ni darle codazos. Y pronto Lata se sumergió en la música y quedó atrapada en ella.

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