Un buen partido
11.32
En anteriores Pul Melas, aunque la gente comenzaba a marcharse tras el Jeth Purnima, un gran número de peregrinos permanecía aún durante once días más, a fin de bañarse en la noche de Ekadashi, o incluso catorce días más, hasta la siguiente luna «oscura» o amavas, consagrada a Nuestro Señor Jagannath.84 Aquel año no fue así. La tragedia, aparte del terror que había causado entre los devotos, provocó un desbarajuste en la organización administrativa de los arenales. El personal sanitario, sobrecargado de trabajo por las emergencias, se vio obligado a desatender sus tareas regulares. La higiene se resintió, y se declararon epidemias de grastroenteritis y diarrea, especialmente en la orilla norte. Los tenderetes de comida fueron desmantelados en un intento de desanimar a los peregrinos a que se quedaran, pero aquellos que no quisieron marcharse tenían que comer, y pronto proliferaron los desaprensivos: un seer de puris costaba cinco rupias, un seer de patatas hervidas, tres, y el precio del paan se triplicó.
Pero los peregrinos no tardaron en desaparecer del todo. Los ingenieros del ejército eliminaron los postes de electricidad y las planchas de acero por donde circulaban coches y peregrinos. También desmantelaron los pontones, y el tráfico fluvial comenzó a descender río abajo.
Con las lluvias del monzón, el Ganges aumentó de caudal y cubrió los arenales.
Ramjap Baba siguió en su plataforma, rodeado ahora del Ganges por todos lados, y siguió recitando sin cesar el eterno nombre de Dios.
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