Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 308 de 478

Páginas del PDF

Un buen partido

13.32

Meenakshi tenía razón. Billy Irani estaba presente en el segundo de los dos cócteles a que asistieron aquella noche. Shireen estaba con él, pero Meenakshi, con unas cuantas chanzas y un poco de coqueteo, consiguió llevárselo a un lugar apartado de una manera abierta y divertida.

—¿Lo sabes, Billy? —dijo riendo, en una voz inaudible para los demás, y con una expresión que indicaba que sólo charlaban de trivialidades—. ¿Sabes que estoy embarazada?

Billy Irani parecía nervioso.

—Sí, Arun me lo mencionó.

—¿Y bien?

—¿Y bien? ¿Debo darte la enhorabuena?

Meenakshi rió con su tintineo de siempre y una fría mirada.

—No, no creo que eso sea una buena idea. Quizá tengas que darte la enhorabuena a ti mismo dentro de un par de meses.

El pobre Billy pareció bastante preocupado.

—Pero si tuvimos cuidado. —Excepto aquella vez, pensó.

—He tenido cuidado con todo el mundo —replicó Meenakshi.

—¿Con todo el mundo? —Billy pareció escandalizado.

—Quiero decir, contigo y con Arun. Muy bien, cambiemos de tema, ahí viene.

Pero Arun, que había estado vigilando a Patricia Cox y estaba decidido a ser galante con ella, pasó junto a ellos saludándoles con la cabeza. Meenakshi estaba diciendo:

—...y, por supuesto, no entiendo nada de todos esos hándicaps, etcétera, pero me gustan los nombres, águilas, pajaritos, etcétera.

Suenan tan..., tan..., muy bien, se ha ido. Y bien, Billy, ¿cuándo será nuestra próxima cita?

—Nada de citas. ¡No después de esto! —Billy parecía horrorizado.

Además, le aturdían aquellos pendientes como pequeñas peras de Meenakshi, que encontraba curiosamente desconcertantes.

—No puedo quedarme embarazada dos veces —dilo Meenakshi—.

Ahora es perfectamente seguro.

Billy parecía encontrarse mal. Lanzó una rápida mirada hacia el otro lado de la sala, en dirección a Shireen.

—¡Por favor, Meenakshi!

—No me vengas con tus «Por favor, Meenakshi» —dijo Meenakshi con cierta brusquedad en la voz—. Seguiremos como antes, Billy, o no respondo de las consecuencias.

—No serás capaz de decírselo... —dijo Billy entrecortadamente.

Meenakshi estiró su elegante cuello y le sonrió. Parecía cansada,quizá incluso un poco preocupada. No respondió a su pregunta.

—¿Y el..., bueno..., el bebé? —dijo Billy.

—He de pensar qué hago al respecto —dijo Meenakshi—. De otro modo la incertidumbre me volverá loca. El no saber. Quizá para eso necesite un poco de ayuda. Veamos, ¿qué te parece el viernes por la tarde?

Billy asintió con un gesto de impotencia.

—Entonces quedamos el viernes por la tarde —dijo Meenakshi—.

Realmente me ha encantado volver a verte. Pero pareces un poco bajo de forma, Billy. Cómete un huevo crudo antes de venir. —Y se alejó, lanzándole un beso cuando estaba a mitad de camino, rumbo al otro lado de la sala.

OceanofPDF.com