Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 456 de 478

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Un buen partido

18.30

Pran se había equivocado al imaginar que su padre se volvería supersticioso. Mahesh Kapoor, sin embargo, dio un vacilante paso en apoyo de la superstición. A finales de marzo, pocos días antes del Ramnavami, consintió, a petición de Veena y de la anciana señora Tandon, en celebrar una lectura de los Ramcharitmanas en Prem Nivas, para la familia y unos cuantos amigos.

Ni él mismo sabía muy bien por qué había aceptado. Su mujer se lo había solicitado el año anterior, e incluso pidió que le leyeran una parte de los Ramcharitmanas —la que trata de Hanuman en Lanka— en su lecho de muerte. Es posible que Mahesh Kapoor lamentara habérselo negado en el pasado, o que se sintiera demasiado agotado como para negarse a cualquier demanda. O quizá —aunque era improbable que aceptara esa razón— deseaba dar gracias a una imprecisa fuerza misteriosa y benefactora que había mantenido a su hijo a salvo cuando, según la lógica, estaba condenado, restableciendo además su amistad con el nawab sahib cuando parecía que nada podría reconciliarlos.

Del grupo de las tres samdhins, la anciana señora Tandon fue la única en asistir. La señora Rupa Mehra estaba en Calcuta, haciendo las compras para la boda a un ritmo frenético. Y la campanilla de latón de la señora Mahesh Kapoor ya no volvería a sonar en la exigua alcoba donde solía llevar a cabo su puja.

Una mañana, mientras se hallaban en pleno recitado, una lechuza blanca entró en la sala donde estaban sentados los asistentes. Se quedó unos minutos, a continuación salió andando lentamente. Todos se quedaron alarmados por la aparición de ese pájaro de mal agüero a esa hora del día, y lo tomaron como una mala señal. Pero Veena no estuvo de acuerdo. Dijo que la lechuza blanca, al ser un vehículo de Lakshmi, en Bengala era un buen augurio, y que bien podía ser un emisario enviado desde el otro mundo para traerles buena suerte y buenas noticias.

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