Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 391 de 478

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Un buen partido

Decimoséptima Parte

Un hombre es apuñalado en Brahmpur,

una mujer expira,

la opinión pública pone

vergüenzas íntimas en su punto de mira.

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17.1

El que Savita fuera a Calcuta para aconsejar a Lata y contrarrestar la influencia de Arun en la cuestión del matrimonio no fue una decisión que se tomara de buenas a primeras, sino que originó un breve debate conyugal.

Una mañana de mitad de diciembre, mientras estaban en la cama, Pran le dijo a Savita:

—Creo, querida, que deberíamos quedarnos en Brahmpur. Baoji está muy ocupado con las elecciones y necesita toda la ayuda que podamos prestarle.

Uma dormía en la cuna. Eso le dio otra idea a Pran.

—Además —prosiguió—, ¿es aconsejable que el bebé viaje tanto?

Savita aún estaba un poco dormida. A duras penas entendió lo que Pran estaba diciendo. Reflexionó un poco acerca de las repercusiones de su sugerencia, y dijo:

—Hablaremos de esto más tarde.

Pran, por entonces más o menos acostumbrado a que ella expresara sus desacuerdos, permaneció en silencio. Al cabo de un rato, Mateen trajo el té. Savita dijo:

—¿Y a lo mejor piensas que en estos momentos tú tampoco deberías viajar?

—Es posible —dijo Pran, satisfecho de que la conversación tomara ese cauce—. Y además, ammaji no se encuentra muy bien. Me preocupa. Sé que a ti también te preocupa, querida.

Savita asintió. Pero le parecía que Pran se había recuperado muy rápidamente, y que se encontraba lo suficientemente bien para viajar.

Por otra parte, necesitaba urgentemente unas vacaciones y un cambio de aires. Opinaba que su padre no debía exigirle tanto. Además, en Calcuta el bebé estaría bien cuidado. En cuanto a la suegra de Savita, cierto es que no se encontraba muy bien; sin embargo, hacía campaña entre las

mujeres con la misma vitalidad que había marcado su labor de auxilio a los refugiados de Punjab varios años antes.

—Así pues, ¿qué opinas? —dijo Pran—. Las elecciones son sólo una vez cada cinco años, y sé que baoji quiere que le ayude.

—¿Qué me dices de Maan?

—Bueno, naturalmente, él también ayuda.

—¿Y Veena?

—Ya sabes lo que diría su suegra.

Ambos dieron un sorbo a sus respectivos tés. El Brahmpur Chronicle permanecía abierto sobre la cama.

—Pero ¿cómo puedes ayudarle? —preguntó Savita—. No voy a permitir que viajes en jeep o en tren a Baitar y Salimpur y a otros bárbaros lugares, llenándote los pulmones de polvo y humo. Acabarás teniendo una recaída.

Pran reflexionó que lo más probable es que no pudiera visitar el distrito electoral de su padre, aunque, a pesar de todo, aún podía serle de ayuda. Le dijo a Savita:

—Puedo quedarme en Brahmpur, querida, y encargarme de algunas cosas desde aquí. Además, estoy un poco preocupado por lo que Mishra pueda hacer en el Departamento de Inglés para echar a perder mis posibilidades. El Comité de Selección se reúne dentro de un mes.

Era evidente que Pran no sentía muchos deseos de ir a Calcuta. Pero había esgrimido tantas razones que Savita no sabía si lo que más le preocupaba era su padre, su madre, el bebé o él mismo.

—¿Qué me dices de mí? —dijo Savita.

—¿De ti, querida? —Pran pareció sorprendido.

—Bueno, ¿cómo crees que me sentiré si Lata se promete a un hombre al que ni siquiera he visto?

Pran se lo pensó antes de replicar:

—Bueno, tú te prometiste a un hombre a quien Lata nunca había visto.

—Eso es muy diferente —dijo Savita, que establecía una clara distinción entre ambos casos—. Lata no es mi hermana mayor. Yo tengo una responsabilidad hacia ella. Arun y Varun no son precisamente dos buenos consejeros.

Pran meditó unos momentos, a continuación dijo:

—Bueno, cariño, ¿por qué no vas tú? Te echaré de menos, desde luego, pero sólo serán quince días.

Savita miró a Pran. La perspectiva de esa separación no parecía afectarle mucho, y eso la molestó un poco.

—Si yo voy, el bebé también —dijo—. Y si el bebé y yo vamos, tú también. ¿Y el Test Match, o es que ya se te había olvidado?

De modo que los tres se fueron a Calcuta a estar con Lata y la señora Rupa Mehra.

Su partida se demoró unos días porque el doctor Kishen Chand Seth cayó enfermo. Y su retorno a Brahmpur se adelantó unos días a causa de unos sucesos inesperados y terribles que nada tuvieron que ver con el proceso electoral, ni con la enfermedad de nadie, ni con las manipulaciones del catedrático Mishra. Maan fue el protagonista de esos sucesos, y a resultas de ellos, la familia nunca volvió a ser la misma.

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